Sábado 27 de febrero de 2021
NAUTICA | 11-11-2020 07:41

Buque A.R.A. Irigoyen: lo que no se dijo de su hundimiento

Cuál fue el verdadero problema del buque museo fondeado en San Pedro. Y por qué la reparación que enfrentarán las autoridades para recuperarlo es muy costosa.
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Hoy todo el mundo habla de que el Aviso A.R.A Comandante General Irigoyen se escoró, se hunde en las costas de San Pedro y todos corren, se preocupan y lo lamentan. Tengamos en cuenta que es el único buque museo contemporáneo que existe en el país. La Fragata Sarmiento y la Corbeta Uruguay no son contemporáneas.

Claro, sobre la leche derramada todos se preocupan, pero seguramente nadie hizo algo por evitarlo. A menos que exista una explosión a bordo, ningún barco se hunde en forma rápida sino por una sucesión de hechos que se van sumando y sobre los que influyen el descuido y la negligencia. Esto me hace recordar una situación que viví hace muchos años, cuando tuve a mi cargo el Portaaviones A.R.A. 25 de Mayo, radiado y en desuso. Me decían: “¿Por qué tener una guardia permanente a bordo?”. Precisamente porque un buque en desuso es propenso a corrosiones que, en definitiva, lo que hacen es que el agua ingrese hasta que sea muy tarde de recuperar. Hay que estar atento haciendo recorridos a conciencia y con personal capacitado que sepa adónde mirar para evitar situaciones como ésta. Sino veamos lo que le ocurrió al Destructor A.R.A Santísima Trinidad en la Base Naval de Puerto Belgrano, donde también se hizo todo mal.

Deformación + Corrosión

Volvamos al Portaaviones A.R.A. 25 de Mayo. Todas las mañanas recibía en mi oficina los calados de proa y de popa, lo que me daba la idea de que no estaba haciendo agua. Una variación en el calado de un buque donde no se carga ni se descarga nada es para preocuparse, y mucho. En ese caso se manda un equipo reforzado para inspeccionar las causas.

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¿Cuántos barcos vemos que están hundidos en los puertos? ¿Cuándo llegaron ahí estaban flotando? ¿Por qué se hundieron? O me van a decir que los llevaron hundidos al lugar. No, no es así. Pueden pensar que en la zona en que se encuentra el Aviso A.R.A. Comandante General Irigoyen, el buque se apoya en el fondo cuando no hay agua y los calados son difíciles de medir en esas condiciones. Es cierto, y es peor: los buques están hechos de chapa de acero, que con el tiempo se oxida y deteriora, más aún en agua salda. Ese barco estaba en la Base Naval de Mar del Plata, en agua salada, y hace 10 años que se lo dejó en San Pedro. ¿Qué mantenimiento se le efectuó?  Los barcos periódicamente deben ser sacados a dique seco para ser controlados en el espesor de su chapa. Ustedes no se imaginan cómo van variando año a año.

Lo más grave es que, cuando una embarcación apoya en el fondo todo su peso, debe ser soportada por las chapas de la base que, si son débiles, se van deformando. Los barcos están para flotar no para apoyar en el fondo; ese peso produce deformaciones de las chapas o flexiones anormales que afectan otras partes. En definitiva un combo grande.

Las desventajas de un barco museo

Tener un barco museo es lindo y pintoresco, pero nada es gratis, todo cuesta y un buque mucho más. Si los comentarios que se escucharon informaban que se lo veían oxidado por afuera, imagínense por abajo. Ahora harán falta grandes costos para reflotarlo. Van a tener que reparar la entrada de agua ¿y el resto  del casco cómo está? Seguramente deberá entrar a dique seco para evitar otra situación similar. Los costos de esta maniobra son grandes, implica el uso de remolcadores, la estadía en el dique, las reparaciones y el regreso a San Pedro ¿Quién lo pagará?

Yo sé cómo va a terminar, pero esa es otra historia.

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Francisco Savino

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