En la búsqueda permanente de pesqueros diferentes y no tan conocidos por los aficionados, aparecen sitios cuyo acceso puede resultar algo más complicado, pero que ofrecen como recompensa una jornada distinta. El arroyo Galloso, también conocido simplemente como El Galloso, es uno de ellos.

Ubicado en el este de la provincia de Buenos Aires, este curso de agua se encuentra en inmediaciones de la Ruta Provincial 56, aproximadamente a la altura del Km 22,5, entre General Conesa y General Juan Madariaga. Allí, lejos de los grandes centros urbanos y de los pesqueros con infraestructura, el pejerrey puede sorprender tanto por cantidad como, especialmente, por calidad. De hecho, durante las últimas salidas se registraron ejemplares que alcanzaron entre 35 y 40 cm, tamaños más que interesantes para un ambiente de estas características.


Cómo llegar
Para quienes parten desde La Plata, una de las alternativas es tomar la Autovía 2 hasta Dolores y, posteriormente, continuar por la Ruta Provincial 63 hasta Esquina de Crotto. Desde allí se sigue por la Ruta 11 y, al alcanzar la rotonda de General Conesa, hay que tomar la Ruta Provincial 56. Después de recorrer aproximadamente 30 km se llega al Canal 2 y, unos 200 m más adelante, aparece el arroyo Galloso. El ingreso a los sectores de pesca requiere dejar el vehículo y hacer una larga caminata por la orilla. Precisamente, una de las características del lugar es su tranquilidad. Es un pesquero frecuentado principalmente por aficionados de Madariaga y localidades cercanas, aunque todavía permanece fuera del radar de muchos pescadores bonaerenses.


La actividad se realiza desde la costa y, en la jornada relevada por amigos pescadores, la modalidad paternoster fue la que entregó excelentes resultados. Los aparejos trabajaron con una boya arriba y brazoladas cercanas a los 60 cm. Se logran dientudos, pejerreyes chicos y medianos, pero también está la posibilidad de encontrar piezas mayores, ya que algunas llegaron a ubicarse entre los 35 y 40 cm.

No es necesario recurrir a elementos demasiado sofisticados. Un equipo tradicional para pejerrey resulta suficiente, con cañas de entre 3,50 y 4 m, acompañadas por reel frontal cargado con nylon o multifilamento. Además del paternóster muy efectivo, los aparejos de flote y también es posible intentar la pesca de fondo, especialmente utilizando brazoladas largas. En cuanto a las carnadas, el abanico es amplio. Mojarra, camarón, panzudo, tosquero, filet de dientudo o del propio pejerrey y lombriz son algunas de las opciones que pueden ofrecer respuestas.
Un pesquero sin servicios
El aislamiento que convierte al Galloso en un lugar atractivo también obliga a tomar algunas precauciones. No se trata de un pesquero organizado ni cuenta con una infraestructura preparada para recibir visitantes, por lo que resulta imprescindible llegar con todos los elementos necesarios para pasar la jornada. Agua, comida, carnadas, líneas de repuesto, protección para el sol o el frío y todo aquello que pueda necesitarse debe salir desde casa. En lugares de estas características, aquello que quedó olvidado difícilmente pueda conseguirse a pocos metros.

El arroyo Galloso representa esa clase de pesqueros que todavía conservan un perfil tranquilo y agreste. Sin embargo, mantener estas características depende del comportamiento de quienes llegan con las cañas. Por eso, es fundamental no abandonar residuos, llevar una bolsa para retirar toda la basura generada y respetar los accesos y las propiedades privadas. A pocos metros de una ruta bonaerense, un arroyo puede regalar una jornada de esas que justifican ampliamente el viaje.
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