Cuáles son los mejores lugares para ver el Dakar

Cuáles son los mejores lugares en Perú, Bolivia y Argentina para ver y disfrutar del Dakar 2018, que tendrá como principal atractivo el desierto peruano. Galería de imágenes.

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Sin dudas, el Dakar está de fiesta para su 40ª edición, la décima consecutiva en Sudamérica. En esta ocasión, y gracias a un nuevo anfitrión, la competencia intentará volver a sus orígenes al aventurarse nuevamente en el escenario que lo vio nacer: el desierto.

La noticia alegró en primer lugar a los organizadores, que desde hace tiempo quieren recuperar el espíritu original de la carrera; en segundo lugar a los pilotos de todo el mundo, que venían pidiendo por más etapas de arena; y sobre todo a los amantes del off road, que van a poder ver el paso del Dakar en su hábitat natural.

Ante la reiterada negativa de Chile de utilizar el desierto de Atacama, y la ausencia de Perú durante cinco ediciones, muchos pensaron que la competencia estaba perdiendo su esencia. La carrera se creó en 1978 en tierras africanas y allí se desarrolló durante 29 años consecutivos. El traslado a Sudamérica, hace ya casi una década, implicó un cambió tan abrupto que nadie fue capaz de prever.

El arribo a Sudamérica

El 4 de enero de 2008, un día antes del inicio de la edición número 30 y con todos los preparativos listos en Lisboa, el gobierno francés desaconsejó a la organización realizar la carrera por amenazas terroristas de Al Qaeda en Mauritania. Al final la competencia se canceló, algo inédito en su historia, a pesar de que anteriormente se habían cambiado recorridos y suspendido distintas etapas debido al riesgo de algún atentado. Tras la suspensión, el director del Rally Dakar –el francés Etienne Lavigne–, y gracias a una impresionante y astuta gestión del argentino David Eli, anunció el 12 de febrero de 2008 que la próxima prueba se disputaría en Argentina y Chile. Así nació la historia del Dakar Sudamericano.

Durante los primeros años el recorrido se repartió entre ambos países, más tarde se sumaron Perú, Paraguay y Bolivia, pero a lo largo de las ediciones, y por diferentes motivos, los anfitriones se fueron retirando hasta que al final la competencia se tuvo que conformar con los paisajes argentinos y bolivianos; y aunque sobraba pasión y fervor por parte del público, tanto los organizadores como los pilotos comenzaron a sentir que les faltaba algo.

La buena noticia llegó este año, que tras intensas negociaciones entre la organización del Dakar y el nuevo gobierno del país incaico, finalmente la travesía incluirá el anhelado desierto peruano, uno de los más grandes de Sudamérica. Está claro que el evento mueve cifras realmente increíbles en todo sentido: la logística es impresionante y la cobertura a través de los medios de comunicación es total, sin olvidar de las enormes ganancias que genera a los países anfitriones. Una parte importante de estos ingresos es producto del turismo que sigue a la competencia: además de los cientos de equipos, mecánicos, acompañantes y familiares que escoltan al rally, hay miles de fanáticos que van todos los años a disfrutar del paso de los competidores por los lugares más remotos. Esta nueva edición del Dakar no será la excepción, por lo que fue necesario reevaluar cuáles son los mejores lugares en cada país para poder disfrutar en vivo de esta experiencia única para los amantes del off road.

 

El desierto peruano

Sin lugar a dudas, esta vez el mayor atractivo estará en las enormes dunas del desierto peruano, donde se desarrollarán cinco de las siete etapas en ese país. Los siete tramos restantes atravesarán Bolivia y Argentina, con meta en la ciudad de Córdoba el 20 de enero de 2018.

La competencia arranca el 6 de enero con la primera etapa: Lima-Pisco, un trayecto de 27 km que generalmente marca el orden de largada para el día siguiente. Aunque corto, el recorrido tiene el gran atractivo de estar bien ubicado, cerca de la ciudad de Pisco, a unos 220 km de Lima y próximo a la ruta Panamericana, lo que permitirá un fácil acceso para los espectadores. A pesar de que las zonas destinadas al público seguramente estarán colmadas, existen varios lugares destacados con un poco más de privacidad, donde se podrá ver a los competidores en plena acción en las dunas; pero para ello, como a lo largo de toda la carrera, es importante comenzar la jornada muy temprano.

Las siguientes cuatro etapas serán el verdadero punto álgido de la competencia, durante el cual los corredores se adentrarán en el famoso desierto peruano, con enormes dunas amarillas, de cortes abruptos y descensos de más de 500 m. En algunos tramos circularán a orillas del océano Pacífico, y además cruzarán enormes médanos, fesh fesh (polvo minúsculo que se mantiene en el aire), cañadones, playas, senderos y acantilados, donde seguramente se podrán ver los primeros abandonos.

Hacia la última parada: Córdoba

Se rumorea que durante el trayecto se atravesará la duna más grande del mundo, de más de 2.000 m de altura. Sin dudas promete ser un desafío único, que solo algunos privilegiados podrán ver en vivo y en directo. Para los curiosos el acceso será algo difícil porque, debido a los grandes campos linderos, la mayoría de los ingresos están alambrados. Lo recomendable será contratar guías locales que faciliten la entrada a esas zonas. Una vez adentro, la experiencia de semejante espectáculo será inolvidable.

El 11 de enero la competencia ingresará en suelo boliviano, donde el principal atractivo será ver la llegada a La Paz. Como es costumbre, miles de personas salen a las calles a recibir a los competidores, en un espectáculo más que colorido. El día siguiente será una jornada de descanso, por lo que la urbe estará colmada de fanáticos de todo el mundo. Cuatro días más tarde la carrera ingresará a la Argentina, que repetirá gran parte de los caminos utilizados el año pasado: entrará a Salta desde Tupiza, en Bolivia, pasará por Catamarca y hará base en la ciudad de Belén. Aquí se desarrollarán las dos etapas restantes de dunas. Si la idea es ver el Dakar en su superficie histórica, este será un punto imprescindible de visitar.

Luego la competencia bajará a Chilecito, y de ahí a San Juan, provincia con varios lugares interesantes para poder ver el paso de los competidores. Se recomienda dirigirse a Villa Unión, Villa Castelli o Vinchina, donde los vehículos circularán por ríos secos y espectaculares cañadones. También se podrá observar por la zona del templo de Santa Bárbara de Mogna, cerca de la RN 40. Los dos últimos tramos serán en tierras cordobesas, con senderos rápidos, al mejor estilo rally, donde miles de personas alentarán a los valientes que cumplirán su objetivo tras cruzar la meta, en la ciudad de Córdoba, el 20 de enero de 2018.

Nota completa publicada en revista Weekend 543, diciembre 2017.

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