Martes 27 de julio de 2021
TURISMO | 09-12-2020 11:24

Venecia otra vez castigada por la crecida

La situación es dramática tras inundarse el centro histórico y el vestíbulo de la basílica de San Marcos. Las compuertas que se anunciaron dos meses atrás no funcionan con la suficiente rapidez. Galería de imágenes.
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Se prendieron otra vez la alarmas en Venecia: el centro histórico está bajo el agua. La que parecía una idea grandiosa, la instalación en las islas de las compuestas Mose (Moisés), no pudieron salvarla del acqua alta. Un error en las previsiones y un cambio climático inesperado motivaron que no se activaran las 78 compuertas instaladas hace dos meses para controlar las inundaciones en la ciudad de los canales.
Los expertos del Centro de las Previsiones de Mareas del ayuntamiento local habían calculado que la marea alcanzaría los 125 centímetros. Pero, a causa del viento, el agua alcanzó los 138 centímetros, a las 16:45 de este martes, con la consiguiente inundación en media ciudad. Las compuertas se activan 48 horas después del aviso de que superan los 130 cm. Pero el aviso llegó tarde.

inundaciones venecia 20201209

El Moisés (en italiano MOSE, Módulo Experimental Electromecánico), una obra faraónica iniciada en el año 2003 que deberá estar concluida en diciembre del 2021, fue probado el pasado 3 de octubre con resultados positivos. Está previsto que hasta el final de las obras solo se elevarán cuando las mareas superen los 130 centímetros. Pero esta vez no se pudieron activar porque no se trata de apretar un botón, sino que la alerta se debe dar con una antelación de 48 horas. Durante ese período de tiempo se emiten las ordenanzas para la navegación y se convoca a equipos operativos. Si las previsiones, como en esta ocasión, son erróneas, el plan simplemente no sirve esta gran obra de ingeniería que cuesta más de 6.000 millones de euros.

Situación terrible

"La situación es terrible, estamos bajo el agua de una manera dramática", expresó Carlo Alberto Tesserin, procurador de la basílica de San Marcos. El atrio de la catedral patriarcal de Venecia está completamente inundado, al igual que sus mosaicos. "Si el nivel vuelve a subir -añadió Tesserim- las capillas internas también se inundarán".
Así que las normas para activar las compuertas tendrán que cambiar para proteger la parte más baja de la ciudad, incluyendo San Marcos y la Basílica. Para salvarlas, las barreras del Moisés deberían elevarse cuando el agua alta llega de 80 a 85 centímetros. En 2018, esta zona se vio afectada 121 veces por el agua alta que llegó hasta los 110 cm, por lo que los administradores de la basílica de San Marcos están considerando qué medidas especiales pueden poner en práctica para proteger este patrimonio universal.
El problema de la Basílica no está resuelto: es necesario levantar toda la plaza de San Marcos; y tienen un proyecto pendiente de aprobación para la barrera transparente y temporal frente a la Basílica, preparado desde hace tiempo.

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El presidente de la Asociación Plaza San Marcos, Claudio Vernier, gerente de un bar heladería, considera dramática la situación: "Es vergonzoso no considerar esto como una marea excepcional. El martes existía ya el pronóstico de al menos 125 centímetros de pico en la marea alta. Tener el Moisés y no usarlo es absurdo porque 5 centímetros de agua en Venecia lo cambia todo. Y si el agua llega a los 145 centímetros, solo yo tendré al menos 15.000 euros en desperfectos". Ante la indignación de los venecianos, su alcalde Luigi Brugnaro ha prometido que se activará el Moisés en las próximas horas en previsión del pico que alcanzará mañana la marea.
Venecia se mantiene como una de las principales ciudades turísticas del mundo y muchos fueron los intentos por preservarla de la depredación silenciosa a la que la somete la gente sin intención de hacer daño: se instalaron barreras para medir la cantidad de visitantes, se pensó en cobrar un impuesto nuevo al pasajero y hasta evitar que los cruceros atraquen en su puerto principal. Pero, sin dudas, el mayor depredador es el agua que, aunque estaba calma y transparente durante los meses de pandemia, se convierte año a año en su mayor enemigo.  

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Patricia Daniele

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