Monday 15 de April de 2024
KAYAK | 20-01-2024 15:00

Gran experiencia: kayakismo en el Delta con luna llena

Una aventura exquisita que se puede disfrutar una vez al mes de la mano de nuestro especialista. Ideal para familia y amigos, sólo exige estar en condiciones para remar.
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Las sombras y el silencio de la noche habían sucedido a la agitación y al bullicio, mas luego una suave claridad ilumina de nuevo los objetos, era la placida luz de la luna en toda la plenitud de su esplendor. Las aguas tranquilas del Tempe resplandecían como ríos de plata líquida fluyendo de los senos misteriosos de sus bosques. ¡Cuán delicioso es navegar por estos frondosos riachuelos, en una noche serena, a la luz argentada de la luna!”. La cita del escritor Marcos Sastre no puede describir mejor la experiencia de vivir el río de noche sobre un kayak. Pero –a diferencia de la del libro–, esta cita es en la rampa al río del Paseo Victorica 50, en Tigre

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Allí, una vez repartidos los chalecos salvavidas, efectuamos una charla de seguridad, entregamos las luces de navegación y, sin mucho prolegómeno estamos ya en el agua. Las primeras remadas son para cruzar el ancho río Luján, que a las siete de la tarde se encuentra algo movido porque avanzan lanchas colectivas, botes y toda clase de otras embarcaciones, a tal punto que siempre hay allí motos de agua y barcos de Prefectura sin otra función que la de ordenar el tránsito. 

Comienza la aventura

El oleaje se hace sentir al cruzar el Luján: tenemos que remar fuerte. Son sólo dos minutos hasta desembocar en el arroyo Fulminante, cuyos 15 m de ancho aportan nueva tranquilidad para avanzar hacia la laguna del Gambado, donde se efectúa la última charla antes de internarnos en la oscuridad. Casi sin darnos cuenta, la luna hace su aparición y todo el entorno se ilumina, incluso la alta muralla de árboles que bordea los riachos. Sin pausa navegamos disfrutando del silencio y logrando divisar garzas brujas sobre las márgenes: intentan pescar y caracolear su alimento. En el arroyo Gambado pasamos frente a la casa museo de Haroldo Conti, el escritor que se inspiraba en el Delta para sus relatos. En breve salimos al ancho río Sarmiento y ahí divisamos la enorme silueta de la luna. A ras del agua navegamos en kayak dobles y triples siguiendo los ríos y arroyos que indica el guía: Gambado, Sarmiento, canal Rompani y Abra Vieja hasta la entrada del agreste arroyo Kennedy.

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De ida remamos una hora y media. Apenas iluminados por la noche nos abrimos paso entre selvas en galería, juncales y flores silvestres. El aroma de las plantas lo impregna todo. Las vías de agua del Delta se descubren silenciosas y tranquilas, e invitan a remar observando este entorno diferente y cautivante. Cuando navegamos de noche hay que conservar siempre la derecha del río y estar muy atentos al paso de las embarcaciones a motor. 
Paleamos 45 minutos en contra de la corriente hasta el arroyo Kennedy, donde damos la vuelta en U para regresar y –unos minutos después– desembarcar sobre el río Sarmiento. En la base de operaciones del guía armamos un fogón y disfrutamos de unas deliciosas pizzas. Luego del descanso y una armoniosa cena de camaradería en la que se escucha el relato de diferentes vivencias, emprendemos el regreso. Resta un último esfuerzo de 45 minutos que no se hace sentir porque uno ya sabe que la meta está cerca (aunque, en realidad, no quiere llegar: pretende estirar los minutos lo más posible porque la experiencia es mágica). Finalmente, arribamos al mismo punto de partida, algo cansados, pero felices de esta aventura nocturna. 

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Precauciones nocturnas

  • Siempre que se rema de noche hay que contar con luces de navegación. 
  • Sobre un kayak conviene simplificar el sistema con una luz blanca todo horizonte, podría ser del tipo linterna minero y un destellador rojo para colocar en popa de forma tal de ser vistos. 
  • También podemos emplear el sistema de luces rojas y verdes como las que utilizan los gomones y que se sujetan con una sopapa a cubierta. 
  • No está de más contar con una linterna de mano y silbato. 
  • Una regla de oro es navegar bien pegados a la margen derecha y en los cruces esperar lo necesario hasta tener despejado el camino.

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Patricio Redman

Patricio Redman

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