Miércoles 12 de agosto de 2020
PESCA | 19-07-2020 12:15

Los pejerreyes de La Nueva siguen en los callejones esperando el fin de la cuarentena

Esta laguna se posicionaba como la vedette de la Autovía 2 hasta que llegó la cuarentena. Buen caudal y excelentes pejerreyes en un ámbito con poca presión piscatoria es lo que se espera para cuando podamos ir a visitarla.
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A la altura de Chascomús existen cuatro lagunas muy interesantes: La Nueva, El Hinojal, Chascomús y Chis Chis, que están unidas por una particularidad: su cuidador es el mismo: Luis Lynch. Todas ellas son buenos ámbitos de especies estacionales, como pejerreyes, tarariras y lisas en algunas ocasiones. Tras consultarlo acerca de cómo venían los flechas de plata, su respuesta fue indubitable: en La Nueva no fallan ni con el calor de estos días. Una invitación encubierta a visitarlo lo antes posible. De hecho, son apenas 130 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así que para allí rumbeamos antes de que comenzara la cuarentena.

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El espejo tiene unas 250 hectáreas de superficie y está rodeado de juncos, espadañas y costas con barrancas uniformes. Para internarse en busca de los pejerreyes descomunales hay que transitar los callejones que rodean el lugar y embarcarse, única modalidad de pesca permitida. A disposición, el aficionado cuenta con seis truckers de 6,5 m de eslora (capacidad cuatro a seis pescadores) totalmente equipados, y con guías y servicio a bordo. El dato a tener en cuenta es que hay que llamar con anticipación, porque no se permite el ingreso sin previa reserva telefónica. A ello sumamos que está prohibida la pesca de costa, como también hacer fuego, asados, acampar o pernoctar. Solo se pesca con luz diurna. La idea es mantener este magnífico predio en estado natural para conservar la flora y fauna que lo rodea, entre la que se destacan especies como teros, chajás, nutrias, tortugas y carpinchos, entre otros.

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La jornada de pesca comenzó luego de transitar unos 16 km por la ruta 20 hasta llegar al campo acompañado por nuestro guía, y del desayuno en compañía de Daniel Panarotti y Alberto Frontoni. Recién ahí comenzamos a armar los equipos: cañas de 3,60 a 4,10 m, reeles del tamaño 1500 cargados con multifilamento del 0,17 mm y líneas de tres boyas chupetonas chicas o palitos de no más de 10 cm de largo en colores fucsia, amarillo o combinadas con verde manzana, con brazoladas de 20 cm y anzuelos del tamaño 1/0 enhebrados con una mojarra mediana (en ocasiones utilizaríamos variantes como el filet de dientudo de la misma laguna). Pretendíamos repetir el éxito del año pasado, con flechas de hasta 48 cm.

A las 9 de la mañana el trucker ya estaba en el agua calentando su motor de baja potencia para internarnos en los callejones de juncos. No fue necesario navegar más de cinco minutos para relevar el primer sitio propuesto por el guía. Ancla al agua debido a una leve brisa del norte y el reparo del juncal por la espalda. Por la mañana sacamos allí 15 piezas de muy buen porte, que oscilaron desde los 40 cm hasta los 45 cm promedio, y que en la balanza acusaron entre 350 y 800 gramos.

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Luego de saborear un rico almuerzo y hacer un descanso, el viento empezó a levantar el agua, lo que se tradujo en mejores ejemplares. Alberto, en otro sitio, pudo izar uno robusto que rondó los 800 gramos y midió 50 cm de longitud. Luis también demostró su maestría y conocimiento del ámbito, ya que logró varios ejemplares que superaron los 45 cm, todos muy robustos.

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Para tentar la suerte en otros sitios del espejo y ver si realmente estaba bien poblado, cambiamos de lugar tres veces y en todas las pasadas tuvimos respuestas muy eficientes, sin dejar de mencionar que perdimos varios piques interesantes que se desprendieron al izarlos a bordo. La causa: el filo del anzuelo, que debe ser fino y láser, ya que el pescado de este ámbito tiene boca más chica que el pejerrey del Río de la Plata. Otro dato a tener en cuenta es que en la laguna hay mucha tararira activa, la que nos produjo varios cortes de brazoladas. Seguramente cuando el calor amaine la ecuación se dará vuelta: las taruchas no se activarán, sino que dejarán paso a los pejerreyes mayores que los hay y habrá, porque el lugar se encuentra casi en estado virgen y no sufre presión de pesca, ya que no se permite el ingreso de más de 20 pescadores por día, los que están controlados en grupos de cuatro por los guías. Sin duda, La Nueva fue a fines del verano una interesante opción –tal vez hasta la vedette– en el corredor de la Autovía 2, más en una época en la que hubo pocas precipitaciones y el nivel de las lagunas bonaerenses. El guía nos informó telefónicamente que debido a la ausencia de pesca producto de la cuarentena, los pejerreyes siguen estando, tal vez más voraces que antes. A estar atentos al cambio de fase: cuando se permitan las salidas es una opción muy buena a pocos kilómetros de la Capital Federal.

Chascomús - Buenos Aires

Ubicación: se llega por Autovía 2 hasta el Km 113, puesto de carnadas El Repollo. Si el vehículo es apto para caminos de tierra, se sigue al guía que conduce hasta la tranquera de acceso. Caso contrario, él traslada a los pescadores en vehículos 4x4 a lo largo de los 30 km hasta llegar al espejo.

Guía y servicios: Luis Lynch, único operador autorizado. Posee seis truckers de 6,5 m de eslora  totalmente equipados, con capacidad para cuatro o cinco pescadores. Cada uno lleva guía a bordo.

Cel.: (02241) 15685677, Facebook: Luis Lynch.

Carnadas: El Repollo, Autovía 2 Km a13, Chascomús, abierto los 365 días del año. Cel.: (02241) 15545568. Servicio de fileteo de pescado: Sr. Rosendo, Cel.: (02241) 15551621, Brasil 389, Chascomús. Autoservicio: Don Arturo, H. Yrigoyen 706, Chascomús, abierto todo los días del año.

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Gustavo Frontoni

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