Wednesday 28 de January de 2026
INFORMATIVO | Hoy 10:22

Desarrollaron un dispositivo accesible que convierte agua de mar en potable

Un grupo de científicos ya está testeando en la India un dispositivo que realiza con éxito la condensación y desalinización pensando en que sea aprovechado en zonas costeras de bajos recursos.
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Investigadores de la Universidad de Monash y del Instituto Indio de Tecnología de Bombay consiguieron destilar agua de mar con la energía del sol sin que la sal termine “matando” al sistema por acumulación. El prototipo, bautizado como SunSpring, combina una membrana porosa flotante con diminutas estructuras de carbono en forma de “flores” microscópicas. Estas nanoestructuras capturan la radiación solar y la transforman en calor localizado, justo en la interfaz entre el agua salada y el aire. No se trata de calentar todo el volumen del agua, sino sólo la superficie activa. Ese detalle, casi invisible, es lo que cambia el juego según se informa en ecoinventos.com.

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En condiciones de laboratorio, el sistema alcanza temperaturas suficientes para evaporar el agua de mar de forma constante y producir hasta 18 l diarios de agua potable. Lo hace dentro de una carcasa transparente que separa dos mundos: la zona donde el agua se evapora y la cámara donde el vapor se enfría y se condensa. Menos mezcla, menos pérdidas, más control, y todo a la vista porque la estructura es transparente.
El diseño no se apoya en bombas, filtros complejos ni piezas móviles. La clave está en la gestión del calor y de la sal. En sistemas solares tradicionales, la sal se deposita en la superficie de evaporación, tapa los poros y reduce la eficiencia hasta dejar el equipo inservible. Aquí la estructura de la membrana y la circulación natural del agua favorecen que la sal vuelva al mar en lugar de quedarse atrapada.

El profesor Neil Cameron, coautor del estudio, lo resume así: el objetivo era crear un sistema que pudiera funcionar de manera continua en entornos con alta salinidad, justo donde más se necesita y donde antes fallaban casi todas las soluciones solares. Y eso implica pensar tanto en materiales como en física básica: cómo se mueve el agua, cómo se disipa el calor, cómo se comportan los cristales de sal al formarse.


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Más allá del laboratorio, el contexto global empuja a mirar este tipo de tecnologías con otros ojos. Casi el 30 % de la población mundial vive en regiones donde coinciden tres factores difíciles de gestionar a la vez: estrés hídrico elevado, limitaciones económicas y alta radiación solar. Es propuesta novedosa es una oportunidad para sistemas que funcionan con lo que hay: sol, agua salada y materiales relativamente simples.
En zonas costeras del sur de Asia, el norte de África o partes de América latina, los proyectos de desalación a gran escala suelen quedar fuera del alcance por su costo energético y su dependencia de infraestructuras eléctricas estables. Aquí, el enfoque es otro: pequeñas unidades modulares, pensadas para comunidades aisladas, centros de salud rurales o campamentos temporales donde cada litro cuenta. El equipo ya trabaja en versiones más grandes del SunSpring y en pruebas de campo. Ahí es donde se verá la verdadera cara del sistema: polvo, viento, cambios bruscos de temperatura, agua con impurezas reales. Todo lo que no aparece en los artículos científicos, pero decide si una tecnología sobrevive o se queda en promesa.

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