jueves 21 de febrero de 2019
25-09-2018 07:58 | KAYAK

En kayak por el Delta hasta Zárate

Un recorrido de 65 km a través de varios ríos, arroyos y canales de la Primera Sección, con campamento y remada nocturna incluidos. Ver galería de imágenes

Buenos Aires tiene a sus puertas uno de los cinco deltas más extensos del mundo: el Delta del Paraná, con sus casi 750.000 hectáreas, resulta un ambiente ideal para la aventura del canotaje. Y entre los recorridos más interesantes de la primera sección se destaca, sin dudas, la travesía a la isla Zárate.

En este recorrido atravesamos una geografía muy pintoresca que nos acerca a los Bajos del Temor, el Paraná de las Palmas, el Canal Mitre y, finalmente, la hermosa isla Zárate. En toda esta región la naturaleza es la protagonista y hay escasa presencia de lanchas y cruceros, un deleite para los remeros, ya que permite palear relajados para apreciar el entorno.

Rumbo al canal Honda

Un mediodía a pleno sol terminamos de estibar los kayaks y zarpamos río arriba copiando la margen del Sarmiento hacia el San Antonio. En esta oportunidad me acompañó un grupo de alumnos de turismo aventura del Instituto Superior Andes del Sur (ISAS), que estaba efectuando su primera travesía en kayak.

A poco de navegar nos encontraremos con la pintoresca casa museo del presidente Sarmiento y, más adelante, la isla Victoria, donde estuvo refugiado el general Perón. Navegamos ahora sobre la margen derecha del río San Antonio aprovechando la correntada a favor. Divisamos la boca del arroyo Dorado y comenzamos a remontarlo. Poco a poco nos adentramos en el delta profundo; menos casas de fin de semana y más viviendas isleñas. Las chatas que transportan madera y la visión en las riberas con las familias nos adentran en este singular recorrido. El Arroyón (así se llama) por el que tomamos se torna más agreste y ahí descubrimos los juncales y los típicos bosques de ceibos, sauces y álamos que crecen en las riberas.

Va cayendo la tarde y efectuamos una remada muy tranquila disfrutando los paisajes del río, las viejas chalupas isleñas, muelles solitarios y un paisaje agreste que deslumbra en cada recodo.  Es una tarde solitaria y el arroyo se presenta como una superficie sin olas y viento. Mientras cae el sol superamos el parador Borazo y efectuamos una parada para tomar unos mates. A medida que nos internamos río arriba el Arroyón empieza a zigzaguear entre extensos juncales. Después de dos horas de remo arribamos al canal Honda y un poco más lejos divisamos la silueta del histórico parador El Fondeadero, donde acamparemos. Llegamos cansados y, entre mate y mate, armamos las carpas. Luego de la cena efectuamos una caminata por el hermoso predio que tiene todo como para armar un buen campamento: terreno alto, parrillas, buena arboleda y almacén isleño.

Por la mañana el cielo estaba despejado, con un día templado y sin viento: ¡la jornada perfecta para el kayakista! Sin dilaciones desayunamos y nos aprestamos para zarpar. Primero tomamos por el canal Honda hasta el hermosísimo canal Hambrientos, que siempre depara sorpresas. Este curso resulta muy bajo como para navegarlo a motor, por lo que nos libramos de la presencia de lanchas. Un punto a favor por el tráfico y el oleaje.

Inmersos en el silencio

Nuestros kayaks casi reptan por el fondo arcilloso. Es un lugar ideal para la observacion de aves y para disfrutar de un silencio abrumador. En las riberas se observan parajes realmente de ensueño: muchos bosques vírgenes de ceibos, sauces y grandes juncales, y colonizaciones de papiros. Hasta hace unos años muchos pobladores de esta zona se dedicaban a la pesca y a la caza del carpincho, lobito de río y nutria, hoy se ve muy poca población joven de estos animales.

Con algo de dificultad logramos llegar al imponente canal Mitre. Las condiciones del tiempo invitaban a una remada sosegada y sin sobresaltos. En diagonal cruzamos el Mitre hacia la isla Zárate, la que comenzamos a circunvalar. Frente a nosotros vislumbramos el destacamento Braga de la Prefectura Naval Argentina.

Un capítulo aparte merece la visión del paso de los grandes barcos que navegan por la hidrovía del canal Mitre: son tan variados y enormes estos portacontenedores que desde el kayak y a ras del agua uno tiene un baño de humildad, coraje y orgullo por compartir la navegación con estos grandes navíos. Un poco más lejos observamos la ciudad de Buenos Aires entre la bruma de la mañana.

Darle la vuelta a la isla demanda dos horas de remo y no presenta dificultades para los kayaks, porque a pesar de los bajíos y las piedras del canal Mitre, los esquifes pasan muy bien. Eso sí: hay que prestarle mucha atención al viento y al incremento de oleaje, porque es un lugar muy abierto y que puede deparar sorpresas si empiezan las rafagas.

Rumbo a la isla Zárate

Al mediodía buscamos una playa agreste para almorzar y encontramos un bosque de sauces ideal para el picnic. Por la noche regresamos a El Fondeadero, donde cenamos los infaltables tallarines con estofado de doña Ana. El crepúsculo se presentaba estrellado y con luna llena, por lo que decidimos efectuar una remada nocturna hasta el Paraná, otra experiencia para el recuerdo.

Al día siguiente emprendimos el regreso hacia Tigre navegando el Paraná de las Palmas hasta el

río Capitán y, por este, llegamos hasta el Sarmiento. Ya con el sol cayendo arribamos a la rampa, cansados pero felices de haber recorrido una zona realmente agreste y llena de vida.

Nota completa en Revista Weekend del mes Septiembre 2018 (edicion 552)

Galería de imágenes

Etiquetas: Kayak Consejos Delta Viaje Zárate
Marcelo Ferro

Marcelo Ferro

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario