Tal como todos los años para esta época, la provincia de Santa Fe estableció una veda total para la pesca del surubí, que comenzó el 1 de noviembre y se extenderá hasta el 31 de diciembre. La medida busca proteger el período reproductivo del surubí pintado (Pseudoplatystoma corruscans) y del surubí atigrado o rollizo (Pseudoplatystoma fasciatum), dos de las especies más emblemáticas de los grandes ríos del Litoral.
Durante estos 60 días estará prohibida la captura, el acopio, el transporte y la comercialización de ejemplares en todo el territorio provincial. La restricción alcanza tanto a la pesca comercial como a la deportiva y apunta a favorecer la reproducción y garantizar la conservación de estas especies a largo plazo.
Desde el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático remarcaron que el cumplimiento de la normativa resulta fundamental para asegurar el éxito reproductivo del surubí y sostener las poblaciones naturales. Sin embargo, esta no es la única regulación vigente para los peces de interés deportivo y comercial en los ríos santafesinos.


Dorado, pacú y manguruyú: qué dice la normativa
Además de la veda estacional del surubí, Santa Fe mantiene restricciones específicas para otras especies representativas de la cuenca del Paraná. En el caso del dorado, su pesca está permitida exclusivamente bajo la modalidad deportiva y con devolución obligatoria, según lo establecido por la Ley Provincial Nº 12.722. Por lo tanto, no se permite su extracción ni comercialización. Por otra parte, el pacú y el manguruyú tienen prohibida su captura durante todo el año, tanto en la pesca comercial como en la deportiva, de acuerdo con la Resolución Nº 162/05.


El surubí, una pieza clave del ecosistema del Paraná
El surubí cumple un papel fundamental en los ecosistemas fluviales. Como gran predador tope, ocupa un lugar importante en la estructura de las comunidades acuáticas y también funciona como indicador de las condiciones ambientales de los grandes ríos. Sin embargo, su conservación no depende exclusivamente de las vedas. También requiere un manejo integral de los ambientes naturales, que contemple la calidad del agua, la conectividad entre los distintos sectores del río y la presión pesquera durante todo el año.
En ese sentido, las alteraciones del hábitat provocadas por las represas, las bajantes prolongadas y la contaminación pueden afectar directamente sus desplazamientos migratorios y sus ciclos reproductivos.
Desde el Gobierno santafesino convocaron a pescadores deportivos, guías, comerciantes y a la ciudadanía en general a colaborar con el cumplimiento de la normativa. Respetar los períodos de veda es una herramienta esencial para permitir que las especies completen sus ciclos reproductivos, renueven sus poblaciones y mantengan el equilibrio de los ecosistemas. En definitiva, cuidar hoy sus poblaciones es también garantizar que las próximas generaciones puedan seguir disfrutando de este emblemático pez del Litoral.




























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