Sábado 5 de diciembre de 2020
ARMAS | 09-11-2020 19:40

Pistolas Colt Singer: más precisas que las máquinas de coser

La necesidad de producir armas para equipar a sus fuerzas armadas durante la Segunda Guerra mundial llevó al gobierno de los EE.UU. a recurrir a fábricas no tradicionales.

Es sabido por los aficionados que la pistola conocida como 1911 –diseñada por John M. Browning– es una de las armas más icónicas. Aún hoy en producción, es también un deseable objeto de colección, sobre todo los ejemplares antiguos en estado original.

El arma en cuestión, fabricada masivamente por la empresa Colt, a la sazón propietaria de la patente, fue también encargada durante la guerra a otras empresas ante  la necesidad de aumentar la producción. Así fue como Ithaca, conocida por su escopeta a trombón, fabricó 335.000 ejemplares de las 1.800.000 pistolas 1911 A1 que se hicieron durante el conflicto. De la misma forma la Union Swith & Signal, empresa dedicada al material ferroviario, confeccionó 55.000 pistolas y la Remington Rand –fabricantes de máquinas de escribir– la cantidad de 68.533.

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La precisión necesaria para  la fabricación de las máquinas Singer, quedó reflejada en sus 1911 A-1.

Pero sin lugar a dudas el “Santo Grial” de las 1911 son las fabricadas por Singer. La conocida empresa de máquinas de coser también fue contratada para producir armamento, pero sólo alcanzó a fabricar 500 ejemplares. 

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En el año 1939, el Departamento de Guerra de EE. UU. encomendó a la Singer Sewing Machine Company la construcción de 500 pistolas 1911A1. El contrato, Orden Educativa W-ORD-396, fue una prueba para ver si Singer podía producir 100 armas al día, una cantidad que creía factible. Ante la imposibilidad de la empresa de cumplir con la cantidad diaria acordada, el contrato fue anulado. Las pistolas entregadas parten del número de serie S-800.001 al S-800.500.

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Las inscripciones “S MFG Co – Elizabeth NJ – USA” y la que dice que es propiedad del gobierno.

No obstante el traspié de esa fallida producción, los encargados de armamento comprobaron que esos pocos ejemplares estaban construidos con una mayor perfección y ajuste que los de las otras empresas, incluyendo a la mismísima Colt.

Eso derivó que se le encargara a la Singer la confección de aparatos de precisión para la Fuerza Aérea, tales como complicadas miras para bombarderos y equipos de navegación. En cuanto a las 500 Singer 1911, esas pistolas se utilizaron para armar a las tripulaciones de la Fuerza Aérea y hoy se encuentran entre las armas más deseables en el mundo de la colección. El pequeño número producido, su alta calidad y el número aún menor de armas que sobrevivieron a la guerra las hacen extremadamente raras de ver.

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En diciembre de 2017, un Singer 1911 se vendió en una subasta por 410.000 dólares, uno de los precios más altos jamás pagados en un remate por una pistola.

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Las Singer fueron mayormente entregadas a la Fuerza Aérea. En la foto con la clásica funda de los pilotos.

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Pablo Crespo

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