Domingo 1 de agosto de 2021
PESCA | 26-02-2020 16:08

Preguntas truchas

El río Calchaquí, en Salta, está siendo degradado por la introducción de truchas hace 70 años. Y lo peor es que se celebra su protección y hasta se pesca con devolución. Análisis periodístico de un grave error que tal vez debe corregirse.

“Las especies exóticas son especies introducidas en un ambiente originarias de otro ecosistema. El problema es que alteran todo su funcionamiento y pueden degradarlo hasta extinguirlo. La trucha, que es un salmónido, pertenece a una familia de peces originaria del hemisferio Norte. No es originaria de América del Sur y es una de las 100 especies más invasoras, según la UICN (Unión Internacional por el Cuidado de la Naturaleza) que evalúa este tipo de riesgos. Están entre los seres vivos más dañinos.” El párrafo pertenece al ictiólogo Felipe Alonso, becario posdoctoral del Conicet del Instituto de Bio y Geociencias del NOA, y lo rescata una muy interesante nota de Laura Rocha, que apareció en Infobae días atrás.

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Se refiere a la presencia de truchas en el río Calchaquí, en Salta, y la degradación del ecosistema desde que fue introducida hace unas siete décadas.  El problema, asegura Alonso, es que se defiende a la trucha como si fuera una especie autóctona y hasta en La Poma se celebra un festival provincial que, por lógica, fomenta su protección. Agrega: “es un error establecer vedas o pesca con devolución. Estamos ante una de las especies más destructoras del mundo. Es necesario conservar nuestros ecosistemas que, de por sí, ya son muy frágiles.”

 

Sin lugar a dudas que, aunque estoy de acuerdo en su observación biológica, surge un tema histórico y social, que levanto como pregunta, como periodista: ¿por qué en Salta no debe haber protección de la trucha, ni festivales, ni veda, ni pesca con devolución, y en la Patagonia se promueve su pesca tanto oficial como privadamente, incluso con un reglamento que, por su detalle, es único en Argentina y, probablemente, en América del Sur?
Si la respuesta es que en Patagonia hay una larga tradición de pesca de truchas, la pregunta, entonces, sería por qué no empezar a incluir la trucha salteña como un producto turístico; de hecho, es una de las provincias más visitadas por extranjeros, muchos de los cuales son amantes de la pesca con mosca, emparentada en su raíces argentinas con la captura de truchas. 

No digo que sea posible: quizá la población actual de truchas en el Calchaquí, o su tamaño, no lo permitan. Solo llamo la atención sobre ese difícil límite entre razones atenientes a una región o a otra. Solo pregunto qué pasaría en Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, si se dejara de proteger a la trucha. 

Por supuesto que estoy de acuerdo en no fomentar la cría de truchas en ambientes cercanos a los ríos, por el riesgo de que estas truchas, con información genética diferente a las salvajes, accidentalmente vayan al curso de agua natural y se mezclen, provocando graves trastornos a la población receptora, desde su hibridación hasta la presencia de enfermedades.

No tengo respuestas. Sé que la solución de este tipo de problemas solo vendrá con la unión de los interesados. Las provincias, dueñas de sus ríos, deberían reunir a todos los actores involucrados: biólogos, representantes de los pescadores deportivos y de los criaderos, encargados de turismo, lodges de pesca, fabricantes de artículos de pesca, políticos con poder de decisión, periodistas especializados, guías de pesca y otros, con el objeto de discutir esta problemática en la que hay conceptos opuestos. Aún más, sería muy interesante un Congreso Nacional de pesca, donde se debatieran con altura estos asuntos. Lamentablemente, dejar las cosas como están es una decisión y no beneficia absolutamente a nadie. 

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Néstor Saavedra

Néstor Saavedra

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