Desde la ciudad de Roque Pérez parten un par de circuitos hacia los cercanos pueblos. Foto: Weekend

Cada almacén tiene una historia para contar. Foto: Weekend

Roque Pérez es uno de esos pueblos de provincia que ofrece mucho para un fin de semana. Foto: Weekend

Recorrer Roque Pérez es como viajar en el tiempo. Foto: Weekend

Escapada de fin de semana

La historia de Roque Pérez cobra vida con La Noche de los Almacenes

Este sábado 4 la localidad bonaerense celebra la 7° edición de este tradicional evento, ideal para visitar antiguos boliches de campo, museos y teatros.

Por Marcelo Ruggieri

Roque Pérez es la ciudad cabecera del partido homónimo. Nació en 1884 con la llegada del tren y se ubica a 135 km de Buenos Aires sobre la Ruta Nacional 205. Entre sus atractivos resalta el interesante museo regional en el galpón ferroviario; la plaza céntrica y sus dos iglesias (una de las pocas localidades que posee dos templos principales), y la “casa-rancho” donde nació Juan Domingo Perón el 7 de octubre de 1893, solar que se mantiene casi intacto y donde se exhiben numerosos objetos, fotos y bibliografía alusiva. Más allá de estos sitios de interés, el próximo sábado 4 de enero, Roque Pérez lucirá sus mejoras galas con una nueva edición de La Noche de los Almacenes donde se podrán visitar añejos recintos desde las 10 de la mañana hasta bien entrada la madrugada del domingo 5.

Desde la ciudad parten un par de circuitos hacia los cercanos pueblos. Cruzando la ruta se encuentra La Paz, solitario paraje que alberga el emblemático almacén del mismo nombre. Abrió en 1859 y jamás cerró. Su pared frontal, de rabioso amarillo y grandes letras negras, resalta desde los alrededores. Adentro, el legendario mostrador junto a antiquísimos estantes y cajoneras. Detrás del boliche, la pulpería que fue habilitada por Juan Manuel de Rosas en 1832, y a la que solía visitar Juan Moreira en su paso por estas regiones. Hay un sector convertido en museo y un legendario frontón de pelota.

El camino gira a la derecha y ahí nomás está La Estafeta, añeja construcción de 1884 que cumplía servicios postales y telegráficos. Hoy funciona como restaurante de campo. Luego otra joyita de tiempos idos: el Cine Club Colón con su vistoso salón, escenario, pequeño palco, coqueta boletería y paredes decoradas con afiches de destacadas películas. El complejo es el punto de reunión en estos parajes donde viven apenas 200 personas. Mitad cine, mitad cantina, mitad teatro y mitad generador de reuniones y eventos festivos. A unas cuadras, el almacén San Francisco ubicado en una clásica esquina de campo desde 1930. Largo mostrador de madera, estanterías, paredes de adobe, mesas y sillas de antaño; y en el paraje Forastieri: La Querencia, tradicional boliche comedor y Lo de Lasca, el bar del pueblo.

Vale aclarar que durante todo el día habrá platos típicos y shows musicales en todos estos históricos lugares. Hacia el otro extremo de la ciudad sale el camino hacia el paraje El Descanso y su viejo almacén; y hacia Carlos Beguerié, pequeño pueblo de más de un siglo. Allí está, inactiva, la estación del tren desde la década del 70; y Envión, la casa de los dulces regionales. Merece también una visita el museo Badiola con sus objetos y testimonios locales, la pintoresca capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de 1937; y el antiquísimo almacén La Perla enclavado en esquina y con viejos surtidores en sus gastadas veredas. Adentro, la historia se percibe en sus mesas, platos, tazas, estantes y hasta en su simbólica caja registradora. Huellas de un tiempo que se detuvo a principios del siglo pasado y allí se quedó, inmóvil sin ningún interés de avanzar jamás.