Wednesday 4 de February de 2026
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Científicos revelaron por qué las momias de Atacama tenían cerebros más pequeños

Un estudio publicado recientemente en Nature Scientific Reports dio a conocer la causa del menor volumen cerebral que presentan los cuerpos momificados más antiguos del mundo.

Un reciente estudio científico arrojó luz acerca uno de los enigmas más persistentes de la arqueología sudamericana: por qué las momias prehistóricas del desierto de Atacama tenían cerebros significativamente más pequeños. La investigación que fue recientemente publicada en la revista especializada Nature Scientific Reports, descartó las explicaciones ligadas tanto a los rituales religiosos, como así también, a las enfermedades y a las diferentes y múltiples técnicas de momificación que se llevaban a cabo en la antigüedad.

Según los investigadores, la causa fue mucho más cotidiana y brutal: la malnutrición infantil crónica. La vida en uno de los ambientes más áridos del planeta dejó una huella biológica profunda, por lo que este estudio reescribe la interpretación de la cultura chinchorro.

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Momias de Atacama: estudio revelador

El equipo analizó 68 cráneos momificados chinchorro y los comparó con los restos fosilizados de 9 individuos agrícolas prehispánicos y de 83 chilenos contemporáneos. Los resultados fueron contundentes: el volumen cerebral promedio chinchorro fue de 1.321 cm³, frente a los 1.481 cm³ actuales, una diferencia cercana al 12%. “Un crecimiento infantil bajo déficit proteico impacta directamente en el desarrollo cerebral”, señalaron los autores del estudio. Este fenómeno está ampliamente documentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que no se trata de episodios aislados, sino de carencias sostenidas durante generaciones.

Actualmente considerado el más árido del mundo, el desierto de Atacama ya imponía condiciones extremas hace miles de años, ya que la escasez de agua dulce, como sus suelos pobres y la alta radiación solar condicionaban enormemente la supervivencia humana en esa región en la que la cultura chinchorro dependía casi exclusivamente del mar para alimentarse, con dietas limitadas en micronutrientes esenciales.

Si bien varios estudios previos que fueron llevados a cabo por especialistas del Museo de Historia Natural de Chile ya advertían acerca de la presencia de fuertes signos de estrés fisiológico en esos restos momificados, este nuevo trabajo afirma que ese estrés impactó directamente en el desarrollo neurológico. "El cuerpo se adaptó para sobrevivir, no para crecer". agregaron los especialistas.

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Uno de los datos más reveladores del estudio es que el pasaje posterior a sociedades agrícolas no produjo mejoras significativas en el tamaño cerebral ni en la estatura. Recién en el siglo XX se observa un cambio abrupto, asociado a mejoras sanitarias y nutricionales. Investigaciones históricas del Ministerio de Salud de Chile muestran que la estatura promedio femenina aumentó cinco centímetros entre 1860 y 1990. El volumen craneal creció en paralelo. “No fue genética, fue política sanitaria”, afirmaron los autores del trabajo.

Por último, los científicos advirtieron que "la malnutrición temprana no solo limita el crecimiento físico, sino también el desarrollo cognitivo a largo plazo. Las momias chinchorro son un mensaje silencioso que trasciende milenios ya que no solo hablan de arqueología, sino de decisiones sociales". 

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