En el marco de la investigación que está llevando a cabo un equipo de profesionales del CONICET en el Cañón de Mar del Plata, una extraña criatura marina captó la atención tanto de los científicos, como de los miles de espectadores que la siguen en vivo: el pez trípode. “Lo estábamos esperando, no lo habíamos visto hasta ahora”, expresó el científico a cargo de la transmisión en el momento de su aparición. Tal como era de esperar, este inesperado hallazgo generó un enorme y rápido furor en las redes sociales debido a su extraña apariencia y a su comportamiento adaptado a las profundidades oceánicas.
El pez trípode pertenece al género Bathypterois, de la familia Ipnopidae, y habita en zonas que rondan entre los mil y 6.000 metros de profundidad. Se caracteriza por tener tres aletas —dos pélvicas y una caudal— extremadamente alargadas que le permiten posarse sobre el fondo marino como si estuviera de pie sobre un trípode. Además, su particular forma le permite permanecer prácticamente inmóvil durante largos períodos.

Pez trípode: criatura muy poco común
Esta inmovilidad es clave para su estrategia de caza. El pez no persigue a sus presas, sino que espera pacientemente a que la corriente le acerque pequeños organismos como crustáceos o restos orgánicos. Aunque no es de gran tamaño, sus aletas pueden superar los 30 o 40 centímetros de punta a punta. Su aspecto es fantasmal, con una piel traslúcida y ojos adaptados a la oscuridad total del fondo oceánico.
El pez trípode es una criatura marina poco común que habita en las profundidades del océano, especialmente en zonas abisales de hasta 5.000 metros, su cuerpo gelatinoso está adaptado a las altísimas presiones y la oscuridad y, aunque fue visto en distintos océanos del mundo, es tan difícil de estudiar que sigue siendo una gran rareza, incluso para la ciencia.

Cabe recordar que esta expedición se está llevando a cabo en el Cañón de Mar del Plata, a 300 kilómetros de la costa y con profundidades de hasta 3.900 metros. "Este tipo de misiones nos obliga a explicar lo que hacemos con claridad, sin vueltas, para que cualquiera pueda comprenderlo y disfrutarlo", señaló Daniel Lauretta, científico del CONICET. “Es como abrir las puertas del barco, del laboratorio y del fondo del mar al mismo tiempo”, concluyó el especialista.






























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