El estado de California, EE.UU, ya se prepara para inaugurar oficialmente, el próximo 2 de diciembre de 2026, el puente verde para la fauna silvestre más grande del mundo. Denominada Wallis Annenberg Wildlife Crossing, la monumental estructura está en su etapa final de construcción en el área de Liberty Canyon, al noroeste de la ciudad de Los Angeles.
La megaobra de ingeniería atravesará un total de 10 carriles de la Autopista US-101, una de las rutas más concurridas de la región, en tanto que este ambicioso proyecto demandó una compleja articulación logística y una inversión total actualizada de 114 millones de dólares.
El objetivo central de este gigantesco corredor cubierto de vegetación es revertir el severo impacto ambiental causado por la fragmentación del territorio. Durante décadas, el asfalto operó como una barrera infranqueable que confinó a diversas poblaciones animales en las montañas de Santa Mónica. El caso más crítico y emblemático afecta de forma directa a los pumas, cuya supervivencia se encuentra amenazada por la endogamia, que es la reproducción entre individuos emparentados o de una población genéticamente aislada.

Por su parte, el aislamiento geográfico bloqueó el intercambio genético entre los grupos de felinos, deteriorando paulatinamente la salud de la especie, por lo que científicos y diversas agencias ambientales locales unieron esfuerzos para restaurar de forma permanente este estratégico ecosistema dañado.
Wallis Annenberg Wildlife Crossing: puente ecológico
La clave del ecoducto radica en un diseño que simula a la perfección la continuidad de la selva y la estepa circundante. Los operarios desplegaron toneladas de suelo fértil y sembraron unas 50.000 plantas nativas para revestir todo el tablero de concreto superior. Además, el puente incorporará barreras acústicas y pantallas lumínicas especiales destinadas a amortiguar el ensordecedor ruido y los focos de los vehículos. Aunque la obra civil continúa con los detalles de terminación, algunos coyotes curiosos ya fueron divisados merodeando la zona alta.
La viabilidad científica del imponente cruce verde será evaluada minuciosamente mediante una sofisticada red de 50 cámaras remotas de vigilancia, en tanto que, por su parte, los biólogos de los parques nacionales utilizarán tecnología de precisión para monitorear los patrones de desplazamiento sin alterar la rutina animal. Incluso, planean colocar dispositivos biológicos para medir la frecuencia cardíaca de ejemplares como ciervos mulos y verificar sus niveles de estrés con el objetivo de reducir drásticamente los atropellos viales y devolver el equilibrio biológico a esa región.































Comentarios