Viernes 23 de abril de 2021
KAYAK | 06-11-2017 08:55

Cartas náuticas a bordo

Por qué es fundamental llevarlas en el kayak, y saber leerlas rápidamente y con precisión. Cómo protegerlas del agua.
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Cuando se decide una navegación en kayak, resulta imprescindible conocer el tipo de aguas y costas que atravesaremos. Mirando una carta náutica o un mapa, y contrastando ciertas características de la configuración de la costa, podemos anticipar las corrientes, el tipo de oleaje y cómo afectará el viento predominante en nuestro derrotero.

La carta náutica. No es ni más ni menos que una representación plana de una porción de la esfera celeste. En este plano actualizado encontraremos un sinfín de datos que nos ayudarán a interpretar la línea de costa y las aguas para efectuar un mejor plan de navegación para una embarcación menor.

Formas de navegar. Antes de lo anterior, debemos tener presente que hay tres tipos de navegacion en kayak: costeando la ribera, de media distancia, y la denominada offshore o de aguas abiertas. Claro que en una embarcación a remo la mayoría de las veces navegaremos a vista de costa, es decir, a no más de 50 m de la orilla. En los ríos del Delta, por ejemplo, la distancia de marcha puede situarse en no más de 10 m de la costa, ya que muchísimos cauces no superan los 40/50 m de ancho. La remadas lejos de la costa las deberían enfrentar remeros con experiencia y grandes conocimientos de las corrientes, que siempre navegarán en grupo y surcando aguas protegidas.

La carta. Lo primero que elegiremos es la carta náutica costera que emplearemos en nuestra singladura. Por ejemplo, para el Delta Inferior es la H130 que edita el Servicio de Hidrografia Naval (tiene un costo de $ 390 y mide 98 x 72 cm), que se consigue en cualquier casa de náutica o almacén naval. También hay cartas de ruta y recalada especiales para la entrada de puertos. Es fundamental proteger la carta de la humedad y el agua. Una buena idea es plastificarla o colocarle fundas estancas transparentes, especiales para mapas. Primero orientaremos y alinearemos la carta hacia el norte utilizando un compás o brújula, valiéndonos de la rosa de los vientos que viene impresa. A partir de ahí sabremos dónde se ubica el resto de los puntos.

Con la ayuda del mapa. Mediante una carta podemos interpretar todos los accidentes geograficos que pensamos superar. Acantilados, bajos fondos, líneas de rompientes y desembocaduras de ríos pueden resultar lugares de cuidado para el kayakista desprevenido. En cambio, las bahías protegidas, los espigones y las islas o islotes, son excelentes lugares para buscar refugio o ganar la costa. Todos los datos que obtenemos de las cartas náuticas los verificaremos durante la navegación, porque pueden variar por efecto del viento, las mareas, olas o el viento.

Saber leer. Una hoja de ruta con sitios probables de salida es imprescindible navegando en el mar. Sobre todo porque la aparición del viento puede precipitar la necesidad de salir a tierra. Debemos familiarizarnos con todos los símbolos que se describen en la carta para, de un vistazo, comprender las referencias sobre profundidades, las mareas, los puntos notables en la costa, los cascos hundidos y muchísimos otros datos para orientarnos. Siempre tendremos presente el consejo de kayakistas experimentados o navegantes que hayan surcado esas aguas, como así también del personal de Prefectura Naval Argentina de la zona, los guardavidas y guardaparques. Inclusive, resulta inestimable el consejo de los lugareños, particularmente pescadores.

Nota completa publicada en revista Weekend 542, noviembre 2017.

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Marcelo Ferro

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