Lunes 28 de noviembre de 2022
TURISMO | 27-10-2022 07:00

Medellín: flores, sonrisas y mucho color en una gran ciudad

La populosa urbe colombiana recuperó zonas marginales con atractivos turísticos al tiempo que deslumbra la calidez de sus habitantes. Tiene de todo para elegir. Galería de fotos.
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Patricia Daniele
Patricia Daniele

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Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Luna teen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Radio Perfil y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

Medellín es un mundo de colores, sonrisas en las caras y los contrastes típicos de una ciudad de 2.500.000 habitantes. Ya al salir del aeropuerto Cordova, la primera sorpresa es lo verde que es, además de grande y con varios y extensos túneles que atraviesan la montaña para agilizar el gran caudal de tránsito que tiene. Y esa estructura no se limita al valle en el que se originó hace 300 años sino que, con el paso del tiempo, los migrantes del interior de Colombia fueron ocupando las laderas de morros y cerros, sitios bastante inaccesibles en que las personas de bajos recursos armaron sus ranchos al migrar del campo. Los mismos que aprovechó el brazo armado de la guerrilla para instalar sus aguantaderos, reemplazados a posterioridad por los narcos.

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Hoy esos morros que componen los barrios más alejados del centro están libres de criminalidad y se integraron al ejido urbano por un sistema de metro muy eficiente que se combina con seis teleféricos instalados a partir de 2005. Es que desde el ayuntamiento se tomaron muy en serio la integración de la población, pues comprendieron que el aislamiento era caldo de cultivo para la droga y el contrabando.

Es por eso que el primer recorrido nos lleva a la Comuna 13, la misma en la que la protagonista de La Reina del Flow escribió sus canciones tan populares como la serie. Es un barrio lleno del color que le aportan los grafitis -de las temáticas más variadas-, convertido hoy en una gran atracción turística.

Resurgir de las cenizas

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Como explica la guía de turismo Carolina Rojas, Medellín tiene un río que la atraviesa por la mitad y está dividida en 16 áreas o comunas que disfrutan de su clima cálido y con lluvias variadas. Con la instalación del ferrocarril se convirtió en la principal ciudad industrial del país (sobre todo textil) y empezó a crecer rápidamente. Así fue que surgieron los asentamientos informales en la periferia.

Justamente en la Comuna 13 fue donde se instalaron las Farc y otros grupos con ideales socialistas y, en los ’80, los carteles de la droga. A partir del ‘98 se sucedieron operaciones militares para recuperar el barrio pero el 90 % de víctimas fueron civiles. Finalmente sacaron a la guerrilla y se convirtió en un lugar populoso pero muy tranquilo a la vez, y en un importante centro turístico: vienen de todo el mundo a visitarlos y ver los proyectos de transformación. Uno de los más rutilantes es la instalación de escaleras mecánicas en 2011, una iniciativa ciudadana y oficial que evita la caminata en subida por esos empinados morros. Se llega en auto hasta la calle principal y después hay que ascender por interminables escaleras hasta que aparecen las mecánicas. Un respiro importante. Funcionan todos los días de 6 a 22 y los domingos y festivos de 10 a 18. Ah, para instalarlas los operarios tuvieron que subirlas a hombros.

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Entre otras actividades, y además de disfrutar de hermosas vistas de Medellín, allí se puede participar de un taller de música experimental de la mano de las dos Sara y de Matías, miembros de El Trinar de la Montaña: unos tocan tambores, otros maracas o llamadores para armar el ritmo típico del porro. Así el visitante se siente músico por un rato, armando en colectividad los sonidos que una de las chicas usa como base para cantar. Tiene un pecio de U$S 250 por grupo (máximo 15 personas).

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Además de vendedores ambulantes que ofrecen souvenires o comida, muchas de las casitas brindan sus experiencias, como el Taller de Grafitti que da Mek, un caleño con aspecto rastafari que enseña a usar el spray de manera adecuada y cómo son los diferentes tipos de boquillas para conseguir las líneas deseadas. Y no se pueden ir sin refrescarse con una paleta de mango biche, que no es otra cosa que trozos de la fruta congelados en un vaso, que se sirven con un poco de jugo de limón en Cremas Doña Alba.

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Patricia Daniele

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Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Luna teen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Radio Perfil y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

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