miércoles 26 de febrero de 2020
08-10-2019 17:24 | PESCA

Pesca con mosca en el río Paraguay

Incursionamos en tres zonas del río Paraguay, donde obtuvimos dorados, tarariras, dientudos reales y palometas ñatas. Una interesante pesca fuera de lo habitual. Ver galería de imágenes

El río Paraguay es el principal tributario del río Paraná, hasta allí fuimos a pescar con mosca. Con 1.168.540 km2, representa por sí solo el 45 % de la extensión de la cuenca del Paraná, y el 37 % de la Paranoplatense. De hecho, con 3.400 km, el corredor que va del Pantanal al Plata, es el más largo del planeta sin represas. En la Argentina existen dos ríos Paraguay completamente distintos. En Formosa, aguas arriba de la confluencia del río Bermejo, posee aguas claras, ideales para la mosca. Negras, con un tinte sedimentario, similar al Corriente inferior, en Esquina. Por el contrario, aguas abajo, se enturbia groseramente con los derrubios andinos del Bermejo.
Existe una floreciente comunidad de mosqueros en Formosa, que conocí gracias a Julio Araoz, amigo, fiel lector de mis libros, y quien coordinó mi logística en el lugar. Uno de los principales objetivos era mosquear en el río Paraguay formoseño, donde salimos en tres ocasiones. La primera, prospectando estructura antrópica sobre el puerto y el tramo costanero, la segunda desde la laguna la Herradura, y la tercera navegando desde Formosa, más de una hora aguas arriba en la Doroty de Julio, que estrenaba motor eléctrico, el primero instalado en la ciudad. Aquí, la geomorfología del Paraguay, con su amplio valle de inundación, recuerda muchos tramos del Paraná medio o inferior. Con abundancia de lagunas anexas, arroyos menores y mucha barranca con palerío. 

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Con un frente frío en ciernes y nula pasada de carnada, la pesca en el río macho estuvo magra. El segundo día junto a Reinaldo Saporiti, apenas pudimos capturar unos pocos doradillos que no superaron el kilo. Ni noticias de los grandes chafalotes, característicos de la zona. Pero la mala fortuna se torció el último día, a la altura de la estancia Monteagudo, donde con Julio y Carlos Iconicoff capturamos un sensacional dorado, inusualmente grande para la zona. En el contexto de un veranito invernal, que elevó la temperatura del agua de 17 a casi 22 ºC, por lo inesperado y su potente lucha, un ejemplar completamente inolvidable.

Dientudos reales 

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Luego realizamos experiencias con especies menores. En términos de micropesca, uno de los peces más atractivos es el dientudo real (Acestrorhynchus pantaneiro). Piscívoro rápido como un rayo y eminentemente visual, no es una especie de ninfas y secas como nuestros dientudos bonaerenses. Le gusta la boca llena, tomando streamers o microppers, accionados a máxima velocidad, con paradas intermitentes. Difícil de clavar, es común que siga sin tomar, siendo de los peces que más fácilmente reconocen el engaño. Otra especie muy abundante es la palometa ñata, los tortones, tan intimidantes como destructores de moscas. Muchos las odian, pero con equipos livianos me parecen sumamente combativas y divertidas.
Una parte importante del viaje fue la búsqueda de distintas especies de tarariras. Principalmente, en las lagunas que rodean a la ciudad de Formosa. En un urban fishing donde Diego y Matías, fueron unos guías de lujo. En una tarde de baja presión dimos con una divertida pesca de tarariras misioneras (Hoplias misioneras). Esta especie reclasificada en 2016 es muy similar a nuestras tarariras pampeanas (Hoplias argentinensis), pero de menor tamaño. Su talla máxima es de 35/40 cm, y se las reconoce porque las escamas de su pedúnculo caudal forman una línea curva. Por el intenso acoso de las palometas, adoptan una conducta más remisa, bien metidas en la vegetación costera. No hay piques prospectando aguas abiertas, y la precisión es un elemento clave. De hecho, la bulla de grandes poppers es contraproducente, y en este sentido los divers, o floppers con una lámina más pequeña, son las moscas más rendidoras. 

En busca del trofeo

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Entre las figuritas difíciles estaba una especie de óscar (Astronotus crassipinnis), que habita las lagunas y puede superar el kilo de peso. Joaquín, con un diver, tuvo una seguida sin pique. Una lástima porque hubiera estado muy bueno documentarlo fotográficamente. Además, con equipos Nº 1 o 2 existe una enorme diversidad de pequeños carácidos. Cuchilletas, chanquetes y mojarrones de todo tipo son una constante en cualquier charco de agua.
 

Datos útiles:

A Formosa se accede desde el sur por la RN 11 o por el aeropuerto El Pucú, con servicios diarios a Buenos Aires. 
Alojamiento: hotel y restaurante Las Kalas. Tel: (0374) 4428977/ 4428999. www.laskalasrentalsuites.com
Guardería náutica: Costa Brava, Rosa de Molinas 51, en plena costanera de la ciudad.

Galería de imágenes

Etiquetas: Formosa Río Paraguay Pesca Mosca De Costa
Diego Flores

Diego Flores

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