Tuesday 13 de January de 2026
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Energía en medio de la nada: cómo tener 220 V cuando el asfalto ya no existe

Qué son y cómo funcionan las estaciones de carga que lentamente están reemplazando a los generadores a combustión en las travesías off road y otras actividades outdoor. Cálculo de consumo y respuestas a varios interrogantes para adquirir el equipo ideal.
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Salimos temprano. Todavía no calentó el día. El mapa está cargado en el GPS, el mate también a bordo y la ruta –o lo que quede de ella– empieza a deshilacharse en huella. En ese punto, cuando el asfalto deja de ser un derecho y pasa a ser un recuerdo, aparece una pregunta que nadie se hace en la ciudad: ¿de dónde sale la energía eléctrica cuando no hay enchufe? Ahí entran en escena dos equipos: 1) los inversores que transforman los 12 volts de la batería de la camioneta en 220 volts, aunque con ciertas limitaciones: el vehículo tiene que estar en marcha y la potencia que entregan es limitada, no mucho más de 500 W en aparatos portables de tamaño estándar. 2) las estaciones de energía portátiles, que no son un power bank grande, ni un generador o grupo electrógeno disfrazado. Son, en criollo, una batería inteligente con salidas útiles: USB para celulares y cámaras, 12 V para heladeras y accesorios y, en muchos casos, 220 V para cuando se necesita enchufar algo como en casa. Todo en una caja con protecciones, medidor, electrónica que administra la carga y, lo más importante en travesía: silencio. Sin nafta, sin olor, sin vibración, sin ruido, sin el sermón del vecino de carpa.

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¿Para qué sirven en off-road? 

Para lo que en el camino se vuelve esencial: mantener fría la comida y la bebida, y dar luz cuando el campamento ya no se sostiene con una linterna. Además, permite cargar teléfonos, GPS, cámaras, handies y hasta mantener operativo el Wi-Fi de la antena satelital Starlink. Para los que trabajan mientras viajan, estas estaciones ayudan al travel office, a alimentar esa oficina mínima de ruta: notebook, tablet, router, baterías de repuesto… hasta cafetera expreso e impresora, si fuera el caso. No es lujo: es continuidad. Es evitar que la salida termine cuando se agota el último porcentaje de batería.

Para los que lo tenemos, es un viaje de ida porque logramos 220 V las 24 horas del día en medio de la nada misma. Para los que aún no lo tienen, la clave está en entender qué se está comprando, porque las estaciones tienen dos idiomas que conviene aprender desde el arranque: Wh (watt-hora), es la energía total guardada, es la cantidad de agua en el tanque; y W (watts) que es la potencia que pueden entregar en un momento pico. La mayoría se equivoca mirando sólo potencia, como si todo fuera arrancar un motor. Lo que acá manda es el tiempo: cuántas horas se van a sostener la heladera, las luces y las cargas. Por eso Wh es el número que manda.

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¿Cómo funcionan? 

Por dentro hay una batería (en modelos modernos, cada vez es más frecuente la química LiFePO4 por durabilidad y seguridad), un sistema de gestión (BMS) que cuida temperatura, voltaje y corriente, y una electrónica que convierte la energía según el puerto utilizado. Eso último importa porque cada conversión tiene pérdidas. Por eso, en off road, la regla de oro es simple: si la heladera puede ir a 12 V, usarla a 12 V. Es más eficiente que pasar por 220 V. Traducido: más horas frías por la misma energía.

¿Cómo se cargan estas estaciones?

Depende del modelo, pero en general es siempre igual. En casa (corriente alterna, AC) es como cargar un celular grande. La noche anterior se enchufa y a la mañana se desconecta. Es el equivalente a salir con el tanque lleno y sin improvisar. En ruta (12 V del vehículo), muchas aceptan carga desde la toma del encendedor, más lenta que la de pared, pero suma autonomía mientras se viaja. Si nuestra salida es de varios días, esa recarga de goteo puede marcar la diferencia. Otra alternativa es cargar con el inversor de corriente 12/220 V que mencionamos anteriormente, y que también se enchufa en el encendedor. Finalmente, la tercera opción es el panel solar. Uno plegable y bien orientado puede nutrir parte del consumo diurno. Pero en condiciones reales, el sol no es una constante: hay sombra, nubes, árboles y el campamento rara vez está en el ángulo perfecto. Igual, si entendemos lo solar como cargar de a poco, funciona como un socio silencioso.

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El error típico del nuevo usuario es creer que la estación reemplaza todo. No: ordena. Permite planificar, medir, aprender a consumir la energía necesaria. Todos los modelos poseen un display que muestra entrada y salida en tiempo real, por lo que veremos cuánto gasta la heladera cuando arranca, cuánto las lámparas, el Starlink, etc. También cuánta energía queda para la noche y administrarla hasta la próxima recarga. Esa información vale oro. Y algo más: se puede manejar desde una app a través del celular.

