Lunes 28 de noviembre de 2022
PESCA | 08-10-2022 10:00

Flechas que pican en la costa de Olavarría

Blanca Chica es una laguna con buenos portes de pejerreyes que se pescan desde la orilla o al vadeo. El secreto está en la carnada.
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A semanas de finalizar el invierno nos propusimos relevar un ámbito para la pesca de costa. Y así fue: previa charla con Gustavo Gregorini, guía de pesca y conocedor de diferentes ámbitos en la zona de Olavarría, nos propusimos ir en busca de los flechas de plata. El punto de encuentro fue en Sierra Chica, donde Gustavo tenía todo coordinado con Gisela, propietaria de la laguna Blanca Chica, quien allí nos estaba esperando. Desde Capital Federal la distancia es de 370 km por RN 3. 

Equipos

Empleamos cañas de lanzamiento, ya que la pesca la realizaríamos en su mayoría de fondo, reeles cargados con nailon y un chicote a la salida, líneas que pueden ser de dos o tres anzuelos N° 1/0, a las que podemos agregarles una boya elevadora y plomos desde los 80 a los 170 g, según el equipo. La otra opción son las líneas de flote, de dos o tres boyas, o el clásico barranquín que más de una vez nos salva la jornada cuando el peje se encuentra comiendo al ras del fondo. Si bien no fue éste el caso, no hay que descartarlo. 

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Las carnadas utilizadas fueron mojarras vivas medianas y filete de pejerrey o dientudo teñido en color amarillo. Para lograr distancia en los lanzamientos, lo mejor es utilizar wader, ya que podemos caminar la laguna porque su fondo es firme, de conchilla y tosca, al igual que toda la costa. Si practicamos la modalidad de flote, lo mejor es vadear. Con la intención de pescar desde la costa llegamos en vehículo al lugar elegido por Gustavo y nos ubicamos con el viento de espalda. Ajustamos los equipos y encarnamos prolijamente los anzuelos con carnada voluminosa, empleando en algunos casos dos mojarras y rematando con un filete de dientudo coloreado colgando del anzuelo, técnica que funciona muy bien para lograr mayor movimiento de nuestros cebos. 

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Ni bien arrojamos las líneas, la acción llegó de inmediato, con piques seguidos, como si los pejerreyes nos estuvieran esperando en ese rinconcito de la laguna. Así logramos dobletes muy parejos con ejemplares que rondaban desde 25 a 35 cm y que llamaron nuestra atención por lo activos que se encontraban, tal vez porque la mañana comenzó muy fresca con un viento suave del sector Este que ayudaba en la oxigenación del espejo. 
A las 13 hicimos un pequeño intervalo. Gustavo tenía preparada una abundante picada de fiambres caseros elaborados por él, al tiempo que un asado estaba en su punto justo, ideal para recargar energías tras una mañana maravillosa. Gisela también nos sorprendió con empanadas caseras y, para la hora del mate, unas deliciosas tortas fritas. Ella misma las prepara y se encarga de llevarlas en su propio vehículo hasta donde están los pescadores. Una hora más tarde ­–a las 14– retomamos la pesca.

Dobletes continuos 

Por mi parte decidí cambiar de aparejo y probar otras variantes, pero manteniendo la modalidad de fondo. Lo que hice fue agregarle una boya elevadora a la línea, como para seguir realizando un sondeo aún más a fondo en el espejo de agua. Fue cuestión de encarnar y volver a la acción nuevamente. Los piques estaban ahí, fueron continuos y no decaían. Gustavo concretaba dobletes de pejerreyes también a fondo y lo que notamos que activó muchísimo el pique fue colorear mojarras en amarillo. 
Los lances para buscar esos grandes matungos que en algunas ocasiones superan el kilogramo de peso tienen que ser siempre lo más adentro posible, ganando la mayor distancia. Cuanto más lejos, más mejoran los portes, con ejemplares que llegan a superar los 40 cm y que pican con total voracidad. Los que tomaron nuestros engaños lo hicieron sin cautela alguna. Como variante, optamos por agregar carnada más grande en nuestros anzuelos, para lo cual cortamos los filetes de dientudo en largas y finas tiras (carnada que se puede obtener bien fresca en la misma laguna). 

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Optamos con Gustavo Gregorini dar un cierre de jornada en otro sector de la laguna. Para esto juntamos nuestros equipos de pesca y nos fuimos con el vehículo recorriendo diferentes sectores del mismo ámbito. Nos alejamos de la presión de los pescadores y nos ubicamos en un sector de juncos, en una de las lengüetas del espejo donde hay menos caudal de agua. Volvimos a encarnar los aparejos de fondo y, para ganar distancia, nos pusimos los waders. En este sector los piques no se dieron de inmediato, pero la calidad de los pejerreyes cambió notoriamente, con ejemplares más parejos y robustos.

La importancia de los waders

Hicimos unos intentos a flote porque el lugar daba para que el peje se largara a comer, pero tuvimos pocas respuestas y en su mayoría de pejes chicos, por lo que concluimos que el sector era ideal para poder vadearlo con equipos livianos y a flote, aunque cuando el peje en estos días se largue a atacar, la técnica será diferente. El día llegaba a su fin, pero ninguno de nosotros quería abandonar los equipos, si bien todos teníamos muy buenos pejerreyes y la cuota de 25 ejemplares cumplida. Para los amantes de la pesca a flote, tener siempre a mano los waders en el bolso para así poder vadear distintos puntos.

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Sin duda, este ámbito lacustre vuelve a marcar tendencia en la agenda de los pescadores, ya que se encuentra muy bien poblado de flechas de plata, porque todos los años realiza una resiembra de alevinos. Además, para comodidad cuenta con sectores donde hay fogones terminados y otros que están en proceso de construcción, proveeduría y venta de mojarras. Para ingresar se abona un ca non que bien vale la pena por todos los servicios que brinda.

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Marcelo Albanese

Marcelo Albanese

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