Lunes 21 de septiembre de 2020
CAZA | 06-06-2020 13:09

Sur de Buenos Aires: los jabalíes se volvieron plaga y están fuera de control

Debido a la prohibición de caza, los suidos van ganando terreno, causando innumerables destrozos. Faltan regulaciones claras. Esperemos que el gobierno provincial actúe a tiempo.

En esta pandemia, las especies exóticas invaden y se reproducen en el sur y centro de la provincia  de Buenos Aires con total libertad, y en algunos casos generando el inicio de plagas, lo que motivó una extensa charla telefónica con Hugo de Luca, guía de caza mayor y menor, en la cual surgió, entre otras, la preocupación por la proliferación del chancho jabalí.
 
Weekend: ¿Qué es puntualmente lo que venís notando?
Hugo de Luca: Que el jabalí, especie exótica introducida en la provincia de Buenos Aires, sobre todo en la costa, en la zona de Magdalena y Punta Lara que es reserva, fue poblando y repoblando sin un depredador natural, y hoy tenemos al jabalí que se ha convertido, a mi criterio, en una plaga que se localiza casi en el 75 % de la provincia.
W: ¿Cómo llegás a esa conclusión?
H.L.: En forma empírica antes de la pandemia, a través de mis viajes como guía de caza tanto menor como mayor y de pesca. Y actualmente a través de llamados telefónicos y filmaciones de gente que vive en los campos y que me comenta los daños que los jabalíes están causando a las siembras y demás plantaciones con sus piaras numerosas. Consideremos que el jabalí tiene dos pariciones por año –y hasta tres en algunos casos–, y de cada una de ellas nacen entre tres y seis crías (a veces más). Por otra parte, la hembra tiene su primer celo al año de vida y, generalmente, las madres de una piara suelen tener la crías en las mismas fechas, por lo que de repente te encontrás con decenas de pequeños suidos diseminados por los campos.
W: ¿Qué efecto causan estas pariciones múltiples?
H.L.: Las grandes piaras hambrientas son voraces y causan pérdidas o daños de todo cultivo que pueden incorporar a su ingesta, además del perjuicio que causan por aplastamiento debido al pisoteo de sus integrantes que marchan a través de los campos. Vi plagas grandes en zonas como La Chiquita, Villarino, Monte Hermoso... También en Chascomús, Lezama, Guerrero, Castelli, Monte, Gorchs y así sucesivamente, se van expandiendo cada vez más dentro de la provincia. Mirá cómo será su explosión demográfica que ya están empezando a tomar el sector norte, como Areco. Es impresionante ver cómo se han reproducido en tan poco tiempo.
W:  ¿No hay forma de controlarlos?
H.L.: Sé que hubo una experiencia al respecto en la Bahía del Samborombón, pero al ser reserva me parece que no se ejecutó. En el Palmar de Entre Ríos sí hicieron una cacería controlada, que la llaman control de exótica. De esa manera han reducido la cantidad de jabalíes y ciervos que comían los palmitos. En Buenos Aires tengo conocimiento de que han habilitado algunas zonas (no en la reserva) con permiso de los dueños de campos. Considero que debería crearse un decreto provincial para clarificar estas autorizaciones.
W:  ¿Tenés una idea más acabada de la dimensión del daño? ¿Se puede cuantificar a modo de ejemplo?
H.L.: Para que tengas en cuenta, una piara de 10 a 15 jabalíes rompe alambrados, se come los postes y un sembradío de maíz, a casi un promedio de una a dos hectáreas por día donde arrasa con todo. Y no solo es lo que come, sino también lo que pisa. El daño que causa es millonario. Por otra parte, si un padrillo si se ve acorralado, ataca con su cabeza baja y corta perros, caballos, incluso vehículos... y todo lo que se atreve a enfrentarlo; no le importa morir en el intento. Esto preocupa a la gente que habita las zonas rurales, tanto por sus hijos como por ellos mismos.

