El primer viaje de la Trochita fue el 25 de mayo de 1945. Foto: La Trochita

Apenas sale, el Viejo Expreso Patagónico pasa sobre el arroyo Esquel. Foto: La Trochita

El primer viaje de la Trochita tuvo lugar el 25 de mayo de 1945. Foto: La Trochita

La vieja locomotora Henschel, que sigue propulsando al histórico tren, fue construida en el año 1922 en Alemania. Foto: La Trochita

En su recorrido, atraviesa la emblemática Ruta 40. Foto: La Trochita

ICONO MUNDIAL

La Trochita cumplió 76 años deslumbrando sobre los rieles patagónicos

Inaugurado el 25 de mayo de 1945, el Viejo Expreso Patagónico es un testimonio vivo de un medio de transporte central tanto para el desarrollo nacional como para el deleite de los turistas que llegan de todas las partes del mundo para disfrutar de un mágico e inolvidable viaje.

Popularmente conocido como “La Trochita”, en el día de ayer, martes 25 de mayo, el Viejo Expreso Patagónico festejó sus flamantes 76 años de vida. A pesar de que lleva más de un año sin poder funcionar como consecuencia de las restricciones vigentes por la pandemia del Covid-19,  el personal se encuentra realizando las  correspondientes tareas de mantenimiento en las vías, como así  también la  revisión de las máquinas en los talleres de Esquel y El Maitén, y la pruebas de ultrasonido en los equipos.

“Apenas las condiciones sanitarias lo permitan, la intención es volver a poner en funcionamiento el servicio para retomar el recorrido que une a Esquel con la estepa de Nahuel Pan en un paseo de tres horas que entretiene y emociona a los turistas de todas las edades y procedencias” explicó Miguel Sepúlveda, gerente de La Trochita, a través de un comunicado  de prensa.

Apenas inicia su recorrido, la Trochita pasa sobre el arroyo Esquel, cruza el camino a La Hoya y atraviesa nada menos que la mágica y extensa Ruta 40 que, de norte a sur, recorre la hermosa  geografía nacional, paralela a la Cordillera de Los Andes.

Decenas de caballos, liebres, ovejas y vacas completan el maravilloso paisaje que configura la escenografía perfecta para el paso del tren hasta arribar a Nahuel Pan, un pequeño paraje mapuche-tehuelche en el que los pasajeros pueden visitar el Museo de Culturas Originarias Patagónicas, la casa de las Artesanas y la Feria Tokom topayiñ.

La Trochita

Fabricada en 1922 en Alemania, la vieja locomotora Henschel es un testimonio vivo de un medio de transporte central para el desarrollo nacional y, sobre todo, para la cada vez más numerosa población patagónica.

Sus vagones están íntegramente construidos en madera y cuentan con una salamandra que mantiene bien calefaccionados los ambientes. El vapordisparado al cielo desde la chimenea de la máquina, sumado a su andar entre candoroso y cansino, invitan todo el año a los pasajeros a conmoverse y a dejarse atrapar por un trozo de historia que sigue marchando sobre rieles.

La ciudad de Esquel cuenta, además, con el Paseo Ferroviario: un espacio que funciona en la antigua estación en el que se exhiben artículos, imágenes y documentación histórica de La Trochita. Se trata de la pequeña estación original de techo bajo y revestida en chapa que invita a realizar un recorrido autoguiado una hora antes y hasta media hora después de la salida y la llegada del  histórico  tren patagónico que sigue deslumbrando a todos los pasajeros que se animan a abordarlo para ser protagonistas de un  viaje único y mágico.

En esta Nota