El pasado 7 de febrero se disputó una nueva edición del histórico certamen de pesca con caña, considerado el más importante del continente. Pero esta vez hubo una decisión que marcó un punto de inflexión: el pez guitarra —también conocido como Guitarra Grande, Melgacho o Pez Violín— no formó parte del listado de especies válidas.

La medida llegó luego del impacto generado por el documental argentino Pescadores & Guitarras, que visibilizó la delicada situación de esta especie catalogada en Peligro Crítico de Extinción en aguas del Atlántico sudoccidental.
Un año de investigación en el corazón del concurso
Un año antes, el equipo de filmación se había sumergido en el propio torneo, que reunió a cerca de 6.000 pescadores. Allí documentaron la captura de más de siete ejemplares de pez guitarra, incluyendo uno que obtuvo el tercer puesto en la categoría Variada. El dato que encendió la alarma fue contundente: todos los ejemplares registrados estaban gestando crías.
El pez guitarra arriba cada temporada a las costas bonaerenses para parir entre cuatro y siete crías. Su ciclo reproductivo lento y su baja tasa de renovación poblacional lo colocan en una situación extremadamente vulnerable.
A partir del trabajo audiovisual y el diálogo abierto con organizadores y pescadores, la comisión del certamen resolvió excluir formalmente a la especie. “Lograr que el pez guitarra quede fuera del torneo es un paso concreto para la conservación de una especie en peligro crítico de extinción”, expresó Juan María Raggio, productor del documental.

Corvinas de Orense a Reta, pasando por Claromecó

Ciencia, pesca y compromiso
El documental sigue a dos biólogos marinos que se adentran en el universo de la pesca recreativa y artesanal bonaerense, tendiendo puentes entre el conocimiento científico y el saber de los pescadores. Con un tono que combina conservación, ciencia y comedia, la película muestra el trabajo de campo para Medir ejemplares, fotografiar capturas, marcar individuos e impulsar una red de ciencia ciudadana. Parte de la historia transcurre en Claromecó, uno de los escenarios emblemáticos del concurso, donde se promovieron prácticas responsables en torneos masivos. “Queríamos contar una historia de conservación con un estilo fresco y cercano, con toques de humor, para poder llegar a más gente”, explicó el director Mariano Fernández.
La decisión del torneo marca un precedente en la pesca deportiva argentina y demuestra que el trabajo conjunto entre documentalistas, científicos, organizadores y pescadores puede generar cambios reales.

Un rayo de esperanza para la conservación marina
La exclusión del pez guitarra del principal concurso de pesca del país constituye un mensaje potente: la pesca deportiva puede evolucionar hacia modelos más responsables sin perder su esencia competitiva.
En tiempos donde la presión sobre los recursos marinos es creciente, este caso se convierte en un ejemplo concreto de cómo la información, la ciencia y el diálogo pueden transformar tradiciones de décadas.
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