jueves 9 de abril de 2020
17-01-2018 08:20 | TURISMO

Un destino diferente en Brasil

Santa Cruz Cabrália es una propuesta diferente para los que buscan tranquilidad en Brasil. Un destino que brilla por su atractivo natural y cultural, con gran variedad de actividades recreativas y deportivas. Galería de imágenes. Ver galería de imágenes

Brasil es uno de los destinos turísticos más elegidos por los argentinos a la hora de ir de vacaciones. Santa Cruz Cabrália, ubicada a solo 17 kilómetros de Porto Seguro, apasiona con su patrimonio natural e histórico, la tranquilidad de sus hermosas playas de arena fina y clara, su agua turquesa y la diversa gastronomía de primer nivel. También seduce por su temperatura privilegiada, que promedia entre los 25 y 29 grados, pero que rara vez supera los 35º en plena temporada. Posadas, resorts, hoteles sofisticados y exclusivos a orillas del mar completan una oferta hotelera para todos los gustos.

A orillas del río Buranhem, en las alturas del morro comienza un recorrido histórico y fascinante que nos remonta al año 1.500, cuando las embarcaciones portuguesas comandadas por Pedro Álvarez Cabral descubrieron las costas de Brasil. Debido a una tormenta que se avecinaba buscaron refugio al sur, entre las barreras de arrecifes, donde descubrieron un “puerto seguro” donde desembarcar. Allí se alza un antiguo edificio, donde en su primer piso funcionó la intendencia y en planta baja el calabozo, dividido en dos: el sector de las mujeres en la parte posterior, sin ventanas; mientras que el sector de los hombres contaba con vista al mar, que les recordaba la libertad que alguna vez tuvieron. A  pesar del paso del tiempo, aún se percibe la humedad en los muros, porque para su construcción se usó agua de mar.

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A metros de ahí se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, seguido de un selecto cementerio, donde se puede contemplar desde la altura la espectacular fusión de las aguas sedimentadas del río con las azules y cristalinas del océano Atlántico, que rompen con la barrera natural del arrecife.

La comunidad indígena pataxós es una visita obligada: el hermoso grupo recibe a los visitantes con los cuerpos pintados y vestidos según su tradición. Con ánimo cuentan su historia, costumbres y anhelos, para después invitar a los presentes a degustar sus platos tradicionales, como el pescado asado en la hoja de patioba. Por último, turistas y nativos son invitados a mezclarse en una antigua y divertida danza.

Una de las actividades deportivas que se recomienda realizar es un tranquilo recorrido en bicicleta por Village Muta, que permite disfrutar el encanto de Coroa Vermelha, considerada la mejor playa de la Costa del Descubrimiento. A su vez se destacan los paseos en kayaks, los cuales cuentan con fondos transparentes para poder observar los atractivos del mar mientras se rema. Gracias a la serenidad de sus aguas, también es ideal para practicar stand up paddle (SUP), una actividad que cada vez suma más adeptos. Además se destacan los paseos náuticos en embarcaciones a vela, ya sean guiadas o de alquiler, con recorridos de una hora y media, ideales para observar corales, peces y tortugas marinas.

Manjares con vista al mar

Al mediodía, protegidos por la sombra de los árboles y con el mar de fondo, es el momento ideal para degustar peces y mariscos frescos. La oferta del restaurant Cabana Macuco es muy variada, aunque la elección de una joven langosta recién recolectada, acompañada por sabrosos vegetales y una caipiriña, son irresistibles. Pero para degustar algo más tradicional, en el Garatéia restaurant se puede saborear la moqueca mejor galardonada. Otra cita insuperable en simpatía y originalidad es el restaurante de la señora Nilda, en playa de Guaiu: cocina a leña, salón sin paredes ni ventanas, pisos de arena rastrillados, sin luz artificial, atención única y personalizada. Con besos, grandes abrazos y souvenirs, Nilda agradece y despide a los clientes.

La hacienda de ostras y pousada Udexere, en las playas de Santo Antonio, es otra gran atracción del lugar. Un entorno natural casi inexplorado, una vista privilegiada, mar sereno y aislado de cualquier sonido ajeno a la naturaleza, son solo algunas de las características que nos invitan a relajarnos, descansar y contemplar un paisaje revitalizante.

Diez años atrás, Marco, Andrea y Michele, amigos de toda la vida, encontraron su rincón de tranquilidad en Santa Cruz Cabrália. Desde entonces se dedican a ofrecer las mejores pastas y pizzas: ñoquis, mozzarella de búfala, el mejor pomodoro y la albahaca fresca se saborean a orillas del mar, en una noche estrellada y cálida. Lejos de su ciudad natal, Rimini, Italia, pero con toda su alegría, el Recanto do Sossego es el ingrediente ideal para una gran velada.

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Un río con historia

Belmonte marca la época de oro del comercio de cacao. Conserva la arquitectura colonial, varios almacenes antiguos, algún edificio de estilo gótico y casas muy coloridas. Un lugar apacible donde el río Jequitinhonha, de aguas cargadas de sedimentos rojizos y arcillosos, desemboca en el océano Atlántico, hábitat propicio para el cangrejo guaiamum gigante. Recorrer sus aguas en lancha es una aventura imperdible, donde se pueden atravesar manguezales y explorar plantaciones de cacao, como así también degustar los dulces caseros Pombinha, licores y cacao puro: todos artesanales.

Las palabras no alcanzan para describir todos los encantos y propuestas de Santa Cruz Cabrália. Una alternativa turística tranquila, con gran variedad de actividades recreativas y deportivas, dentro de un inmenso patrimonio social y cultural que uno difícilmente pueda terminar de conocer.

Nota completa publicada en revista Weekend 544, enero 2018.

Etiquetas: Brasil Santa Cruz Cabrália Belmonte
Marcelo Ferro

Marcelo Ferro

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