jueves 27 de junio de 2019
01-08-2018 08:30 | PESCA

Buen pique en lagunas que fueron campos

En el noroeste de la provincia de Buenos Aires quedaron espejos de agua debido a las inundaciones. Hoy son pesqueros rendidores. Ver galería de imágenes

La laguna Granada se encuentra ubicada en el partido de General Pinto, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Para llegar al pesquero La Elba hay que recorrer 5 km de camino de asfalto y tierra en muy buen estado de conservación y perfectamente señalizado. La cubeta es de aproximadamente 12 ha y, de acuerdo con los cambios climáticos, aumenta o baja su superficie acuosa. En este momento está estable, con 2,50 m en su parte más profunda. Recibe agua por bombeo de la laguna La Picasa y del río Quinto, que pasa por Ameghino, desemboca en un canal en Granada –donde hay una compuerta por la que pasa el rebalse a laguna Mar Chiquita y Junín– y llega hasta el río Salado.

Sus costas son de tosca con barrancas en una parte y un suave declive de barro en otra. Posee gran cantidad de palos y postes de teléfono, bebederos y un tanque de agua, por lo que hay que navegar con cuidado ya que se trata del producto de campos inundados. Hay que prestar atención porque incluye alambrados y postes que no están visibles, lo que dificulta la navegación a pesar de que estar señalizado con banderas. En el centro también tiene juncales emergentes, así como cerca de las costas e isla, lugares preferidos por los aficionados para pescar.

Al garete con poco viento

Fuimos convocados por Marcial, propietario del pesquero La Elba, y al llegar pudimos observar las instalaciones, que cuenta con bajada de lanchas, un muelle para embarcar, camping, una flota de botes y tracker con guía para alquilar, un lugar para limpieza de pescados, baños y una pequeña proveeduría, todo en muy buen estado de conservación.

Saldríamos de pesca junto a Antonio y Marcial, oriundos y conocedores del pesquero, y mi amigo Fernando Led, en un tracker muy espacioso y cómodo. Con viento suave del nordeste, en un día de mucho sol, partimos rumbo al sudoeste buscando zonas de poca profundidad con la idea de garetearla para encontrar áreas de buena pesca. Al llegar armamos nuestros equipos, todos con cañas telescópicas de entre 4,00 a 4,40 m, a las que les colocamos reel frontal de carrete de buen diámetro para recoger más nylon por vuelta de manija, usando indistintamente multifilamento de hasta 0,18 mm o nylon de un diámetro menor a 0,25 mm.

Armamos las líneas de boyas claras con una separación de 1,40 m entre cada una. Tendríamos el sol a nuestra espalda, así que las brazoladas serían cortas, de entre 20 a 35 cm, con nylon de 0,25 mm y anzuelos Gamakatsu Sode Nº 13, pues los pejerreyes de esta laguna tienen boca chica. Encarnamos con mojarra de diferentes maneras: pasadas de cola a cabeza o de cabeza a cola, pinchadas de la parte dura de arriba de la cola, donde la mojarra queda con todo el movimiento nadando, o pasada arriba por el lomo. Estas dos últimas maneras de encarnar atraen más a los pejerreyes porque la carnada se nuestra natural, pero hay que esperar para clavar porque se tiene que acomodar mejor la mojarra en la boca del pejerrey para que pueda succionarla.

Garetearíamos de tolete, es decir con la embarcación atravesada. Arrojamos las líneas al agua: los que pescaban en el centro, hacia adelante contra el viento, y los que estábamos en las puntas, hacia los costados para evitar que las líneas en el garete se juntaran. La embarcación se iba alejando de las boyas, recogimos el nylon suelto alineándolas, abriendo el pickup del reel para alejarlo y usamos una boya de madera balsa Criterio 30 verde tipo lágrima (cuando el pejerrey la pica se atraviesa, mostrando todo su largo y aportando visibilidad desde lejos ; es todo un disfrute con el pique).

Primeros piques

Marcial arrancó con la pesca. El pejerrey le arrastró la boya de costado. Lo dejó llevar una distancia prudencial para, con un fuerte cañazo, clavarlo y arrimarlo a la embarcación. Antonio preparó el copo y lo levantó. Era un muy buen pescado. Seguimos gareteando y conseguimos algunos pejes más. Antonio propuso intentar en zonas bajas y anclados. Decía que salían mejores piezas. Es una característica de esta laguna, siempre se obtuvieron las mejores piezas en zonas bajas, embarcados o vadeando.

Marcial buscó un área que era como una herradura, teniendo de fondo un gran juncal y postes de alambrado hacia la derecha. Al llegar paró el motor, dejando garrear el trucker y buscando el lugar apropiado sin hacer ruido. La profundidad en esa zona rondaba los 50/80 cm; a medida que nos acercábamos al juncal, disminuía. Cambié mi línea, puse un palito rojo 8/0 porque teníamos el sol casi de frente. Anclamos arrojando las líneas a favor del viento y las acomodamos al caer. Dimos  nylon para que se alejen de la embarcación, acción que hay que controlar porque se trabaja con el pickup del reel abierto y el nylon sale haciendo oscilar la caña. Entonces tiene que salir lo justo, eso se ve en la superficie del agua. Cuando tenemos pique, cerramos el reel y recogemos el nylon suelto para poder clavar. Si no lo controlamos, con el movimiento de la caña no llegamos a la línea y se perderá el pez en la mayoría de las veces.

Aquí la pesca se hizo interesante, se sucedieron los piques y las piezas extraídas fueron buenas. Acumulamos pejerreyes y dejamos de pescar temprano, pues nos esperaba un buen asado para terminar de disfrutar de esta excelente jornada al aire libre.

Nota completa en Revista Weekend del mes agosto 2018 (edicion 551)

Galería de imágenes

Etiquetas: Buenos Aires Pesca Pesquero Charco Rendidor
Jorge Araneo

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