31-10-2018 11:09 | PESCA

Pesca sin fronteras en Brasil

Donde el mapa político del Amazonas se parte en tres provincias, pescamos bicudas, cachorras, tucunarés y aruanás con artificiales. El spinning, muy destacado.

¡123 tucunarés en una mañana! Entre dos. Está de testigo el coautor del récord, Eduardo Olaff Fernández, a quien muchos conocen por haber sido tapa de Weekend como guía en Cochicó e Hinojo Grande. Con él también tocamos el cielo con las manos en, al menos, una segunda ocasión: caía la tarde y, en la boca del río Bararatí, logramos innumerables cachorras y bicudas, ¡todas con señuelo de superficie! Sí, misiles que salían a cazar un paseante, un chugger o una hélice.

Escribo estos recuerdos y me emociono. Agradezco a Dios, como dice Boby Bermúdez, otro de los argentinos de este viaje, porque creó el Amazonas para que yo lo disfrutase. En este caso, fuimos a un lugar mágico ubicado en la junta de los ríos Juruena y Teles Pires, que forman otro curso, el Tapajós. Allí opera el hotel flotante Ecolodge da Barra, un verdadero lujo en medio de la selva más grande de América.

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Rocas y playa

Fueron seis días de pesca a puro señuelo ya que, salvo en breves momentos, por ejemplo cuando parábamos a almorzar en alguna isla, todos saciamos nuestra sed de baitcast y spinning. La riqueza de pesca del lugar se nota en este ejemplo: en el grupo hubo pescadores de gran experiencia amazónica, como Marcos Borgatti, Luis Urban o Sergio Mathey Doret, y debutantes, como Alfredo Bani. Gracias a la gran cantidad de peces, la belleza de los rincones y la atención y confort del hotel flotante, todos disfrutamos mucho.

A las seis de la mañana salíamos en los botes de aluminio, cada pareja de pescadores con un guía y abundante bebida en la heladera. La noche anterior se deciden los lugares según la modalidad o las especies que cada aficionado desea. Eso determina lo que se hará al mediodía: comer en la isla o en la posada, siempre volviendo a pescar a partir de las 14:30 aproximadamente. A las 18 todas las lanchas deben estar en el hotel flotante, ya que oscurece rápidamente.

Los tres ríos tiene grandes rocas dispersas que forman correderas: sectores ideales para el pique de enormes bicudas y muchas, pero muchas, cachorras (como nuestro chafalote pero más grandes). En esas zonas se las pesca con señuelos de paleta larga, tipo minnows o bananas, recogiendo a la mayor velocidad posible. El pique de ambas especies es brutal pero muy rápido y, por ello, suele errarse la clavada o se desprenden en algunos de los saltos que dan para liberarse. También picaron algunos tucunarés de hasta cuatro kilos que, increíblemente, viven en las piedras.

Otros lugares clave para tucunaré y bicuda son las playas de arena, donde los peces acechan a los forrajeros en los veriles o los drop off, especies de valles entre lomadas de arena que son bien visibles porque el agua se oscurece. Acá también se suma otra especie de valor por sus saltos, el aruaná. Acostumbrado a cazar insectos en el aire, no nos extrañan los malabares que realiza para liberarse del artificial.

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Media agua y arriba

El aruaná y el citado tucunaré se hacen presentes en las lagunas. Hay muchas, con conexión directa o pedestre (adentro se vuelve a embarcar en un bote llevado antes de que se cerrara el paso por agua). Se festonea la costa lanzando los señuelos hacia las orillas. En una de ellas obtuvimos el récord que contamos al inicio. Y también, con jig de pelo, un excelente engaño, conseguimos un par de grandotes que pesaron cuatro kilos y eran pura potencia. El pique del tucunaré es muy poderoso y su lucha tan tremenda que muchas veces engaña y es más chico de lo que parece. Ni te cuento en spinning con mi caña de 8-14 libras. Un titán.

Por último hay también sectores de piedras o de junta de aguas donde se puede pescar en superficie. Como este tipo de modalidad es rara en la Argentina, a excepción de dorados y tarariras en poquísimas circunstancias, aprovechamos para sacarnos las ganas. Lo ideal son cañas cortas, de 10-20 libras (1 lb = 453,592 g) y acción rápida, con reeles frontales o rotativos, cargados con multifibra para que la respuesta de los señuelos a los golpes de la caña sea instantánea, sobre todo en las hélices que son grandes y hay que traccionarlas a buena velocidad. Claro que el ataque recompensa el dolor de brazos. Y hablando de esto, prueben de llevar caña de spinning y bait y alternarlas en el uso. Para señuelos de paleta larga, el bait es mejor para no sacrificar al reel frontal. Pero para los de paleta corta o superficie, la pesca con spinning es sumamente divertida. Algo como volver a las fuentes, pero con los peces de río más violentos del mundo.

Es maravilloso ver cómo peces de gran porte surgen de las profundidades para acometer contra un señuelo en la superficie. Eso sí: la proporción ataque-clavada-captura es menor que con un crankbait, porque los peces yerran mucho y toman mal los engaños y la clavada sin la resistencia del agua y, muchas veces, muy cerca de la embarcación tampoco es tan precisa. A propósito conviene dejar la punta de la vara siempre apuntando hacia abajo y hacia adelante para tener un mayor arco para el cañazo, que puede hacerse hacia arriba o el costado.

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Claves para disfrutar

Una vez clavados, a mi gusto conviene trabajar con la punta de la caña lo más baja posible para evitar el salto, porque en esa maniobra muchos peces se desprenden. De todos modos es tan lindo verlos volar por el aire que uno puede optar por correr el riesgo. Cerca de la lancha hay que estar muy atentos, porque, especialmente la bicuda, es tan veloz que suele disparar por abajo del bote con lo que hay que bajar la punta y buscar la proa para pasar a la otra banda o, si pasó por popa, ser muy cuidadoso de que no se enganche con el motor.

Particularmente, para tener mejor movimiento de los señuelos de superficie, prefiero atar el snap directamente al multifilamento del reel. En estos casos no encuentro ventajas de poner un cable de acero ni un líder de fluorocarbono o nailon. Para aguas muy transparentes con señuelos de paleta o de subsuperficie, puede ser útil este último agregado. Lo mismo cuando trabajamos señuelos que profundizan en zonas de piedras, donde el roce contra el multifilamento es casi tan inevitable como el corte. Mi amigo Marcos opta por hacer la bajada doble del multifilamento.

Los lanzamientos contra la costa exigen cierta precisión pero el bote pasa muy cerca con el motor eléctrico o a remo. En las zonas de piedras suele suceder que los guías lo mantienen con el motor a explosión a causa de la fuerte correntada. En estos casos hay que buscar un tiro más largo pero con cañas de 1,80 m en adelante no es problema.

Tapajós, Juruena o Teles Pires son el sueño para todo pescador de baitcast o spinning. En verdad, también hay pirararas y otros bagres grandes para el que le gusta la carnada natural. Es ideal para probar señuelos y formas de trabajarlos. El pique es constante, en general, y la diversión no tiene fronteras.

 

 

Nota completa en Revista Weekend del mes Noviembre de 2018 (edicion 554)

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Néstor Saavedra

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