Si le preguntamos a cualquier conductor de 4x4 argentino qué lleva para levantar la camioneta, la mayoría va a responder un hi-lift. La palabra se instaló en el vocabulario off road como genérico de toda una categoría. Pero Hi-Lift es una marca estadounidense –fabricada en Bloomfield, Indiana, desde 1905– que produce el crique de rescate de trinquete más famoso del mundo.

Técnicamente, se trata de un farm jack o gato de escalera de recorrido largo: una barra perforada y un mecanismo que avanza diente por diente mediante una palanca. A diferencia del crique de botella o el de tijera que viene de serie en cualquier auto, este dispositivo puede elevar un vehículo desde alturas muy bajas hasta casi 120 cm del suelo. Su longitud total suele ir desde los 107 cm (modelo 42”) hasta los 152 cm (60”), aunque uno de los más usados en nuestro país es el de 48” (122 cm).


El escenario más común de uso es una rueda en dificultades: destalonada, en llanta, hundida en barro, arena o nieve. Este gato permite elevar ese extremo del vehículo para trabajar, sea cambiándola, reparándola o colocando piedras, ramas o planchas de desatasco por debajo para recuperar la tracción. También es útil para efectuar reparaciones mecánicas en la parte baja del vehículo, donde el crique de serie no levanta lo suficiente. En todos los casos hay que calzar la camioneta sobre un trípode, jamás confiar en el hi-lift como soporte.

Existe, además, otro uso menos conocido pero muy valioso: anclando una correa a un árbol y al gancho superior, y otra al diente deslizante, el hi-lift puede funcionar como malacate manual rudimentario para mover el vehículo lateralmente o sacarlo de una zanja cuando no hay malacate eléctrico disponible en el sentido de tiro (por ejemplo, hacia atrás).


Sus ventajas son claras: alcance de elevación enorme, versatilidad multiuso y operación sin batería ni fluido hidráulico –funciona mojado, volcado, embarrado–. La desventaja es que, mal usado, puede transformarse en el equipo más peligroso del vehículo, porque el mecanismo puede liberar la carga de golpe si está oxidado, sobrecargado o no se sabe operar. Y, en ese caso, la manija rebotar hacia arriba con violencia y lastimar (a la persona o al vehículo). En otras palabras, no es para improvisar.
Dónde colocar el hi-lift
El primer malentendido importante es que el hi-lift no puede utilizarse en cualquier vehículo ni en cualquier punto de la carrocería. Para que funcione correctamente, se necesita un punto de apoyo rígido, plano y capaz de soportar el peso. Los vehículos con paragolpes de chapa fina, zócalos de plástico o carrocería monocasco sin refuerzos son candidatos a deformarse y/o a que el hi-lift resbale. Los ideales son los que tienen paragolpes reforzados de hierro o acero (bumpers), rock sliders o estribos tubulares de chapa gruesa (no los escalones facheros que colocan en las concesionarias). En esos puntos, el gancho del hi-lift se asienta sin deformar nada.

Una alternativa universal para vehículos sin paragolpes metálico ni estribos reforzados es el lift mate: un adaptador que se coloca en la llanta y permite elevar el vehículo desde la rueda misma. Es más lento de colocar, pero sirve en cualquier 4x4 y está disponible en el mercado argentino.
Cómo se utiliza
Primero hay que evaluar hacia adónde va a moverse el vehículo cuando suba y asegurarnos de que no haya nadie en el radio de caída. Segundo: poner freno de mano, primera o marcha atrás según la pendiente, y cuñas en la rueda contraria. Tercero: preparar el piso. Este es el paso que la gente más saltea y la causa número uno de accidentes. En asfalto o piedra firme el hi-lift puede apoyarse directamente. En barro, arena o nieve es obligatorio usar una base: tabla de madera de al menos 30x30 cm, la base polimérica específica para la actividad o, en el peor de los casos, las planchas de desatasco. Sin base, en terreno blando, el gato se hunde a mitad del levante y el vehículo cae.

Paso siguiente: posicionar el hi-lift lo más vertical posible, con el gancho superior bien asentado en el punto de apoyo elegido. Una inclinación mayor a 15° lo hace inestable. Quinto: verificar la palanca de reversa, ese pequeño selector generalmente ubicado en la parte inferior del mecanismo. Debe estar en posición subir o Up. Si está en bajar y hacemos fuerza hacia arriba, el vehículo sube unos centímetros y después cae de golpe. Sexto: bombear con ambas manos en movimientos controlados, cara y torso alejados de la trayectoria de la manija. El mecanismo avanza un diente –aproximadamente 4 cm– con cada manijazo completo. Una vez elevado el vehículo, trabajar sin meterse debajo.
Para bajar, invertir la palanca a posición Down y bombear hasta que el mecanismo quede sin fuerza. Jamás retirar el gancho mientras haya carga: el vehículo caerá de golpe. Estadísticamente, en la bajada es cuando ocurren más accidentes.