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W:  ¿Cuál es tu opinión de lo que se debería hacer al respecto?
H.L.: La gente de Fauna debería habilitar la caza del jabalí en toda la provincia mediante un decreto que especifique zonas, cantidad y formas de hacerla. Los cazadores estamos dispuestos a colaborar con la contención de esta plaga dentro de los lineamientos que decida la Dirección de Fauna, con el control del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) y la firma del ministerio para dar un viso de formalidad. De esta forma, además, se le da a la gente de campo la posibilidad de lucrar con la realización de una cacería controlada en su campo, con lo cual se ayuda a la economía personal y se palían, en parte, la pérdidas producidas por la especie en sus cosechas. No tengo dudas de que los cazadores colaborarían gustosos con el pago de un cánon al guía y al dueño del campo.
W:  ¿La única especie dañina es el jabalí?
H.L.: No, de ninguna manera. Hay otras especies también exóticas que están creciendo en población, como el ciervo axis, ejemplar sin depredador natural; o el antílope en las zonas de General Belgrano, Villanueva y Pila. Son especies que tienen dos pariciones por año y, si agarran un sembrado, lo destrozan. Todavía no son plaga, pero hay mucha cantidad. Sería bueno que se habilitara la caza mayor de estas variedades en Buenos Aires, como se hace en Entre Ríos y La Pampa. Por supuesto con los permisos necesarios de las autoridades, los dueños de los campos y las armas en perfecto orden legal. Todavía estamos a tiempo de poder controlarlas antes de que generen más pérdidas. Y aquí permitime mi propia experiencia: no pocas veces el jabalí provoca accidentes mortales en las rutas provinciales. A mi me ha tocado ver piaras cruzar en rutas como la 11 y, por más camioneta que tengas, un padrillo de entre 100 y 200 kg  hace un daño terrible. Ni hablar si provoca un vuelco. Por eso controlarlos legalmente generaría mayores ingresos económicos para la provincia por venta de licencias de caza. Haciendo las guías de transporte adecuadas, podrían venir cazadores de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis, etc., que podrían llevarse lo que cazan. Hoy esto no pasa porque no están esas guías para el tránsito interprovincial.
W: Eso debe ser complicado de llevar adelante...
H.L.: Es cuestión de hablarlo con las autoridades. Yo tengo un proyecto para la caza controlada en Buenos Aires que me gustaría presentar a la directora de Fauna y, si ella lo considera, elevarlo al ministro para evitar esta plaga. En lo que respecta a caza mayor, esta es una de las disciplinas que más adeptos tiene, tal vez por ser económica.
Cuando finalicé la charla con Hugo, le agradecí por su tiempo y, aprovechando la cuarentena, consulté a Alejandro Vechio, que tiene un criadero de cerdos en Mendoza con 500 cabezas y 60 vientres.
W: Alejandro, ¿qué similitudes tiene un cerdo con un jabalí?
Alejandro Vechio: El cerdo sería el primo civilizado del jabalí. En mi experiencia, las costumbres de ambos son similares y la forma de procrearse, también. El cerdo tiene 2,5 pariciones por año con un promedio de 10 crías. El celo se produce dentro de los ocho días posteriores al destete de la madre. Esta es la etapa fértil de la especie.
W : ¿Y en cuanto al comportamiento?
A.V.: El cerdo es un animal dañino si no esta bien alimentado. Es increíble ver cómo rompe alambrados, se come los postes y genera todo tipo de roturas y sonidos si tiene hambre. En nuestro criadero no sucede porque los comederos están constantemente llenos, con lo cual no se sienten gritos. En la comparación, un cerdo bien alimentado puede alcanzar los 100 kg en cuatro meses y estar listo para su venta. El jabalí probablemente tarde más en alcanzar ese kilaje, pero para ese entonces habrá provocado destrozos y una gran pérdida al productor agrario.

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