Sábado 1 de octubre de 2022
PESCA | 03-11-2021 11:53

Villa Paranacito: nunca hay una salida igual a otra

El reconocido ámbito siempre se destaca por ofrecer dorados, tarariras y bogas, pero las condiciones climáticas y el nivel del agua nos presentaron una salida muy diferente a lo habitual.
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Como es costumbre en esta época del año, realizamos una visita a la hermosa Villa Paranacito para disfrutar de la pesca. A la localidad se llega cruzando el puente Zarate Brazo Largo y sigue viaje por la ruta 12 hasta el kilómetro 151, donde a mano derecha se toma la Ruta Provincial 46 por 22. Los últimos 5 kilómetros todavía son de ripio, muy consolidado, hasta llegar a la ciudad.

Para la ocasión nos embarcaríamos con nuestro guía referente y amigo, Gustavo Ramondegui, con quien iríamos en busca de las tarariras. Embarcamos en el muelle detrás de la terminal y oficina de turismo, hasta donde Gustavo llegó con su embarcación de 6,75 metros de eslora y 2,15 metros de manga, motorizada con un Mercury de 125 HP y con una práctica cabina, la cual es sumamente confortable para los días fríos, que además incluye un sanitario a bordo, indispensable cuando la jornada de pesca se realiza en familia.

Después de los saludos con Gustavo y de haber cargado a bordo todos nuestros elementos de pesca, bebidas y comestibles para esta jornada, salimos a marcha lenta por el Paranacito hasta empalmar por las Tintas, y de ahí hasta salir al rio Uruguay. En este viaje ya nos dimos cuenta de que no podríamos intentar con el dorado, porque las ráfagas de vientos que teníamos estaban entre los 50 y 60 kilómetros por hora, realmente inesperado para nosotros, por lo que la decisión fue intentar la pesca dentro de los arroyos y canales de la zona.

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En primera medida navegamos hasta la desembocadura del Brazo Chico, donde apenas pudimos ingresar con la pata del motor arriba debido a que el rio se encontraba en bajante. Después de fondear cerca de unos carrizales procedimos al armado de nuestros equipos.

Los encarnes en su mayoría fueron realizados con anguilas vivas y en rodajas. Los primeros intentos nos dieron piques un tanto extraños, que creemos fueron de palometas, ya que las anguilas vivas salían prácticamente mutiladas, sin cola y sin cabeza. En cuanto a las rodajas encarnadas, literalmente desaparecían. Mientras tanto, estábamos tratando de pescar con un viento que no mermaba y una marejada más que importante.

El primer pique y clavada vino por parte de Gustavo, con un salto fuera del agua a la distancia, un hermoso dorado, el cual después de varios saltos acrobáticos llegó a bordo; filmación, fotografía y al agua. Sin más capturas en este primer lugar, y en busca de un sector tal vez mas reparado, navegamos unos minutos y nos amarramos en un canal, donde nos costó mucho el ingreso por falta de agua, pero una vez adentro teníamos unos 3 metros de profundidad. Lo que sí fue imposible encontrar reparo, aquí fue uno de mis equipos que marcó una corrida importante, la lucha comenzó con un lindo ejemplar de tararira, nuevamente foto, filmación y al agua.

El mediodía nos sorprendió con unos 32 grados de temperatura, por lo que se impuso el buscar el reparo de la sombra bajo unos añosos ceibos y sauces de la costa, donde disfrutamos de unos refrescos y de unos exquisitos sándwiches. Finalmente, sin que el viento mermara su intensidad y el rio no dejara de bajar, decidimos regresar a donde Gustavo había logrado su dorado, aquí reacondicionamos los equipos y carnadas, ya que si bien habíamos llevado equipos para intentar la pesca con señuelos, era imposible direccionar los mismos por el viento.

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 En esta oportunidad recibí en uno de mis equipos encarnados con daditos de sábalo un fuerte pique y corrida, aseguré la pieza clavándola con firmeza y comencé una hermosa pelea, con lo que en principio creí a lo lejos que era un dorado por la forma que saltaba fuera del agua, pero si bien pegaba corridas en todas las direcciones, nunca más salió fuera del agua, hasta no estar a metros de la embarcación donde se dejó ver un hermoso ejemplar de boga, la que Gustavo boneteó con gran maestría y nuevamente, después de la filmación y fotografía, regreso al agua.

Promediando las 16, y viendo que el viento y la bajante no tenían la más mínima intención de parar, decidimos dar por terminada esta jornada de pesca, ya que no podíamos entrar en los mejores pesqueros por la falta de agua y antes de quedar varados en algún lugar decidimos regresar a puerto.

Sinceramente, llevo más de 20 años pescando en estos arroyos y canales de Paranacito en la compañía de un gran conocedor y guía de pesca, como lo es Gustavo Ramondegui, con el que hicimos infinidad de programas televisivos con todas las especies, pejerrey, bagre de mar, tarariras, dorados, bogas y variada en general; sinceramente esta es la primera vez que por efecto del viento y la bajante tuvimos que suspender la pesca temprano. También es la primera vez que solamente dimos con tres piezas, cuando la semana anterior se habían logrado por ejemplo una veintena de tarariras. En definitiva, son cosas que tiene la pesca y debe ser por eso que nos gusta tanto, ¿no? Nunca hay una igual a otra.

 

Datos útiles

  • Carnadas El Toro, ruta provincial N°6 y Calixto Dellepiane (Ex Ruta 12 y Lavalle), Campana. Abierto de 6 de la mañana a 20. Reservas: 03489-15-293296.
  • A Gustavo Ramondegui, guía de pesca de Villa Paranacito. Contacto: 03446-15-634017 Instagram – Facebook – Twitter: Gustavo Ramondegui.

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Luis María Bruno

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