¿Por qué es bueno tener una estación de carga? 

Porque nos libera de dos extremos igual de incómodos: el overlanding a vela (todo racionado, todo apagado, todo al límite) y el campamento a combustión (ruido, combustible extra en bidones, mantenimiento, olor). Una estación bien dimensionada nos dará esa comodidad adulta para refrigeración, comunicación, carga y luz. Además, sumará seguridad, porque si hay una emergencia y la noche se estira, tener energía disponible cambia el tablero. La lógica es simple: la estación guarda energía cuando podemos conseguirla (en casa, en ruta, con panel solar) y la entrega ordenada cuando estamos lejos. Por eso, en off road conviene pensarla como un tanque eléctrico.

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Ahora, la parte menos romántica –pero la más útil–: no se compra por marca, se compra por uso. Antes de elegir, hay que responderse cinco preguntas: 1) qué vamos a alimentar (heladera, luces, cargas); 2) quiénes la van a usar (uno solo no consume igual que cuatro); 3) cuánto tiempo (una noche, dos, tres, una semana); 4) dónde (calor fuerte, sombra, altura, humedad: cambia todo; como regla general, la electrónica se lleva mal con el sol directo y el barro entusiasta); 5) por qué queremos un equipo así (confort, autonomía, trabajo, backup). Antes de decidirse hay que hacer bastantes cálculos realistas de consumo. Y si bien todos soportan unos 3.000 ciclos de recarga y cuentan con varios años de garantía, no es cuestión de elegir así nomás.

Después de todo lo anterior, observar –además– detalles que en la Argentina importan: revisar si la versión elegida entrega 220 V (no 110), qué tipo y cuántas salidas trae, cómo la vamos a transportar (porque pesan bastante), y cómo la vamos a fijar en la camioneta para que no sea un proyectil en un pozo. En resumen: una estación de energía portátil es como llevar un pedazo de casa adentro de la camioneta: da energía donde no hay. Y cuando estamos lejos –de verdad lejos–, eso no es un chiche: es parte del equipo. Como el compresor, la eslinga o el buen criterio. Porque en el off road, al final, casi todo se resume a lo mismo: llegar, estar, volver. Y si podemos hacerlo con frío en la heladera, luz en el campamento y señal en la antena Starlink, mucho mejor. Porque la travesía no es sólo arribar a un lugar inhóspito. Es poder estar.

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Chequeos antes de comprar

  • Confirmar que las estaciones de energía tengan salida de 220-240 V ~ 50 Hz. Varias marcas que están a la venta en la Argentina ofrecen modelos que entregan 110/120 V.
  • Mirar potencia continua real (W) Vs. pico de demanda: eso define qué equipos se pueden conectar sin que salte el inversor. Este detalle marca la diferencia al enchufar, por ejemplo, un refrigerador (o todo lo que tiene motor). Ejemplo: una heladera hogareña consume 120 a 300 W, según modelo, pero cuando arranca precisa unos 1.500 W.
  • Entrada de carga solar: la diferencia entre modelos de 200, 500 o 1000 W cambian notoriamente los tiempos de carga. Antes de comprar los paneles solares para abastecer la estación de energía, estudiar los volts y amperes para evitar adquirir modelos que carguen lento, recorten, o directamente no sirvan.
  • Verificar los tomas: el estándar argentino es patas planas en V y tierra (IRAM). Pero también hay modelos con salida Schuko (europeo, enchufe redondo) y universal, del tipo toma multi que acepta varios formatos pero no siempre con buen contacto.

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Consumos orientativos en Wh

  • Heladera portátil: 45
  • Lámparas LED: 5 cada una
  • Antena Starlink Mini: 40 
  • Carga de celular: 25
  • Carga de laptop: 40-80
  • Carga de handie: 20
  • Carga de cámara foto: 35
  • Carga de dron: 50

Algunos modelos disponibles en la Argentina

Marca Modelo Capacidad (Wh) Peso (kg)
Eco Flow River 2 256 3,5
Eco Flow River 2 Max 512 6
Eco Flow River 2 Pro 768 7,8
Eco Flow River 3 245 3,55
Eco Flow Delta 2 1.024 12
Eco Flow Delta 2 Max 2.048 23
Eco Flow Delta Pro 3.600 45
Eco Flow Delta 3 1.024 12,5
Bluetti EB3A 268,8 4,6
Bluetti AC60P 504 9,1
Bluetti AC180P 1.440 16
Bluetti AC200MAX 2.048 28

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


*Ambas marcas entregan 220 V de salida. Los datos de la tabla son orientativos.

 

*La autora es directora de Mainumby4x4, empresa organizadora de travesías off road: Mainumby4x4.com | WhatsApp: 11-6036-1111 | Instagram: @mainumby4x4

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