miércoles 19 de febrero de 2020
03-10-2016 10:40 | PESCA

Llegaron las "dientonas" a la laguna Del Burro

Tuvimos un verdadero "festival" de piques en el cuerpo de agua perteneciente a Las Encadenadas. Galería de imágenes. Ver galería de imágenes

Con muchas expectativas por volver a este hermoso espejo de agua perteneciente a Las Encadenadas de Chascomús, y teniendo presente un clima con bajas temperaturas y que todavía no se termina de acomodar, esta especie dio el sí aun con las condiciones mencionadas. La idea era darle la bienvenida a la tararira. Y teniendo en cuenta que en principio no es sencilla su ubicación, lo bueno es buscar partes bajas en donde la temperatura del agua se calienta más rápidamente.

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A tan solo 135 km de Capital Federal, la invitación de Diego Brazda, del Club de Pesca y Campo El Burro, ubicado en autovía 2 Km 135 mano a Buenos Aires, nos esperaba con todo preparado para poder realizar este relevamiento. Mientras ordenábamos nuestros equipos, Diego nos comentaba que días anteriores se habían obtenido muy buenos ejemplares, que en su mayoría superaban los 2,5 kg. No nos demoramos más y comenzamos a navegar rumbo a los lugares que en esas jornadas se dieron buenas capturas. Mates por medio y con los consejos del guía como para ir teniendo un panorama de cómo se estaban dando los piques, comenzamos a armar los equipos con cañas de 6 a 20 libras (1 libra = 0,453592 kilo). La modalidad que íbamos a utilizar era con carnada y boyas plop de diferentes modelos y esféricas con sonajero, líder de 20 libras, anzuelos N° 6/0 y reeles frontales con multifilamento. Como carnada, filet de dientudo y de tararira, teniendo muy en cuenta de no descartar el filet de pejerrey.

Las Hoplias malabaricus

Son peces de aguas templadas a cálidas, tranquilas y con poca corriente o movimiento. La tararira es territorial sedentaria, cazadora voraz y poco sociable: los ejemplares grandes andan solos. Hace nido (pozos de 30 cm de diámetro y 15 de profundidad) y lo cuida. No se desplaza grandes distancias, es rápida en trayectos cortos pero no una gran nadadora. Tiene una mordida terrible y resiste cualquier cosa menos las temperaturas sostenidas inferiores a los 5 °C, que la puede dañar seriamente. Prefiere las zonas bajas donde el agua calienta más rápido. Y mejor aún si tiene vegetación sumergida (gambarrusa, cola de zorro, pastos, etc.) o si la rodean juncales desde los que puede alimentarse. Su predador natural es el pejerrey. En realidad son enemigos mutuos: ambos se comen las crías del otro. Y también practican el canibalismo.

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En busca de las grandes

Dimos con el primer lugar que nos comentaba Diego. La zona era muy adecuada para esta especie, dado que nos encontrábamos en un gran juncal emergente y con una profundidad que no superaba los 80 cm de agua.

Decidimos hacer los primeros lances bien pegados a lo que es la pared de juncos, pero los piques se demoraron. A su vez, veíamos amplias corridas entre los callejones de juncos. Decidimos desplazarnos aproximadamente unos 100 metros más adelante y más pegados a la costa. Volvimos a arrojar los aparejos con continuos golpecitos y movimientos para tentar al pez.

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Y fue así que Diego tuvo la primera llevada. No había que apurar la clavada, ya que las tarariras se encontraban muy remolonas al tomar el cebo. Había que dejar que comiera bastante al momento de dar el cañazo. Fue todo un espectáculo ver la explosión en el agua. La adrenalina acompañaba la secuencia, junto a saltos y corridas que daba este ejemplar que al momento de izarlo acusó 2,3 kg.

Festival de piques

Fue un buen comienzo del relevamiento y todos nos alborotamos en la embarcación, porque lo que nos venía contando el guía empezó a hacerse realidad. Decidimos movernos y buscar reparo sobre las costas debido a que nos tocó una jornada con ráfagas de viento que superaron los 50 km. Hicimos intentos con artificiales pero no los tomaba.

A medida que iban pasando las horas nos favoreció que el sol fuera calentando más el agua. Entonces comenzamos a vadear desde la embarcación hacia una parte de la costa, topándonos con mucho pasto tapado. Con los movimientos y golpecitos en la línea y continuando esa modalidad, que es la que en este momento está dando mayor resultado, se concretó la siguiente llevada en el aparejo de Nicolás, acusando un ejemplar de 2,5 kg. De esta misma manera obtuvimos dos piezas más de menor porte. Y debido al alboroto en el agua resolvimos cambiar de lugar hasta que se tranquilizaran y volver más tarde.

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Ya ubicados más próximos a una pared de juncos con grandes claros, otra vez aparejos al agua. Me sorprendió una ligera llevada que hundió por completo mi línea, deslizándose directamente hacia dentro de los juncales. Fue el momento del cañazo y de ver saltar a este pez fuera del agua. Muy robusto y combativo, superó nuestras ansias por tenerlo cerca de la embarcación. Gran tamaño y un peso de 2,5 kg.

Más que satisfechos por esta excelente pesca dimos concluida la jornada con un total de 18 piezas, que fueron desde 1,5 hasta 2,5 kilos. La laguna El Burro nos impresionó con estos ejemplares, y promete una excelente temporada de estas dientonas. Estamos seguros que con un poco más de calor, lo mejor está por llegar.

Nota publicada en Edición 529 de Revista Weekend, ¡buscala en tu kiosco más cercano!

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Etiquetas: Pesca
Claudio Deimundo

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