Viernes 23 de julio de 2021
PESCA | 25-04-2021 14:00

Laguna La Tigra: matungos en aguas planchadas

Finalizando el verano, la laguna La Tigra sorprendió con grandes pejerreyes de dos kilos. Claves para capturarlos en un ámbito que es diferente al resto.
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Luego de mantener comunicación telefónica con Cristian Ledesma y Gustavo Gregorini, quienes son guías de pesca, decidimos visitar uno de los ámbitos que, posiblemente, será muy buscado por los pescadores en los próximos meses: la laguna La Tigra, donde se avecinan grandes pejerreyes y en la cual años anteriores obtuve muchas satisfacciones a la hora de ir en busca de los flecha de plata. Para volver a cumplir el sueño viajamos hasta el partido de Tres Arroyos, a 505 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por RN 3.

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La cuba de La Tigra tiene una superficie de 380 hectáreas y una profundidad media de 1,30 m, con una máxima de 5 m. Su fondo es de barro y tosca, con costas de barrancas bajas, en general de la misma composición del fondo, a lo que se suman algunos declives suaves con barro y manchones de juncales emergentes. Gran avistaje de diferentes aves complementan un panorama hidrográfico de lujo.

Viaje y cena

El punto de encuentro y alojamiento fue Sierra Chica, a 340 km, donde Cristian, Gustavo y su familia nos recibieron con un gran asado como ellos acostumbran a dasles la bienvenida a los pescadores. El lugar cuenta con gran comodidad, cochera privada y amplios departamentos para alojarnos. A la mañana siguiente nos trasladarían en su propio vehículo hasta la laguna.

Equipos y pesca

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A las 7 am llegamos al espejo de agua, donde Fernando Ambrosius, propietario del campo Santa Irene, nos estaba esperando. El lugar no cuenta con embarcadero, pero sí con una costa muy firme para botar la embarcación. Luego de la maniobra dimos paso al armado de los equipos. En esta ocasión utilizamos cañas de 4,20 m, reeles cargados con multifilamento de 0,12 mm y nailon de 0,26 mm. Implementamos aparejos de tres boyas en diferentes gamas de colores, y líneas barranquín confeccionadas con anzuelos N° 1/0. La carnada más rendidora fue la mojarra grande, también el filete de pejerrey y el de dientudo, ambos cortados en finas y largas tiras. Llegados al primer lugar elegido por los guías, podíamos observar una gran cantidad de corridas de pejerreyes sobre la superficie.

Los primeros intentos

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La mañana se presentaba con una suave brisa del sector sur y el clima nos anunciaba una mayor intensidad de viento pasada la media mañana. Una vez anclada la embarcación, encarnamos las líneas de flote y nos quedamos a la espera de los primeros piques. Gustavo, por su parte, implementó una línea paternóster de tres anzuelos, con un máximo de 4 m, la que nos da la eventualidad de ir sondeando la profundidad donde se encuentran comiendo los grandes matungos. La posibilidad de tener la laguna planchada en este comienzo de jornada favoreció el avistaje de la súper población de pejerreyes que contiene el espejo: para el lado que miráramos, todo era corrida de peje en superficie. Digamos que este ámbito, a diferencia de otros, es más rendidor con el agua planchada que en movimiento y una vez que elegimos el lugar de pesca, lo que sigue es anclar y tratar de hacer el menor ruido posible arriba de la lancha. A no desesperarse si no tenemos respuestas de inmediato, el cardumen pasa y cuando está al alcance de nuestros cebos, la cuota se logra con total facilidad.

Los piques

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Las líneas de flote fueron las primeras que recibieron respuestas, con ejemplares muy combativos que rondaron desde los 25 a 40 cm. Cuando concretamos la acción y a medida que los acercábamos a la embarcación, más irritación por liberarse presentaban. Por momentos lográbamos dobletes en nuestros aparejos, como lo muestra Cristian en esta nota, y también juveniles que no daban la medida, pero eran los menos. El mediodía se hizo presente y lo que nos anticipaba el clima se empezaba a cumplir: el viento comenzó a soplar con gran intensidad, lo que nos hizo cambiar de lugar y buscar el reparo de las costas.

En busca de los grandes

Anclamos a unos 400 m de la costa, donde una gran loma nos contenía un poco de las ráfagas de viento. Preparamos unos filetes de dientudo fresco cortado en largas y finas tiras, y también de pejerrey. Encarnamos una mojarra grande y rematamos la fija del anzuelo con un filete colgando. La modalidad por la tarde sería con línea paternóster, también conocida como línea barranquín, para buscar los grandes pejerreyes a una profundidad aproximada de 4 m. Cristian y Gustavo comentaban que no es fácil dar con estos grandes ejemplares, hay que conocer el ámbito y encontrar los pozones que tienen mayor profundidad de agua, ya que es ahí donde los grandes habitan.

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Las respuestas no se dieron al instante, el matungo de La Tigra tiene la particularidad de que, una vez que encuentra nuestro cebo, lo toma y hace desaparecer por completo la boya; es un pique voraz que nos lleva a estar muy atentos. Finalmente, los grandes flechas comenzaron a activarse, y fue la mano de nuestro guía Cristian Ledesma que despertó la tarde con un ejemplar para deleitarnos la vista al grito de “¡Copo!” para asegurar esa pieza, que puede llegar a ser el matungo de nuestra vida.
La acción no se terminaba y el peje buscaba fondearse debajo de la embarcación hasta que, una vez copeado, logramos izarlo: un matungo que acusó en la balanza 1,910 kg. Los grandes estaban ahí. Pasaron apenas 15 minutos y en el aparejo de Gustavo pudimos divisar otro pique a una profundidad de unos dos metros. Resultó otro corpulento flecha de plata que rondó los 1,330 kg. Por mi parte, seguí intentando a flote, porque el pique de pejerreyes de 30 a 40 cm estaba muy activo, y obvio que insistí por buscar ese gran matungo bien a flote, pero sin respuesta alguna.

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La jornada casi que culminaba y opté por poner línea paternóster para despedirme de La Tigra con la suerte de un buen matungo, y allá fui. Organicé los encarnes de los anzuelos con carnada súper grande y a la espera. Valió la pena ese último tiro porque me regaló un gran ejemplar que rondó cerca de un kilogramo. Sin duda, la laguna posee muy buena población de pejerreyes y la cuota de 25 piezas se logra sin dificultad, gracias a los seguimientos y los cuidados de su propietario, Fernando Ambrosius. 

Mapa de la zona

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  • Cómo llegar: desde Buenos Aires nos separan 505 kilómetros por RN 3. El punto de encuentro es en Sierra Chica, donde el pescador cuenta con alojamiento y traslado en vehículo privado hasta la laguna. Servicio de desayuno a bordo, almuerzo y guiada en cómoda embarcación. Limpieza de pescado.
  • Casa de pesca y carnadas: El Dorado, Av. Vezza D´Oglio N° 2480, Sierra Chica.
  • Guías: Gustavo Gregorini, Cel.: (02284) 15-589-376, Cristian Ledesma, Cel.: (02284) 15-553-946, Campo Santa Irene - Laguna La Tigra, Fernando Ambrosius, Cel.: (02983) 15-381-952. Se permite pesca de costa y acampar (llevar todo lo indispensable).

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Marcelo Albanese

Marcelo Albanese

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