miércoles 19 de diciembre de 2018
02-12-2018 10:13 | TURISMO

Montevideo + Colonia, una dupla ganadora

La activa vida de la capital uruguaya se complementa perfectamente con la paz y el preciocismo de su vecina detenida en el tiempo.

Las ciudades de Uruguay suelen ser un destino accesible para los argentinos. Los que viven en las cercanías de los ríos De la Plata y Uruguay casi siempre cruzan el charco por un día o, como mucho, dos, pero es tanto el atractivo que ofrece este país para toda la familia, que conviene aprovechar para recorrerlo visitando al menos un par de localidades y disfrutar mejor de la tan mentada paz oriental.

 

Aquí ofrecemos la inspiración para hacer la dupla Montevideo-Colonia, destinos a los que se puede acceder por vía fluvial. Desde Buenos Aires, el barco rápido a la capital uruguaya demora dos placenteras horas. Es tan cerca que a veces se la ve desde la costa porteña. El plan es desembarcar allí, tomar un city tour para conocer su historia y peculiaridades, y alojarse en la zona que se prefiera: puede ser en las inmediaciones de la Plaza de la Independencia, rodeada por la Casa de Gobierno, el Museo de los Presidentes y la Puerta de la Ciudadela, uno de los pocos restos que quedan a la vista del antiguo fuerte colonial. Desde esta área se puede ir caminando al casco histórico y al puerto, mientras los edificios art decó van marcando el sendero.

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Pero, si lo que se prefiere es estar cerca del río, entonces se recomienda elegir Punta Carretas, zona de hermosas casas de dos plantas presidida por el shopping homónimo, nuevas tiendas de delicatessen y ropa de primer nivel junto a dos hoteles de cadenas internacionales. También está la opulenta Carrasco, donde se encuentra el restaurado hotel casino, rodeado de mansiones y edificios plenos de balcones mirando a la otra orilla.

Durante la recorrida turística avistaremos el estadio Centenario, el Palacio Salvo (gemelo del porteño Barolo) y el Mercado del Puerto (aquí hay que ir a comer una buena picaña a alguna de sus parrillas, por la noche está cerrado). Desde hace unos meses hay una nueva atracción: el Mercado Agrícola de Montevideo, ubicado en José L. Terra 2220, flamante lugar para ir a comer, tomar algo o comprar en sus locales de delicatessen varias. Allí venden leche en botella, helados cremosísimos y vinos de bodegas del Cono Sur. Un paseo más que entretenido y especial para observar el movimiento de los locales, quienes diariamente van a hacer sus compras o a merendar.

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Donde se detuvo el tiempo

A tan sólo dos horas por autopista está la bella Colonia del Sacramento, cuyo casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que refleja las idas y vueltas entre portugueses y españoles, principalmente en la forma en que cada uno tenía para hacer las calles y sus casas. Su placidez y oferta náutica la convirtieron en un nuevo destino para las vacaciones veraniegas. Luego de empaparse de la movida de la capital, llegar a la paz de esta ciudad es muy gratificante.

Se imponen las caminatas, aunque sólo unos pocos se animan a recorrer a pie los seis kilómetros de costa que hay desde el puerto (con un nuevo Centro de Turismo para recibir a los visitantes) hasta la Plaza de Toros. Y hay una novedad: quizás en la próxima visita ya se la haya inaugurado como arena destinada a todo tipo de espectáculos, con exhibiciones y restaurantes. Para los remolones se alquilan unos graciosos carros eléctricos tuneados como Ford T, para hacer el paseo casi en silencio y con el estilo del lugar.

Mientras tanto, son varios los restaurantes (de precio variado) que pelean por la atención del turista. Siempre atendidos con la calidez típica de los lugareños, se destaca el encantador Restaurant 1717 Maga Bar, instalado en lo que fue el primer centro de enseñanza de Uruguay, construido por los jesuitas en 1717. La dueña de la casa, Maga, vive ahí y mantiene al restaurante como el living de su casa, decorado con calidez y con gran presencia de las fotografías de su esposo, Sergio Tantanian. El menú es acotado pero delicioso y los sábados a la noche se prende la parrilla del jardín para compartir un asado.

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Mucha paz ¡y bodegas!

El turismo rural es una importante novedad en la zona, que incluye una nutrida agenda de pequeñas bodegas para visitar. La más antigua, creada en 1959 por los inmigrantes alemanes de apellido Lahusen, es Los Cerros de San Juan, que se instaló sobre un predio de 9.000 ha y está ubicada a 44 km de Colonia. Era casi una mini ciudad con casas a ambos lados de la ruta que todavía funcionan, como la panadería, el hotel (que ahora es una escuela) o el almacén de ramos generales, devenido en restaurante y área de degustación. Se cultivan uvas chandonnay, sauvignon blanc, las riesling que trajeron desde Europa y el tannat, cepa también importada que hoy es la más importante del Uruguay.

Ahora los turistas pueden ser parte de la vendimia, hacer cabalgatas o disfrutar de actividades náuticas en el río San Juan que baña los terrenos. El encargado del lugar, Marcelo Malvasio, y su enólogo Rodolfo Barlaro, orientan al visitante junto al guía Marcelo. Las instalaciones son originales y están en funcionamiento, en especial la enorme cava horadada en uno de los cerros del terreno, rodeada de una cisterna subterránea de agua, destinada a mantener las uvas, el preciado líquido y las botellas en permanente frescura. Data de 1869 y desde entonces mantiene la temperatura y la humedad en condiciones óptimas. Es el hogar de bellos toneles de roble francés que todavía están en condiciones de albergar el vino durante su elaboración.


Nota completa en Revista Weekend del mes de Diciembre, 2018 (edicion 555)

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Patricia Daniele

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