miércoles 19 de diciembre de 2018
02-12-2018 10:28 | INFORMATIVO

Nueva tendencia en hamacas

Quienes viajan en solitario buscan llevar lo mínimo, indispensable, más liviano y que ocupe poco espacio. En ese terreno, los coys se van imponiendo. Pros, contras y cómo instalarlos para sentirse verdaderamente cómodo.

Sin duda, la carpa es el símbolo universal del camping. Trekkers, aventureros y varias familias que viajan en auto las prefieren al momento de conectarse con la naturaleza. Una cabaña en el bosque o la montaña también representa ese contacto natural pero una tienda de campaña le aporta condimentos esenciales: vivencias, aromas y sensaciones que no se logran de otra manera. Quienes salen de campamento entenderán perfectamente el argumento, más aún si son de los que eligen esos lugares donde no hay nada (ni nadie).

También es cierto que en el mundo se está imponiendo entre los viajantes solitarios la filosofía del viajar liviano –go light, en inglés– y prueba de ello son los diferentes modelos de carpa que han salido al mercado en los últimos años para quienes se mueven a pie, bike o kayak. Sin embargo, la cosa no termina acá porque, en algunos países, está surgiendo otra tendencia: la de las hamacas de camping, cuyos precursores fueron los coys que utilizaba la tripulación en los navíos siglos ha y que, años más tarde, el colectivo popular transformó en hamacas paraguayas, una suerte de ícono del relax más pleno.

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Ventajas

¿Qué características ofrecen las hamacas de camping sobre las carpas de uso individual?

- Menor tiempo de des/armado.
- Menor peso.
- Más facilidad de elección del lugar para instalarse: nunca importará cómo se vea el suelo debajo de uno (cuestión que sí es central en una carpa: raíces, piedras, agua, declives...).
- Tampoco será relevante, a priori, si el cauce de un río puede crecer e inundarnos.
- Es mayor el flujo de aire que corre (fundamental en verano).
- Se aprecia mejor el paisaje que nos rodea.
- Puede utilizarse como silla o reposera para cocinar, leer, escuchar música...

 

Desventajas

La mayoría de los puntos negativos –siempre comparando contra una carpa de uso individual– se presenta en caso de mal clima:
- El viento y la lluvia penetran con mayor facilidad en la hamaca. Y, si bien existen cobertores que pueden colocarse por encima, no logran la estanqueidad que sí se obtiene con las carpas.
- Incomodidad de movimientos (para cambiarse de ropa o comer si llueve o hace mucho frío).
- Dificultad para socializar ante varias jornadas de tiempo adverso (juegos, música...).
- Dolores por incorrecta posición de la hamaca o de nuestro cuerpo sobre ella.

Si dejamos de lado el tema del clima, este último punto mencionado –la posición– es el determinante para estar verdaderamente cómodos –o no– a bordo de una hamaca. ¿Cómo se logra? Evitando tensar demasiado las cuerdas como para que la hamaca quede lisa y plana. Su curvatura es fundamental para relajarse y descansar de manera saludable.

En caso de estirarla por demás, al acostarnos se cerrarán sobre nosotros las paredes laterales, pudiendo causar claustrofobia y obligándonos a quedar ubicados en el medio, lo que dificultará el cambio de posición.

Si queda más bien suelta, con las cuerdas a 30º desde el punto de unión con los árboles, se puede aprovechar mejor el ancho de la tela para ubicarnos en diagonal (la cabeza sobre un lateral y los pies a 30º de lado opuesto; ver gráfico). ¡Esa es la posición correcta! Si se hizo bien, el cuerpo estará casi plano.

En caso de frío, y para estar más cómodos aún, es conveniente colocar sobre la hamaca un aislante rígido (como los que se usan en el piso de la carpa) y una bolsa de dormir tipo momia (por la forma se adapta mejor que una rectangular). Es conveniente elegir un modelo para temperaturas más extremas que si se durmiera en una carpa, porque en la hamaca el aire pasa por arriba y por abajo.

Para colgarla, buscar árboles fuertes separados unos 3,6 / 4,6 m entre sí (verificar que no tengan ramas secas que puedan caernos encima ni panales de abejas/avispas cercanos). La altura aproximada para anclarla al árbol es de 1,80 m. Y de la parte central al suelo debería haber entre 35 y 50 cm.

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Un detalle importante

Por último, considerar un mosquitero y un cobertor impermeable para viento/lluvia. Cada uno será de 3 x 3 m, y se colocará sobre una cuerda auxiliar según la necesidad de uso. En el caso del cobertor, resulta fundamental estaquearlo al suelo por sus extremos para que no flamee con el viento. Acampar en hamacas es una experiencia que debería probarse si se viaja en solitario o en grupo. Aunque no sustituye a la carpa en varios aspectos, en otros, su estilo minimalista da muestra de sobrados resultados.

Nota completa en Revista Weekend del mes de Diciembre, 2018 (edicion 555)

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Marcelo Ferro

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