Wednesday 28 de February de 2024
PESCA | 29-11-2015 13:30

Aguas mágicas de la Patagonia

Visitamos el lago Verde, en la provincia de Chubut, un paraíso para los pescadores de trucha.
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Amanece en el lago Verde. Caminamos sin hablar, da pena romper ese gran momento de armonía. Unicamente se escuchan las pisadas de tres pares de botas de vadeo contra las pulidas piedras de la playa. Con las primeras luces, la superficie del agua calma es una frontera horizontal, imperturbable, una línea divisoria que separa mundos bien distintos. Dos dimensiones que se complementan e interactúan, y a veces es difícil definir cuál es la real y cuál la mágica.

Horas como la del amanecer y el anochecer, momentos de medias luces, son ocasiones para sorprender y sorprenderse. Las horas mágicas, dicen algunos. Lo cierto es que en esos momentos –que duran poco– las truchas grandes están más propensas a hacerse de un buen bocado y los pescadores debemos sacar partido de ello.

Después de una exquisita cena de bienvenida brindada por María Orsi y Alfredo Zubiri, nuestros anfitriones en El Aura Lodge, y de un confortable descanso nocturno, nos encontrábamos con Horacio y Luis caminando las orillas del lago Verde, haciendo los primeros lances de la nueva temporada truchera en ese fantástico rincón sureño. Un par de arco iris de alrededor de un kilo rompieron la quietud del espejo, pero fue un macho marrón de otra categoría el que le puso picante a la mañana. La boca de un arroyo próximo al Lodge fue el lugar, la mosca una Muddy Buddy en anzuelo #6.

El lago Verde es una perla engarzada en la mitad de un interesante rosario de espejos y cursos de la cordillera chubutense. Recibe el agua del río Rivadavia, que no es poco decir, y desagua por el Arrayanes, otro magnífico curso truchero.

Población buena y variada

El Verde no es un lago grande, pero con un ancho máximo de unos 800 m y un largo de 2,6 km alberga truchas migrantes y residentes de gran calidad. Arco iris en su gran mayoría, aunque también tiene algunas fontinalis y marrones que pueden ser asombrosas. Los portes de las truchas van de los 500 gramos a los 2 kilos, aunque siempre puede haber sorpresas mayores. Completan el menú percas y pejerreyes patagónicos. Es bastante reparado a los vientos y se lo puede pescar muy bien de costa como desde belly boats, botes o balsas.

A diferencia de los ríos, donde el agua es la que se mueve y un pez puede esperar el alimento, en los lagos son ellos los que deben patrullar. De todas maneras, existen sitios clave donde hay mayor chance de encontrarlos: bocas de ríos y arroyos tributarios que pueden traer oxígeno, comida y agua fresca. Juncales costeros con todo su ecosistema de algas, insectos y alevinos. Veriles abruptos, en donde los peces encuentran refugio y alimento. Paredones verticales de donde pueden caer insectos terrestres, lagartijas y hasta roedores. Orillas con ramas y árboles sumergidos y desplayados donde el oleaje mueve fondos y descubre pequeños organismos. El Verde tiene todo eso y más. Como el deleite de pescarlo únicamente con mosca seca y a pez visto.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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Alejandro Inzaurraga

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