Sin duda, el terreno donde se apoya el hi-lift y la inclinación del vehículo cambian todo. Sobre asfalto o piedra dura, la estabilidad es máxima. En tierra compactada es aceptable con un apoyo de respaldo. El barro y la arena son los más difíciles: el crique se hunde si no se usa base. La nieve blanda se comporta igual que el barro. En nieve y frío extremo, además, el mecanismo lubricado puede endurecerse: chequear que el trinquete haga clic correctamente antes de cargar. Un detalle poco conocido: sobre asfalto liso y húmedo la base del hi-lift puede resbalar lateralmente; un trapo grueso o una base de goma debajo lo evitará.
Hi lift mecánico vs. hidráulico
Desde hace algunos años apareció en el mercado argentino el farm jack hidráulico: un dispositivo que usa la misma filosofía de trabajo del hi-lift clásico –recorrido largo, gancho superior, operación manual– pero que reemplaza el mecanismo de escalones y dientes metálicos por un sistema hidráulico de pistón. Las marcas ARB y T-Max tienen modelos representativos en estas ligas. La diferencia más importante para el usuario es el esfuerzo físico al utilizarlo. En el mecánico, el operador debe vencer el peso del vehículo con cada golpe de palanca, y ese esfuerzo aumenta a medida que sube y la carga se concentra. El hidráulico, en cambio, multiplica la fuerza del operador, por lo que el esfuerzo es más uniforme y menor a lo largo de todo el recorrido.

A cambio, el hidráulico sube más lento: el pistón avanza de a incrementos menores por golpe de palanca (aproximadamente 12 mm contra los 40 mm del diente mecánico). Para levantar 40 cm, el mecánico necesita unos 10 golpes; el hidráulico puede necesitar más del doble. En una situación de rescate bajo lluvia, frío o presión, esa diferencia de velocidad se nota.
En materia de seguridad, el hidráulico lleva ventaja estructural. No hay dientes que se salten ni manija que rebote. La válvula interna de alivio de presión (blow-off valve) protege contra sobrecarga: si el peso supera el límite, la válvula cede antes de que el equipo falle. La bajada se hace con una palanca de liberación gradual, sin riesgo de caída brusca. Esto lo hace más intuitivo. Sin embargo, el mecánico tiene ventajas que el hidráulico no puede igualar. Primero, la capacidad de carga: el Hi-Lift original soporta hasta 3.175 kg de carga de prueba, mientras que los hidráulicos llegan a 2.000 kg. Para vehículos muy pesados, eso importa. Segundo, la versatilidad: el hi-lift mecánico puede usarse como malacate manual, tensor de alambrado, prensa improvisada o separador de partes; el hidráulico es, esencialmente, sólo un gato. Tercero, el mantenimiento: el mecánico no tiene fluidos ni sellos que revisar, puede usarse volcado, mojado o en cualquier posición; el hidráulico requiere controlar el nivel de fluido y sus sellos se deterioran con el barro, el polvo fino y el paso del tiempo.
¿Qué conviene llevar? Hay quienes acarrean ambos. Si hay que elegir uno, el mecánico es más versátil, el que soporta más carga y la referencia histórica del off road.
Marcas, precios y tamaños
El mercado local va desde productos de calidad certificada hasta copias importadas de dudosa procedencia que se venden en marketplaces. Conocer las diferencias antes de comprar puede marcar la distinción entre una herramienta de rescate y una trampa lista para activarse. Los precios de referencia orientativa están sujetos a la variación cambiaria habitual, pero parten desde los $ 160.000 y trepan hasta las siete cifras acorde a marca y calidad. El Hi-Lift original, fabricado en hierro fundido en Indiana, es la referencia mundial. Viene en tres tamaños: 42”, 48” y 60”. El modelo 48” pesa alrededor de 12,7 kg, soporta hasta 3.175 kg de carga de prueba y está certificado bajo norma ASME B30.1. Su versión premium, el Hi-Lift X-Treme, tiene construcción íntegramente en hierro fundido, acabado en polvo carbono metálico y recubrimiento dorado anticorrosión para mayor resistencia al óxido.

El ARB Jack es la apuesta hidráulica de la marca australiana ARB, referencia mundial en accesorios 4x4. Su cuerpo está fabricado en aluminio aeronáutico 6061-T6, lo que lo hace considerablemente más liviano que cualquier alternativa en acero. Tiene 9 puntos de enganche para ajustar la altura de trabajo, válvula blow-off de protección contra sobrecarga, capacidad de 2.000 kg, pie ajustable 360° para adaptarse al ángulo del terreno y palanca de descenso de dos velocidades (lenta y rápida).
El T-Max hidráulico es otra de las alternativas. Tiene capacidad de 2.000 kg, altura mínima de 150 mm y máxima de aproximadamente 1.235 mm, y viene con kit de accesorios que incluye adaptador para llanta y base antideslizante. El segmento de marcas medias, mayormente chinas, está construido en acero estampado, con capacidades declaradas de 3 a 4 toneladas aunque no siempre verificadas por certificaciones reconocidas, y la garantía es variable o nula. No significa que sean inusables: muchos llevan estos gatos durante años sin problemas, pero requieren una revisión cuidadosa antes de la primera salida y un mantenimiento frecuente. Ante cualquier diente roto, oxidación profunda o trinquete que no hace clic limpio, el gato debe reemplazarse.

En cuanto a los accesorios imprescindibles, la base de apoyo de polietileno de alta densidad es la más importante: aumenta la seguridad en cualquier terreno blando. El lift mate o adaptador para llanta hace que el hi-lift sea compatible con cualquier vehículo sin paragolpes metálico. Los soportes para rack o portaequipajes facilitan el transporte seguro y el acceso rápido. La regla final es simple: adquirir el mejor que pueda nuestro bolsillo, con sus correspondientes accesorios, y revisarlo antes de cada salida. El hi-lift no es intuitivo, no es indulgente y no perdona errores, pero cuando se lo entiende se vuelve una de las herramientas más efectivas del off road.
Empresas consultadas: Mug 4x4 y Rhino 4x4.
*La autora de esta nota es directora de Mainumby4x4, empresa organizadora de travesías off road. Más info: mainumby4x4.com | Instagram: @mainumby4x4
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