Afortunadamente, el ciervo de los pantanos dejó de estar en peligro crítico gracias a una serie de programas de conservación que se vienen llevando a cabo en distintas zonas de la Argentina como los Esteros del Iberá y el Delta del Paraná. De esta manera, la especie pasó a ser clasificada como "casi amenazada", marcando un hito para la fauna nativa sudamericana.

El mayor de los cérvidos sudamericanos supo habitar los humedales desde tiempos inmemoriales. Durante décadas, la alteración de su ambiente y la caza furtiva diezmaban su población, acercándolo peligrosamente a la extinción definitiva en varias regiones de Argentina.

Ciervo de los pantanos: población en aumento
Sin embargo, el trabajo sostenido logró revertir esta alarmante tendencia a lo largo de los últimos años. Especialistas lograron reducir drásticamente las amenazas ambientales, permitiendo que la población de este majestuoso animal creciera de manera visible y sostenida en áreas clave de la geografía.
El núcleo fundamental de esta importante recuperación se encuentra en los Esteros del Iberá, provincia de Corrientes. Allí, la Fundación Rewilding Argentina y el Parque Nacional Iberá lideraron numerosoas acciones de protección ambiental que multiplicaron la cantidad de ejemplares y restauraron el ecosistema de los bañados.


Este éxito correntino es tan significativo que las autoridades sancionaron una nueva ley de translocación. Esta normativa permite trasladar individuos hacia otras provincias argentinas donde el animal aún se encuentra críticamente ausente o en peligro, fortaleciendo así la biodiversidad en todo el territorio nacional.




























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