Entrevista a un mosquero único

El artista Adrián García crea moscas experimentales biomecánicas. Galería de imágenes.

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Plasmar una idea en algo tangible, real y concreto es la tarea del hacedor, del creador, del artista. Así trabaja con obsesiva perseverancia y meticulosidad en sus proyectos Adrián García, este pescador, atador de moscas, entomólogo aficionado, observador agudo e incansable de la naturaleza, que no cesa de incursionar en cuanta rama del atado, la creación, la imaginación y la experimentación se le presente.

Weekend: ¿Cómo fueron tus inicios frente a una morsa?

Adrián García: Di mis primeros pasos en el San Huberto, allá por el año 1991, con maestros de la talla de Darío Pedemonte, Claudio Ghio y el entrañable Andrés Morenza. Después pasé al AMBA, precisamente soy socio fundador de esta asociación. (AMBA es la sigla de la Asociación de Mosqueros de Buenos Aires, que naciera en el verano del 96 en los fondos de la tradicional casa de pesca El Jabalí, de Caseros, propiedad de Ibar García, padre de Adrián.)

W: ¿Cómo fue tu evolución desde el atado convencional?

A. G.: En un principio fue lo tradicional, los patrones clásicos, pero el atado repetitivo empezó a aburrirme y comencé con el realismo y el híper realismo, rama que busca imitar hasta el más mínimo detalle de un insecto. Así fue que alcancé varios logros internacionales, el más importante la medalla de oro en la categoría híper realismo en el certamen internacional de atado de moscas realizado en Noruega y organizado por Mustad. La mosca ganadora consistía en la imitación de una stonefly en el preciso momento en que el adulto deja la cápsula ninfal, y la titulé “Borning stonefly”. Después vinieron dos medallas de bronce consecutivas, en 2005 y 2006.

W: ¿Y luego del híper realismo qué?

A. G.: Después de esa etapa empecé a incursionar en la creación de obras más complejas, como composiciones híper realistas en trabajos que engloban todo un microambiente, un entorno de diferentes organismos en una misma obra. Por ejemplo la que titulé “Microcosmos” y que es una rama con hojas, hormigas podadoras trabajando, una oruga desfoliadora, una mariposa monarca emergiendo de la crisálida, y cada parte de la composición atada en la morsa y con su respectivo anzuelo.

W: Nos enteramos de que ahora estás incursionando en una nueva rama casi ligada a la ciencia ficción. ¿En qué consiste?

A. G.: Se trata de escarabajos en parte reales y en parte mecánicos. Yo los llamo “Beetle Bots”, un juego de palabras entre la biología y la robótica. Diría que están imbuidos del estilo steampunk (retro futurismo), también influenciados por la obra de Hans R. Giger, diseñador gráfico y artista plástico suizo que saltó a la fama por sus creaciones en la saga de la película “Aliens”. Reales con alma mecánica, así son mis escarabajos.

W: ¿Cómo concebís cada nuevo trabajo? ¿Lo pensás, lo dibujás y lo ejecutás o va saliendo a medida que te sentás en la mesa de tareas?

A. G.: Yo dibujo mucho. Tengo un par de cuadernos donde escribo las nuevas ideas y dibujo todo. Y una vez que tengo el boceto hecho y lo puedo visualizar, le voy agregando detalles e ideas secundarias, hasta que finalmente me encuentre satisfecho y recién ahí me pongo manos a la obra. De los pelos y las plumas pasé a tener cajas llenas de engranajes, piñones, pernos, ejes, coronas y tornillos.

Nota publicada en la edición 497 de Weekend, febrero de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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