Sábado 24 de julio de 2021
KAYAK | 28-10-2019 18:10

Remar en un espejo cristalino

El lago Espejo Grande es ideal para una aventura en kayak, bucear en un bosque hundido y descubrir los tesoros ocultos en las aguas y orillas de esta zona increíble de Neuquén.

Los lagos de la Patagonia son un destino insoslayable para los amantes de la navegación en kayak: aguas color turquesa y transparentes, paisaje cordillerano y la posibilidad de adentrarnos en un territorio absolutamente virgen que brinda todo un desafío al kayakista de travesía. ¡La Patagonia es un pasaporte a la aventura! Con ese espíritu viajamos hacia el hermosísimo lago Espejo Grande, próximo a la ciudad de Villa La Angostura, provincia del Neuquén, para emprender una salida en kayak junto al guía Pablo Beheran.
Una deslumbrante mañana tomamos por la RN 40 desde Villa La Angostura hacia el lago Espejo. El sinuoso camino por el bosque resultaba muy atractivo y es parte del famoso Camino de los Siete Lagos. Dicho sea de paso, el Espejo es el primero de los siete. El día auguraba una hermosa navegación porque estaba ausente el temido viento patagónico, el gran enemigo de los kayaks. Una vez en la playa del balneario, bajamos los esquifes del tráiler y Pablo entregó los chalecos salvavidas. Luego supervisó los kayaks para que todo estuviera en su lugar. Posteriormente nos dio las directivas de seguridad y navegación, también explicó el rumbo que tomaríamos por el gran espejo de agua. 

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Lago Espejo Grande

Ante nosotros se abría una enorme bahía rodeada de montañas, donde reconocimos al cerro Campana y el cordón Espejo, poco a poco empezamos a adentrarnos en el lago y las aguas nos recibieron sin viento y con un ambiente cálido. Surcamos el lago a buen ritmo, tomándole la mano a los kayaks dobles que avanzaban en línea recta al centro del lago. Navegamos en tres kayaks dobles y dos simples. Siempre en este tipo de embarcaciones conviene acomodar a los tripulantes de acuerdo al peso y habilidad de los remeros: los de mayor experiencia timoneando para optimizar el avance, habida cuenta de que se esperan remadas largas. 
En este caso fuimos bien distribuidos en las embarcaciones y avanzamos a buen ritmo. A medida que cortamos las aguas del Espejo, caímos en la cuenta del porqué de su nombre. El lago asemeja una enorme superficie que todo lo refleja, kayaks, montañas, nubes. Las fotos no se hacen esperar: todos en el grupo echaron mano a sus cámaras y teléfonos para retratar alguna postal de la salida.
Poco a poco fuimos dejando a la derecha un gran islote y nos dirigimos a la costa oeste del lago. A medida que nos acercamos a la ribera pudimos apreciar la claridad de las aguas que, a esta altura, son verde brillante y permiten vislumbrar el lecho del lago hasta los seis metros de profundidad. Por momentos paramos los kayaks y solo nos dedicamos a observar las truchas que pasaban por debajo de nuestras embarcaciones. En otros momentos observamos las grandes rocas depositadas en el fondo, que contrastan con el color del agua. 
Cerca de la costa se extienden densos juncales y el agua, a pesar de estar siempre fría, resulta una de las más cálidas de esta región de los lagos. Sobre el fondo nos sorprende el color del lecho que fluctúa entre arenas grises y negras. Pablo nos explicó que son depósitos de cenizas volcánicas, vestigios de las sucesivas erupciones en esta zona cordillerana, como la recordada del volcán chileno Puyehue del año 2011, por el cual decretaron zona de desastre, y la del volcán Calbuco de 2015.

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Hacia el centro del lago

Con rumbo norte remamos internándonos en el majestuoso lago que se mostraba en todo su esplendor. Remada tras remada, recorrimos kilómetros sin descanso hasta ubicarnos cerca de unos acantilados donde Pablo torció nuestro rumbo y nos acercó a la ribera. Ya era casi el mediodía y efectuamos una parada de descanso. En ese sector del lago hay grandes paredones de piedra con un pequeño bosque sumergido. 
El guía nos invitó a ponernos los trajes de buceo y las lunetas para descubrir este sorprendente bosque subacuático. La experiencia vale la pena ya que logramos divisar los restos de árboles bajo el agua, una visión original y por momentos mágica. Luego del buceo llegó la hora del café y mate con medialunas, ¡que resultaron verdaderos manjares en medio del lago! Relajados en la costa, Pablo Beheran nos deleitó con sus anécdotas como veterano guía patagónico, sus conocimientos sobre la navegación en kayak y sobre las muchísimas especies de aves y flora de la zona, todas muy entretenidas y por demás interesantes. 
Más tarde aprovechamos para hacer una corta caminata por la ribera pedregosa, hasta internarnos por el bosque agreste y observar este hermoso ecosistema donde reina el silencio. De regreso a los kayaks, pusimos rumbo a una gran isla que se halla casi en el centro del lago. Un capítulo aparte merece la enorme variedad de aves que divisamos con frecuencia; logramos reconocer las infaltables bandurrias, cisnes, maca, cauquenes y centenas de patos. 

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A medida que nos acercamos a la isla, logramos ver las hermosas playas de canto rodado y extensos bosques andino patagónicos donde prevalecen los coíhues. A esta altura de la remada nos encontrábamos algo cansados y emprendimos el regreso hacia el balneario. Palada tras palada fuimos acercándonos, con un incipiente viento del oeste que empezó a rizar las aguas. No obstante, avanzamos a buen ritmo, tratando de coordinar bien la remada. De regreso en la costa y con la experiencia vivida, no podemos dejar de pensar en la próxima recorrida que nos espera. Hay una larga lista de lagos patagónicos para disfrutar en kayak, solo hace falta 
animarse a la experiencia. ¡Vale la pena!

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Seguridad en los lagos patagónicos

Antes de emprender una travesía, recabar información sobre las características de cada lago, la incidencia del viento, si hay costas reparadas y la mejor época para navegarlo. Lo ideal es contratar a un guía local para la remada. De no conseguirlo, consultar con los lugareños, guardaparques o personal de Prefectura. Navegar con precaución por el riesgo de hipotermia, llevar ropa acorde a las bajas temperaturas, y algún traje seco o de neoprene por si cambian las condiciones. Nuestro guía local fue Pablo Beheran, de Patagonia Infinita Kayak & Adventure, Tel.: (0294) 15455 3954.

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Patricio Redman

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