La recuperación del nivel de las lagunas en el partido de Junín trajo consigo una noticia muy esperada por pescadores y operadores turísticos: el regreso del pejerrey a los principales espejos de agua de la región. Sin embargo, este escenario favorable también generó una contracara preocupante: el aumento de las infracciones relacionadas con la pesca ilegal y la caza furtiva.
Según se desprende de un informe del portal del Diario Democracia, durante los primeros meses de 2026 se llevaron adelante 198 procedimientos, una cifra que refleja tanto el incremento de la actividad recreativa como el fortalecimiento de las tareas de fiscalización en lagunas, canales y caminos rurales. Vale recordar que en Weekend Web, especialistas reportaron la queja de guías, pocas semanas atrás, ante la falta de controles.
Más controles por el regreso del pejerrey
Luego de varios años afectados por la sequía, las lagunas del distrito recuperaron niveles hídricos que permitieron una mayor presencia de peces, especialmente pejerreyes, una de las especies más buscadas por los pescadores deportivos. Este fenómeno provocó el aumento de las infracciones y la necesidad de una mayor presencia de controles en los ambientes acuáticos de la región. Según los datos oficiales, entre enero y junio se concretaron 63 procedimientos por caza furtiva y 77 por pesca ilegal, mientras que durante junio se sumaron otros 25 operativos vinculados a la caza y 33 relacionados con la actividad piscatoria, alcanzando un total de 198 intervenciones. Como resultado de estos controles se labraron 88 actas por infracciones al Código Rural de la Provincia de Buenos Aires y otras 33 por incumplimientos a la Ley Provincial de Pesca.
Los operativos incluyen patrullajes rurales, controles vehiculares y recorridas preventivas en diferentes sectores del distrito, abarcando no solo la conocida Laguna de Gómez, sino también otros ambientes como El Carpincho, Mar Chiquita y distintos canales de la región.
Cuáles son las infracciones más frecuentes
Entre las prácticas ilegales detectadas con mayor frecuencia aparecen la utilización de artes de pesca prohibidas, la captura de ejemplares por encima de los cupos permitidos, la falta de licencia habilitante y el transporte irregular de pescado.
En la provincia de Buenos Aires, la licencia de pesca deportiva es obligatoria. Además, deben respetarse las medidas mínimas, los cupos establecidos y los períodos habilitados para la actividad. En el caso del pejerrey, la normativa establece una longitud mínima de captura de 25 cm, y prohíbe el uso de redes, trasmallos, mediomundos y otros elementos considerados perjudiciales para el recurso pesquero. Los infractores pueden ser sancionados económicamente, ya que las actuaciones son elevadas a las autoridades provinciales correspondientes para determinar las multas previstas por la legislación vigente.
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