Luego del informe brindado en la edición anterior de nuestra revista sobre la pesca de costa en gran parte del litoral marítimo, podemos reconfirmar que la temporada sigue muy buena. En este caso en particular, realizamos una jornada completa en las playas de San Cayetano, un lugar que se hizo famoso por ser un paraíso natural, muy tranquilo y agreste, donde podemos encontrar médanos, bajadas para 4x4 y varios kilómetros de costa virgen. Es cierto que hay que ir bien preparados por la falta de servicios, pero es justamente allí donde se logra una gran desconexión y se pueden volcar todos los sentidos a la pesca deportiva, si es lo que fuimos a buscar.
Para realizar la pesca de costa en estos lugares debemos llevar cañas de 3,50 a 4,20 m de largo; reeles frontales o rotativos con buena capacidad de nylon; palos de playa o haraganes, líneas tradicionales de fondo o las denominadas bait clip; plomadas de diferentes modelos y pesos; buena provisión de carnadas y conservadoras para mantenerlas frescas; hilo elástico para atar los engaños, cuchillos, tabla, protector solar, anteojos y visera, entre otros elementos.
Qué reeles y multifilamento convienen más
Hasta aquí, una general de lo que debemos tener para la pesca. Pero si desglosamos un poco cada uno de los equipos mencionados, podemos decir que los reeles frontales se utilizan para lograr mayor distancia, cargados con hilo multifilamento de 0,06 o 0,08 mm y una salida de nylon de 0,70 o 0,80 mm para soportar el chicotazo en el momento del lanzamiento. Los rotativos se usan para lograr más precisión que distancia (aunque también se puede conseguir), y pueden cargarse con nylon de 0,25 mm a 0,30 mm, colocándoles también un chicote o salida más gruesa para el lanzamiento.


Renace El Burro... vuelven las dentelladas
Las líneas pueden ser tradicionales de uno o dos anzuelos o aquellas que utilizan bait clip, ya sean rastreras o tipo balancín. Los plomos se emplean en varios formatos como pera, satélite o huevo, con o sin destrabe, entre 120 y 240 g. Las carnadas más rendidoras son anchoas, calamaretes, langostinos, lombriz de mar, magrú y pejerrey. Todas ellas pueden complementarse para armar el famoso sanguchito.

En esta ocasión nos sumamos a Iñaki García, último campeón individual metropolitano, quien pesca para la Peña Piscatoria en FeMePyL. Iñaki es un ferviente y entusiasta pescador que se encontraba vacacionando en Necochea junto a su familia y, en esta oportunidad, acompañado por su padre Germán, hizo lo que habitualmente hace: llegar hasta las playas de San Cayetano para otra jornada de pesca.
Allí armaron todo su batallón de equipos, emprolijaron carnadas, encarnaron y comenzaron el día con lanzamientos muy largos para buscar la canaleta detrás de las rompientes. Todos los aparejos estaban cargados con diferentes tipos de carnadas: uno con calamarete solo, otro con langostino pelado y bien atado al anzuelo, y los restantes con anchoas y magrú, rematados con un filet de pejerrey. Un tip fundamental a la hora de atar la carnada: es mejor darle muchas vueltas de hilo de manera suave que pocas y muy apretadas, casi explotando la carnada.
Con las líneas en el agua y las cañas en los palos de playa, padre e hijo esperaban ansiosos los piques, que pueden darse mediante cabezazos -viendo cómo la punta de la caña se mueve- o con un afloje. Esto último ocurrió en una de las cañas de Iñaki, cuando una corvina rubia de muy buen porte comió y levantó el plomo tratando de zafar del engaño. El pescador lo advirtió y, corriendo hacia su caña, hizo lo necesario para arrimar este hermoso ejemplar a la costa.

Germán no se quedó atrás: mientras miraba a su hijo, corrió hacia otra de las cañas y pudo traer un doblete de pescadilla y gatuzo, una linda variada. Los piques se fueron dando en simultáneo hasta que la marea se detuvo; a partir de allí se volvieron más esporádicos. No conformes con lo logrado, subieron todo a un cuatriciclo y partieron en busca de nuevas canaletas, unos kilómetros más al norte del lugar donde estaban. Sin transitar demasiado, llegaron a un sector denominado El Mañoso, un lugar de mucha fe entre estos pescadores locales. Nuevamente, equipos armados y cañas al agua.
Cuando el viento cambia todo
El pique tardó en llegar y hubo algunos descarnes, producto de los cangrejos o quizás de especies menores. Cambió un poco la marea, rotó el viento, el mar tomó otro color y, con todos estos condimentos, volvió la pesca y se acentuó nuevamente el pique. Primero fue Germán quien, con un doblete de pescadillas y una corvina rubia, aventajaba a su hijo 3 a 0 mirándolo de reojo con una sonrisa socarrona. Pero luego comenzó Iñaki, que tenía que hacer valer la cucarda lograda durante el año, y lo hizo: otro afloje en su caña, una clavada de seguridad y el arqueo dejó en claro que se trataba de otro hermoso ejemplar. Tras unos minutos, casi 4 kg de corvina rubia brillaban al sol sobre la arena de San Cayetano. ¡Tremenda!

Nada amedrentó la competencia familiar, ya que tanto padre como hijo se apuraban en los encarnes para ver quién lograba mayor cantidad de piezas. De todas maneras, aún en el apuro, la carnada debe llegar siempre bien presentada a la zona de pique. Pero la jornada tenía preparada otra sorpresa: un pique continuo de pescadillas que los obligaba a pescar caña en mano por la cantidad que había. Así fue transcurriendo una brillante jornada de pesca, donde Germán e Iñaki García se sacaron chispas para lograr los mejores resultados. Espero que Iñaki no me lea, pero me dijeron por cucaracha que Germán se sentó en el puesto N.º 1. San Cayetano, una opción certera para lograr tranquilidad, buenos amigos y una pesca sobresaliente en un ámbito casi virgen.
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