La captura y muerte de un ejemplar de tiburón gatopardo en la costa de Chubut dejó de ser un hecho aislado para convertirse en un caso judicial sin precedentes en la Argentina. A partir de una denuncia impulsada por la Fundación Sin Azul No Hay Verde, la Justicia provincial avanzó con una investigación penal contra un pescador que capturó y exhibió públicamente a esta especie, que cuenta con la máxima protección legal.

El tiburón gatopardo está declarado Monumento Natural por la legislación provincial, lo que implica la prohibición absoluta de su captura. Lejos de pasar desapercibido, el caso tomó impulso cuando el propio autor difundió imágenes del animal en redes sociales, lo que permitió acelerar la identificación del infractor.
La titular de la Unidad Fiscal Ambiental, Florencia Gómez, confirmó que se trata de la primera denuncia penal en la provincia vinculada a la pesca de una especie protegida, marcando un hito en materia ambiental.
Investigación en marcha
Gracias a un trabajo conjunto con la Brigada de Investigaciones de Rawson, el sospechoso fue identificado el mismo día del hecho, en parte porque se trata de una persona conocida dentro del ambiente de la pesca. Actualmente, la causa se encuentra en una etapa preliminar, donde se busca reunir pruebas para avanzar hacia una posible imputación. Uno de los puntos clave es determinar el lugar exacto de captura del ejemplar, un dato fundamental para definir la jurisdicción del caso, que podría incluso pasar al ámbito federal.
Desde la organización denunciante remarcaron que este caso refleja la necesidad de pasar de la indignación a la acción concreta en defensa del ambiente. “El repudio en redes sirve, pero es fundamental avanzar judicialmente para proteger la fauna”, señalaron desde la fundación.

La pérdida de un ejemplar adulto de gatopardo genera un daño biológico severo. Se trata de un depredador tope, con crecimiento lento, maduración tardía y baja reproducción, características que lo vuelven extremadamente vulnerable. Su desaparición impacta directamente en el equilibrio del ecosistema marino patagónico, afectando toda la cadena alimentaria.
Especialistas destacan que muchos pescadores deportivos comprenden la importancia de estas especies y promueven prácticas como la captura y devolución. Incluso existen programas de monitoreo como “Conservar Tiburones”, que fomentan la participación ciudadana. Sin embargo, episodios como este evidencian que aún persisten conductas que ponen en riesgo la biodiversidad marina.
Un precedente clave
El avance de esta causa abre la puerta a un cambio cultural y legal en la pesca argentina, donde las normas ambientales comienzan a tener un peso real en la Justicia. El desenlace del caso podría sentar un precedente fundamental para garantizar la protección efectiva de especies emblemáticas del Mar Argentino, y marcar un límite claro frente a la pesca ilegal.
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