Las lagunas de Chascomús, Gómez (Junín), Lobos y Monte, junto al espejo de agua de la República de los Niños en La Plata, fueron ubicadas en alerta roja por la presencia de cianobacterias, según el último informe difundido por organismos oficiales de la provincia de Buenos Aires.
La Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Autoridad del Agua detectaron altas concentraciones de estos microorganismos potencialmente tóxicos, muy frecuentes en ambientes acuáticos durante el verano, especialmente en períodos de altas temperaturas y escasas lluvias. Ante este escenario, la recomendación es clara y contundente: no ingresar al agua, no utilizarla para consumo ni higiene y mantener alejados a niños y mascotas, hasta que desaparezca la floración.

El mapa actualizado difundido en los últimos días ubica a estos cinco espacios recreativos en nivel de riesgo alto, lo que implica la prohibición preventiva del baño y de cualquier actividad que suponga contacto directo con el agua.

Triplete de verano en San Miguel del Monte
Qué son las cianobacterias y por qué generan alerta
Para comprender mejor esta problemática, consultamos al biólogo y especialista en ambientes acuáticos Fabián Grossman, quien aportó claridad sobre un fenómeno que suele repetirse en esta época del año. “Las cianobacterias —también llamadas algas verdeazules o cianofíceas— son un componente natural de todos los ambientes acuáticos: lagunas, lagos, ríos e incluso suelos húmedos. El problema aparece cuando se producen explosiones poblacionales, conocidas como blooms”, explica Grossman. Estas floraciones ocurren cuando determinadas especies encuentran condiciones favorables (calor, bajo recambio de agua, nutrientes en exceso) y se multiplican por sobre el resto del fitoplancton, alterando el equilibrio del ecosistema.

Lisas: la especie que enseña paciencia
Algunas de estas cianobacterias pueden producir toxinas: Dérmicas, que provocan irritaciones en la piel. Hepatotóxicas, que afectan al hígado. Neurotóxicas, las menos frecuentes pero las más peligrosas. Por esta razón, las restricciones no son exageradas: se trata de medidas preventivas para evitar riesgos a la salud humana y animal.

Impacto ambiental y antecedentes en Argentina
Además del riesgo sanitario, las floraciones intensas pueden generar déficit de oxígeno en el agua. Durante el día producen oxígeno, pero al respirar y, sobre todo, cuando mueren y se degradan, lo consumen, lo que puede derivar en mortandades de peces. En Argentina existen antecedentes emblemáticos, como el dique San Roque (Córdoba) o el dique Paso de las Piedras, que abastece de agua potable a Bahía Blanca. En este último caso, las floraciones generaron problemas en el agua de consumo, con olores intensos asociados a toxinas como la microcistina, un compuesto muy estudiado por su impacto en organismos vivos. También se registraron episodios graves en ambientes rurales, donde rodeos completos de ganado murieron tras beber agua contaminada con determinadas cianobacterias neurotóxicas.

Un fenómeno natural, pero que exige control
Grossman remarca que estas floraciones siempre existieron y seguirán existiendo, pero que hoy se monitorean de manera más sistemática. “La Provincia realiza mediciones, evaluaciones y alertas preventivas. Muchas veces, la situación se revierte de forma natural con un cambio de condiciones: una lluvia importante, viento sostenido o una baja de temperatura”, señala el especialista. Mientras tanto, el mensaje es claro: respetar las alertas oficiales, evitar el contacto con el agua afectada y mantenerse informados, especialmente quienes disfrutan de la pesca, el turismo y las actividades al aire libre en estos clásicos escenarios bonaerenses.
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