martes 22 de enero de 2019
08-01-2019 03:07 | TéCNICA

La importancia de los estabilizadores laterales para kayak

Cómo hacer en casa un aparejo que ayuda a reingresar al kayak de manera segura y con rapidez. Para seguir remando sin riesgo de vuelco. Ver galería de imágenes

Cuando el kayakista principiante vuelca, lo primero que hay que hacer es reembarcarlo. Esto es fácil decirlo pero muy complicado hacerlo cuando hay oleaje y el palista se pone nervioso. En estos casos es de mucha ayuda contar con estabilizadores laterales de quita y pon para que, en la emergencia, los instalemos y de esta forma podamos reingresarlo al kayak de una manera segura. El tripulante que volcó el kayak, por lo general tiende a percibir la actividad como algo peligroso y esto limita su presencia de ánimo. Además, es altísima la probabilidad de que un palista novel en aguas movidas vuelque una y otra vez con el consabido agotamiento y la pérdida de confianza. También complica los rescates el ingreso de agua al cockpit que se desplaza sin control. Hay que desagotarla con la bomba de achique, pero esta maniobra demora varios minutos y en el interín seguro que se genera otro vuelco. Por eso es tan importante tener pensado qué hacer cuando se complican la navegación y la estabilidad. Con este implemento lograremos un reingreso fácil para seguir remando sin riesgo de un nuevo vuelco.

Estabilizadores de enganche rápido. Son muy fáciles de hacerlos. Lo primero que emplearemos son defensas de embarcaciones con forma de tubo, las hay de muchísimos tamaños y precios. Se consiguen el cualquier casa de náutica y pueden inflarse y desinflarse a gusto del remero. Vienen provistas de una válvula de inflado y de dos ojales de plástico en los extremos, que permiten sujetarles un cabo o una cinta, de manera tal que podamos afirmarlas en la banda del kayak. Hay que emplear hebillas de cierre rápido. Las mitades de las hebillas las sujetaremos al kayak con un pequeño bulón pasante, para que estén listas cuando surja la necesidad de usar estabilizadores. El mejor lugar para ubicarlos es a la altura del cockpit: se pasan las cintas por debajo del casco para evitar que los flotadores se eleven demasiado y perjudiquen la estabilidad o la remada normal. Algunos palistas emplean sistemas de bolsas inflables o bien paddles afloat (estabilizadores de pala) para lograr el equilibrio; en este caso también hay que colocar las cintas y hebillas para que el conjunto funcione correctamente. Otros usuarios utilizan caños de PVC con tapa como estabilizadores, es muy frecuente observarlo en canoas aunque, al no tener forma hidrodinámica en la proa, dificultan la remada. Todos los dispositivos tienen que ser probados en oleaje antes de dar por sentado que funcionan correctamente.

0108_Aguerridos limones en aguas de Mar del Plata

En uso. Una vez colocados los estabilizadores, notaremos que el kayak se torna muchísimo más estable y resulta casi involcable. No obstante, hay varios ejercicios que podemos hacer para verificar que todo funcione correctamente. La primera maniobra consiste en escorar el kayak justo antes de que vuelque, es decir buscar el límite de la estabilidad del esquife. Podemos escorarnos hacia uno y otro lado, comprobando que los estabilizadores y el enganche de hebillas queden en la posición correcta y no se desplacen. Otro ejercicio es probar el comportamiento dinámico del conjunto, para eso efectuaremos una remada de media hora para ver, por un lado, cómo avanza el kayak y si es fácil mantener el rumbo y, por el otro, si resulta muy agotador desplazar el kayak con los flotadores. Si así fuera, tendremos que reducir el volumen del material flotante.

Cuándo pensar en colocarlos. Como todos sabemos, en los grupos hay remeros con mayor experiencia que otros. Uno puede observar cómo los remeros noveles tienden a escorar un poco el kayak con cada palada; esto es sinónimo de poco control de la estabilidad. Si a esto le sumamos un ligero incremento del oleaje o del viento, seguramente llegará el momento de empezar a inflar los estabilizadores para tenerlos a mano antes de que ocurra el vuelco. Es estos casos no está de más indicarle al palista que reme con la pala baja y se incline en un ángulo de 45º. Al inclinarnos bajamos el centro de gravedad y aumentamos la estabilidad. Cuando los estabilizadores no se usan, se estiban desinflados dentro de los tambuchos, de forma tal que no molesten durante la salida. Con el sistema colocado, el kayak se transforma en una plataforma muy segura que permite pararse sobre el cockpit e inclusive colocar algún sistema de vela con pequeño mástil para aprovechar la fuerza del viento.

 

Nota completa en Revista Weekend del mes de Enero, 2019 (edicion 556)

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Patricio Redman

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