Liberarán una yaguareté criada en cautiverio

Se encuentra en un espacio conocido como “corral grande”, aclimatándose para la vida natural.

El Centro Experimental de Cría de Yaguareté de la provincia de Corrientes se apresta a liberar a una yaguareté, criada en cautiverio. En este momento se encuentra aclimatándose en un espacio denominado como “corral grande”, para que el salto a la vida natural sea más sencillo.

“Tras haber pasado un par de días en un corral de mediano tamaño con el fin de aclimatarse tras el traslado a Iberá, decidimos dejarla salir a explorar su corral grande de 1200 metros cuadrados. En el centro de cría tenemos 4 corrales de este tipo: un corral para cada yaguareté reproductor del proyecto de cría”, indicó Karina L. Sporring, responsable del centro.

“Al salir al corral que tiene pastizal alto, árboles enormes y estructuras donde pueda trepar, se puso a explorar inmediatamente. Primero caminó la vuelta por todo el perimetral, como si estuviera queriendo conocer los límites de su nuevo territorio. Una vez terminada esta ronda se dirigió a través del pasto alto hacia el centro del corral donde encontró la pileta que contiene 1500 litros de agua”, agregó Sporring.
El Centro Experimental de Cría de Yaguaretés (CECY) es el único del mundo dedicado exclusivamente a criar ejemplares de este felino que sean totalmente aptos para vivir en la naturaleza; lo que implica que sepan cazar por sí mismos y que no tengan ninguna dependencia con el ser humano.

El CECY está ubicado en la isla de San Alonso, en un área remota dentro de la Reserva Natural Iberá, y es administrado y monitoreado por la fundación Conservation Land Trust (CLT). En el diseño y construcción de este centro han colaborado científicos y expertos de cuatro continentes, generando unas instalaciones de excelencia internacional.

Hasta el momento lograron reintroducir con éxito al oso hormiguero gigante y recuperar la presencia del raro venado de las pampas, que en total suman unos 100 ejemplares en vida libre en áreas de donde hasta hace poco habían desaparecido totalmente. Según un estudio elaborado por Carlos De Angelo, del Instituto de Biología Subtropical del Conicet, en la reserva natural Iberá “hay 600.000 hectáreas donde no hay gente ni ganado, por lo que es una extensión libre de conflicto para el yaguareté”

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