La villa turística de montaña patagónica El Bolsón, ubicada en en el corazón de la Comarca Andina y la cordillera rionegrina, despliega en invierno su versión más completa: un centro de esquí que crece temporada a temporada, un bosque de troncos tallados cubierto de nieve, gastronomía, producción regional y una escala de atención humana que los grandes destinos perdieron. Para quienes buscan montaña sin multitudes y calidad sin protocolo, es el sitio ideal.
Cambio
Cuando se acerca el invierno, la ciudad se reconfigura. El otoño de colores intensos y las primeras nevadas en las montañas dejan paso a las cumbres pintadas de blanco y a los visitantes que llegan en busca de nieve, silencio, paz y una gastronomía regional de la más alta calidad. En cuanto a alojamientos, hay una amplia diversidad en la que prima la cálida atención de sus dueños para que el visitante se sienta en casa.


En invierno aquí no hay muchedumbres en los medios de elevación. El cerro Perito Moreno se activa, el Piltriquitrón invita a conocer el Bosque Tallado con nieve, los restaurantes calibran sus menús para el frío, los hospedajes encienden las chimeneas y el valle, rodeado de picos nevados, adquiere una fisonomía distinta. La ubicación geográfica explica parte de la propuesta: está sobre la Ruta 40, en el corredor conocido como la Comarca Andina del Paralelo 42, que incluye localidades como Lago Puelo, El Hoyo, El Maitén, Epuyén y Cholila. Tres parques nacionales están en el radio inmediato: Nahuel Huapi al norte, Lago Puelo al sur y Los Alerces al suroeste. El valle tiene ríos, bosques nativos, arroyos con agua turquesa y una producción agropecuaria de frutas finas, lúpulo, trucha, lácteos y trufas, entre otros, que convierte el turismo gastronómico en algo genuino.

Destino de esquí
El Perito Moreno cuenta con un centro de esquí amplio, bosques y la permanente vista al valle de El Bolsón. Tiene 25 km de pistas esquiables distribuidas en 17 trazados, 10 medios de elevación y capacidad para 2.000 esquiadores por día. Está a 25 km de la localidad -unos 20 minutos de auto- y lo opera Laderas. Las familias y los jóvenes lo redescubren año a año, y lo hacen su destino predilecto. Es una montaña homologada por la Federación Internacional de Esquí para carreras de nivel internacional, con pistas para todos los niveles y tarifas que resultan muy accesibles. La relación calidad-precio es uno de los argumentos más sólidos del cerro.

El cerro tiene prevista la apertura el 28 de junio y extenderá la actividad hasta el 12 de octubre. Además de esquí y snowboard, hay lugares para trineos, caminatas y otros usos de un completo parque de nieve. Las pistas cubren un rango amplio de dificultades. El snowpark tiene sectores diferenciados para novatos, avanzados y riders, que ya manejan el salto con cierto nivel. En el jardín de nieve de la base, los más chicos tienen su espacio propio, con actividades pensadas para primeras experiencias en la nieve.

El calendario de eventos de esta temporada incluye -entre otros- la Bajada de Antorchas en julio, una fecha de la Federación Internacional de Ski para carreras de esquí alpino los días 31 de julio y 1 de agosto, y el 2 de agosto una fecha del circuito de Rugby Xtreme, un torneo de rugby reducido disputado sobre la nieve. Ofrecen paquetes específicos para familias con niños y para grupos de amigos o universitarios, y otros contingentes.
Catski: la montaña sin pistas
Para quienes ya esquían y buscan algo distinto, la novedad de la temporada es la Experiencia Catski. Un ratrack (pisanieve de oruga) lleva grupos de esquiadores y snowboarders hasta sectores vírgenes del Plateau, donde los medios de elevación no llegan. Desde ahí se hacen seis bajadas guiadas por instructores y patrulleros especializados, en nieve sin trabajar.

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