lunes 16 de diciembre de 2019
23-07-2019 13:29 | PESCA

Por qué explotan las gomitas

Un repaso por las variedades y formas de los engaños sintéticos, con el foco puesto en su uso y aplicación según las especies que se salen a buscar. Ver galería de imágenes

Las tarariras están pegadas a los camalotes y en una zona llena de vegetación que emerge en superficie. Tiro un clásico señuelito de cuerpo. No bien lo empiezo a recoger, se engancha y mueve toda una maraña que hace que los peces salgan disparados para todos lados. Elijo una costa similar unos metros más a la izquierda. Le pongo una cuchara giratoria pero el triple también engancha todo. Miro la caja de pesca y no tengo forma de resolver el asunto. Sigo tirando señuelos en la zona de agua limpia pero no me pican ni los mosquitos.
Típica situación de pesca cuando empecé con el spinning en la década de 1980. Pocos habían logrado traer, desde el exterior, alguna rana con dos simples protegidos Snag Proof, que en los Estados Unidos habían aparecido para pescar bass y lucio, en 1961. Sin embargo, no fueron las primeras en el mundo. 
Jim Hutchinson, estudioso de la historia de la pesca y editor de la revista The Fisherman Magazine, recordaba en los ‘70 algunos soft plastic, o sea señuelos de goma blanda, de finales de los ‘40, como las lombrices de Creme Lure, que fueron todo un éxito en el decenio siguiente, vendidas por un dólar en paquetes de cinco. Por algo esta empresa acompaña su nombre con el apóstrofe de “The Original Plastic Worm” (la lombriz de goma original). 

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Monstruos de todo tipo 

El estallido de estos señuelos se dio, dice Hutchinson, en la medida en que la industria presenta al mercado nuevas gomas (el desarrollo del cloruro de polivinilo o PVC, el alcohol polivinílico y las siliconas), de las que se valen las fábricas y afirma que el primer paso hacia los nuevos modelos lo dio la creación de la Curly Tail o cola en forma de Ce, que le daba una acción muy eficaz en agua dulce y salada.
Para conocer un poco más estos señuelos podemos dividirlos según sus formas. Las lombrices o worms parecen ser los más antiguos. En su largo desarrollo, estos vermiformes han alcanzado un enorme favoritismo por parte de los pescadores de América del Norte y una gran paleta de variaciones de textura, color, grosor, tipo de cabeza, cuerpo, cola y hasta olor y sabor. Los grubs o larvas tienen forma de gusano gordo, generalmente corto. Además de la tradicional cola Curly (hay modelos con dos o más colas) existe otra muy difundida llamada Paddle, paleta o remo, que presenta, a la misma velocidad de recogimiento, mayor cantidad de vibraciones que la anterior y más cortas.  
Existen también los swimbaits, especie de pececitos que se dividen en aquellos que ya vienen montados sobre un anzuelo y los que son sólo la goma para encarnar. En ambos casos suelen tener forma de minnow o un pez alargado, o de shad, especie de mojarra. Los tubes son precisamente tubos con una cabeza y flecos, parecidos a un calamar. Entre las imitaciones de animalitos se destacan las lizzards o lagartijas, craws o cangrejos, frogs o ranas (incluyendo ratas) y leeches o sanguijuelas, y una categoría tan amplia como creatures o criaturas, donde aparecen los formatos más raros que podamos imaginar, desde ciempiés hasta ajolotes, pasando por arañas, moscas y verdaderos monstruitos. 
La mayoría de estas gomitas viene para encarnar, aunque algunas se venden ya montadas. En este último caso prevalecen las de un anzuelo simple, que sale por el lomo mientras que el punto donde se engancha en el mosquetón se encuentra también en la parte superior de la cabeza. Con plomo en el interior, se los trabaja como un jig, a veces en forma totalmente vertical (noventa grados) y, en otras, lanzando hacia adelante y recogiendo con tirones de caña y pequeñas pausas. 

Hay que clavar

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Las ranas también suelen venir ya armadas con uno o dos anzuelos que apuntan hacia arriba y se cobijan contra los laterales del cuerpo, para trabajar como antienganche en lugares sucios. En nuestra experiencia, las más clavadoras traen los dos anzuelos en paralelo y a los costados y ¡tienen bien amplia la abertura o gap del anzuelo! Son los primeros señuelos que nos ayudaron a pescar tarariras en ambientes con muchos yuyos y plantas, como el que les contamos al principio de la nota. Muchas traen flecos y, algunos modelos, cucharas giratorias en la cola. 
En estos ambientes son muy útiles enhebrarlas en anzuelos offset y, dentro de esta clasificación, aquellos llamados EWG (Extra Wide Gap). El gap es la distancia entre la pata del anzuelo y su punta. Los EWG tienen ampliada esa distancia, porque la pata no es recta sino curva. Entonces esa concavidad permite que las gomitas más gruesas se metan en ella para dejar cubierta la punta del anzuelo y trabajar así como antienganche sin que quede demasiado escondida y pierda eficacia, pues debe clavar y algunas bocas de peces argentinos, como la tararira, son ososas y, por tanto, duras.

Con plomo funcionan mejor

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El encarne se inicia pinchando la nariz del señuelo y pasando todo el anzuelo hacia abajo para, luego, hacer la operación, en sentido inverso, en la panza o cola. Así se saca la punta por el lomo y queda protegida, ya que apenas asoma en paralelo por arriba del cuerpo blando y queda apuntando hacia arriba, lo que permite sortear todo lo que pase por debajo: yuyos, plantas, piedras, palos, etc. 
Para darles vida a las patas o flecos de estos artificiales, se puede variar la velocidad con que se los recoge o dar pequeños golpes con la punta de la caña. Para los más movedizos conviene utilizar anzuelos con la pata emplomada, porque este peso evita que roten y trabajen mal. Además, ese plomito lo hace descender al señuelo y trabajar en subsuperficie, el área más apreciada por las tarariras, o, incluso, rascar el fondo, si no es muy hondo ni hay mucha correntada. Algunas gomitas se pueden llenar con pequeños plomitos para lograr más distancia y profundidad. También se las puede usar con un pequeño plomo en la línea, sea que se coloque pegado al engaño, lo que se conoce como Texas rigging, o dejando una separación, no tan larga como para complicar el lanzamiento, técnica que se denomina Carolina rigging. 
Hemos mencionado a las tarariras. Sin embargo, no son estos los únicos peces que se pueden pescar con soft plastic. Hemos sacado o visto pescar dorados, pirañas, palometas, truchas y, en el mar, pescadillas y palometas. Un dato fundamental es no apurar la clavada, mucho más si se trata de una gomita grande. Por la textura, el pez no la rechaza de inmediato como si fuera un señuelo duro o una cuchara. Entonces conviene dejar un segundo más el engaño para que lo muerda o trague, y recién clavar en ese momento. 
Afortunadamente, la industria local fabrica muy buenos productos, algunos con gran resistencia al estiramiento y las dentelladas, y linda paleta de colores. Si nunca los usó, es cuestión de animarse, especialmente para resolver cuestiones complicadas del ámbito de pesca. Si ya los usa, siempre está bueno repasar, variar y animarse a nuevas metas. 

Galería de imágenes

Etiquetas: Señuelos Engaños
Néstor Saavedra

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