Dobles: tracción sin saltos

Las bicicletas doble suspensión no están muy impuestas, pero resultan ideales para travesías en montañas y campo traviesa. Nota con video.

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La amplitud de uso de las dobles es notoria: permiten tanto endurear como pedalear en asfalto al igual que una rígida. [ Ver fotogalería ]

“La doble”, para los que no están empapados con la jerga de los bikers, puede sonar a que son las bicis para dos personas, pero nosotros nos referimos así de las bicicletas doble suspensión. ¿Y qué diferencia hay con una bici común? ¿Son más pesadas? ¿Valen la pena o son puro marketing?

Soy usuario de dobles desde hace más de cinco años. He tenido modelos desde 100 hasta 160 mm de recorrido y estimo haber pedaleado en ellas más de 15.000 km. Por
eso veremos en detalle los pro y los contra de una doble contra una semirrígida (las que tienen solo suspensión delantera).

Generalmente –salvo que el modelo sea un tope de gama de carbono– , la doble pesa como mínimo 1,5 kg más por el shock (amortiguador) y por el sistema basculante
trasero. En cuanto al shock, tanto su ubicación como el recorrido (en milímetros) dependen de la marca y del uso que se le va a dar a la bici, ya que el recorrido puede tener regulación en rebote, en hundimiento y también una tecla para el bloqueo. No considero recomendables los modelos que vienen con la resortera: un amortiguador que solo tiene un roscado para regulación y no bloquea, por lo que la bici siempre se va hamacando, desperdiciando energía y pudiendo también afectar muscularmente al ciclista.

¿Qué es, entonces, el bloqueo de un shock? Simplemente, una perilla que permite bloquear la suspensión trasera y dejar la bici rígida para circular por asfalto. Dependiendo de la marca, puede disponer de varias regulaciones, pero sin duda es uno de los tips imprescindibles a tener en cuenta.

Verdad a medias 
Una de las consabidas frases de los bikers es: “La doble te come las piernas”, porque se derrocha una energía extra que se come el shock. Sí, pero no. Es verdad que hay una pérdida de energía, aunque no es tan notoria porque se nivela con el confort de marcha.
Personalmente he notado que la doble me cansa un poco más en salidas de más de 120 km por caminos rurales y de 60 km por las sierras. Pero cuando se pedalea por un camino con serrucho a 25 km/h y se lleva el manillar con el dedo de una sola mano, se aprecian las diferencias. Más aún al ver que el resto de los compañeros de viaje viene desarmando su osamenta a bordo de semirrígidas. Sin duda, cuando la salida es bien cascoteada, los que tenemos más años encima que kilómetros pedaleados apreciamos
bajarnos de la bike con los lumbares y los riñones enteros.

Nota publicada en la edición 512 de Weekend, mayo de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

04 de mayo de 2015

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