Friday 19 de June de 2026
PESCA | 17-06-2026 09:52

PARA EL FIN DE SEMANA San Blas: el rincón salvaje del fin del mapa bonaerense

Es un paraíso que sigue ofreciendo varias alternativas para quienes desean visitarlo durante la temporada invernal, momento del año en que el clima juega un papel fundamental. Su rica geografía permite obtener buenos resultados, siempre con el pejerrey como bandera.
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No es necesario explicar en palabras lo que significa bahía San Blas para la pesca deportiva. Para los aficionados que aún no la conocen, es el sueño no cumplido; y para aquellos que sí estuvieron, las ganas continuas de regresar una y otra vez a ese lugar ambientado y preparado exclusivamente para esta hermosa pasión. Se vive y se respira pesca y eso la convirtió en una de las localidades más atractivas, ubicada bien en el sur de la provincia de Buenos Aires.

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Si bien recibe turismo todo el año, el segmento otoño-invierno tiene un condimento especial: no sólo porque es donde mejores resultados de pejerrey se dan en los diferentes ámbitos, sino también porque el clima hostil (frío, viento y lluvia) obligan al pescador a estudiar las posibilidades antes de emprender un viaje que representa en algunos casos muchos kilómetros y varios días de disponibilidad, con la certeza de saber que es difícil tener tres o cuatro días de tiempo parejo y estable. Pero bahía San Blas tiene un as bajo la manga: siempre paga. Sólo se trata de saber leer las condiciones y conocer la zona para elegir correctamente el lugar de pesca. Ya sea en mar abierto, dentro de la bahía, la famosa ría y la “lagunita” (las últimas dos, tanto de costa como embarcado), siempre está la chance de obtener pejerrey de muy buen porte e incluso algo de variada, tal y como ocurrió en este último relevamiento de Weekend.

El pejerrey panzón está

Los pescadores que viven en localidades con mar siempre se juegan un pleno a los grandes panzones que suelen salir en los inmensos bancos de arena que ofrece el mar abierto. Desde el pueblo hacia el sur, son kilómetros y kilómetros de arena que pueden permitir una rica faena en calidad y cantidad. Y a decir verdad, es extraño ver sus playas un tanto desérticas, casi sin movimiento de camionetas, pero se explica en las malas condiciones del mar en un otoño 2026 que fustigó con los vientos marinos.

Pero la verdadera noticia es que, con apenas un día de buen clima y condiciones de mar, el pejerrey respondió con ejemplares de gran porte, muchos de los cuales superaron incluso los 750 gramos y otros fueron cercanos al kilogramo de peso. Claro que primero hubo que buscarlo, probando en varios bancos hasta dar con ellos en los que están cerca de Punta Rubia. Conforme avanzó la marea, los piques se fueron dando de manera sostenida, con dobletes y tripletes a la orden del día. Lances cortos a la espuma y plomos de 200 o 220 g para sostener en la correntada los aparejos de tres brazoladas de 90 cm acompañados de rulero cebador.

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Una buena opción es observar el comportamiento de la línea. A veces con el viento es difícil ver el pique en la punta de la caña, pero un rápido desplazamiento de la plomada en sentido de la corriente es indicador seguro de pique o de pieza enganchada. La dupla camarón-magrú no falla en el anzuelo número 1. Un tip: las tiritas cortadas bien generosas de tamaño, incluso más de lo habitual, funcionaron muy bien. La única “piedra en el zapato” fue no poder disfrutar de uno o dos días más de pesca, sabiendo que los panzones están ahí a la espera de quienes vayan a buscarlo.

La ría y su infinidad de opciones

La playa de canto rodado, donde el mar ya está calmo dentro de la bahía antes de convertirse en la ría, también dejó buenas sensaciones. Un pejerrey muy peleador y activo, que comió bien por momentos y dio buena pelea. Entremezclados, aparecieron pez palo de excelente porte que no tuvieron problemas para engancharse en un anzuelo número 3. El sector resulta atractivo porque es un buen refugio del viento sur y su superficie cómoda para la tarea. Y porque además permite no perderse el día de pesca cuando el mar no está en condiciones.

Ya dentro de la ría, en la zona de Los Franciscanos o Los Ingleses (que, dicho sea de paso, muestra cada vez más ostras en la orilla), la pesca de costa dio frutos con un pejerrey muy robusto y sobre todo voraz, al punto de que se enganchaban prácticamente solos en un contexto de fuerte viento y correntada. La mejor parte coincidió con la bajante y la consecuente salida de agua hacia el mar. Mientras tanto el róbalo brilló por su ausencia, pero se espera que reaparezca en las próximas semanas.

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Reconocidos guías de pesca como Fernando Riera o Diego Fernández vienen logrando faenas extraordinarias de embarcado, donde utilizan equipos livianos para dar no sólo con pejerreyes de los buenos, sino también con especies de variada como burriquetas y gatuzos. En esta modalidad está el plus de la cantidad, dado que permite buscar el mejor sector para que las capturas sean numerosas. En cercanías de la desembocadura está el epicentro de la acción, aunque la situación puede cambiar confirme avance el calendario.

Pesca en la famosa y rendidora “lagunita”

El mar ingresa al continente a través de la bahía y, convertido en ría, ofrece un extenso brazo de agua que pasa por debajo del muelle y el puente de acceso al pueblo como un retorno hacia la playa. Pero antes de hacerlo para culminar en la zona conocida como “el paso seco”, se bifurca hacia el centro del campo de San Blas, convirtiéndose en una especie de laguna por momentos sinuosa y muy extensa de aguas tranquilas donde el pejerrey busca tranquilidad. El acceso al lugar es a través de campos privados y hay que contactarse con Diego Goro, del Complejo Bahía San Blas (Tel.: 02920-645394) para coordinar el ingreso.

Morfología del lugar

Su costa es cambiante, pero tiene infinidades de sectores en los que se puede pescar de manera cómoda, pegado a la vera de la orilla. Se puede utilizar un aparejo similar al de la ría, de cuatro brazoladas de 70 cm (la última tipo rastrera, a 10 cm del esmerillón con mosquetón que va al rulero) con anzuelos que van del 3 al 5. Las últimas semanas funcionaron los más chicos, sobre todo porque el pejerrey estuvo muy celoso y comió realmente mal: la cantidad de pique errados fue abrumadora incluso con caña en mano o pescando de pulso. Aunque también es cierto que no es su principal característica y suele ser más voraz.

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En este ámbito, la boya elevadora es una muy buena opción para darle movimiento al aparejo y permitir que el pejerrey juegue un poco antes de engancharse. Hay que ser precisos con el tamaño y la prolijidad del encarne, dado que se comen el camarón y el magrú sin pincharse. La paciencia del pescador juega un papel central, pero haciendo los deberes se pueden obtener pescas inolvidables, no sólo por la acción en sí, sino porque la zona pone a prueba todos los artilugios que un pescador deportivo pueda poner en práctica para dominar la escena.

Bahía San Blas es sinónimo de pesca y durante todo el año permite dar con un sinfín de especies que se sienten a gusto en sus diferentes accidentes geográficos y que representan una muy buena opción para los pescadores que la visitan. Ya sea en el pueblo, en plena costanera, en la playa de arena, en mar abierto o en las diferentes zonas de la ría, el pejerrey como principal atractivo, pescadillas, corvinas, gatuzos y burriquetas harán el deleite de aquél privilegiado que, caña en mano, pueda disfrutar de una costa bonaerense única e irrepetible en todo el país.

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Diego Fernández

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