Jueves 6 de octubre de 2022
CAZA | 20-04-2022 16:17

Tras 730 días... ¿Volvemos a cazar?

Con más dudas que certezas, todo indica que se abriría la temporada 2022. Cuáles son los indicios oficiales. Qué expectativa nos aportan los campos.
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Este puede ser un gran año, planteémoslo así. Después de dos largas temporadas con pandemia de por medio, es probable que la caza menor se inicie en tiempo y forma en 2022. Tal vez el tan emblemático 1 de mayo se baje la bandera de largada y podamos salir a caminar los campos como lo hicimos por última vez en 2019.
La entrevista que a continuación relato transcurrió en tono potencial. Fue con la Dra. Viviana Di Marzio, del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, quien me comentó que la nueva autoridad en la Dirección de Flora y Fauna provincial es la licenciada Gabriela Gorriti, bióloga y con buenos antecedentes laborales, uno de ellos en el zoológico de La Plata, lo cual me permitió intuir acerca de su conocimiento de la vida silvestre.

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Al cierre de la edición de esta nota se estaba por realizar una reunión con una organización de cazadores que no quisieron especificarme (posiblemente la Fe.Ca.De.), para conocer las expectativas de esa institución con respecto a la temporada de caza menor que se avecinaba (yo le ofrecí el contacto con revista Weekend y con varios clubes de caza y tiros federales para tener un criterio más acabado de la actividad hoy en día, pero la propuesta no tuvo eco). Tampoco pudieron brindarme información acerca de los censos poblaciones de ejemplares, siempre a cargo de la O.P.D.S. (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible), los que años atrás arrancaban en marzo. Tal vez Weekend está desfasada de los tiempos gubernamentales, pero el almanaque indica que faltarían dos semanas del comienzo de una temporada normal.
Entre las novedades que sí anunciaron casi como un hecho consumado es que están intentando generar que los permisos de caza menor sean digitales y cada cazador los descargue de la web, tal como sucedió el año pasado con las autorizaciones de caza comercial de liebre. Solo esperemos que no se repita lo vivido: el primer día que se abrió la página, colapsó con apenas 34 permisos emitidos. Y no solo eso: tras haber abonado el canon en el Banco de la Provincia de Buenos Aires y cargado los datos on line (credencial de legítimo usuario, tipo de arma, zona donde se realizaría la caza y frigorífico al cual entregaría las piezas cazadas), tardé un mes en poder obtener el permiso. Es decir, de los 45 días en que se habilitó la cacería, solo 15 pude realizar la actividad. Esperemos que este año hayan mejorado la aplicación.

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De la parte personal también hay mucho que hablar. Aquellos que hace dos temporadas que no cazan y no practicaron tiro, van a estar un poco complicados. El año pasado, tras 12 meses sin disparar, realicé caza comercial de liebre (nocturna), lo que me permitió recorrer los campos de día sin el arma, solo con Folk, mi pointer. Si bien hubo gran cantidad de ejemplares, también encontré campos con sequía, muchos depredadores (zorros, aguiluchos), y algunos pastizales, lomadas y aguadas en los que las perdices levantaron vuelo mucho más cerca del perro o de mí que en otros años. ¿El motivo? ¿Será porque en esos campos hacía casi año y medio que no entraban cazadores? La respuesta es sí. Y aquí la prueba...
Varias veces al día en diferentes horarios entré al campo con y sin perro. Pongamos que con Folk levanté 15 perdices, sin él solo tres. Es decir que el perro sigue siendo necesario más allá de la cantidad de ejemplares que haya. Como sugerencia, empecemos a ejercitarnos y a ejercitar a los perros. Si el clima sigue así, se augura una temporada calurosa con lluvias intermitentes. Va a ser duro el camino para nuestro organismo, más aún luego de la prolongada inactividad. El otro tema fundamental es el reabastecimiento de cartuchos (la caja de 25 oscila entre $ 2.300 y $ 3.500, según se trata de nacionales o importados), revisar vestimenta y calzado (recomiendo botas de goma, borcegos o zapatillas livianas), y preparar el resto del equipo: linterna, fósforos, alguna barrita de cereal, un pequeño cuchillo o navaja, gorro  o sombrero, una brújula, agua para hidratarse uno y el can, y controlar el arma y su documentación para que todo esté en orden y nos permita una gran cacería. Ultimo consejo: al bajar del vehículo marcar en el celular nuestra ubicación, ello nos asegurará regresar rápidamente a destino en caso de extravío o emergencia. Vayamos por una gran temporada 2022. Nos la merecemos.

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Horacio Gallo

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