Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C.  Foto: Weekend

Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C.  Foto: Weekend

Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C.  Foto: Weekend

Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C.  Foto: Weekend

Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C.  Foto: Weekend

CONSEJOS

Con frío y heladas, cambia el pejerrey: técnicas para seguir teniendo pique

Con la llegada oficial del invierno, el comportamiento del flecha de plata cambia en lagunas, ríos y embalses. Por eso, conocer cómo afectan las bajas temperaturas a esta especie resulta fundamental para seguir obteniendo buenos resultados. Profundidad, horarios, aparejos y estrategias para encontrar a este pez en los meses más fríos del año.

Por Jorge Virgilio

El invierno 2026 comenzó oficialmente en la Argentina con el solsticio ocurrido el 21 de junio, marcando el inicio de la estación más fría del año. Para los pescadores deportivos, este fenómeno no solo implica mañanas heladas y jornadas más cortas, sino también cambios importantes en el comportamiento del pejerrey, una de las especies más buscadas del país.

A medida que las temperaturas descienden, los pejerreyes modifican sus hábitos. En consecuencia, muchas técnicas que resultan efectivas durante el otoño o la primavera pierden rendimiento y obligan a los aficionados a adaptarse para seguir encontrando pique.

El frío cambia el comportamiento del pejerrey

Aunque popularmente se lo considera un pez que puede capturarse durante todo el año, el pejerrey es una especie estenotérmica, es decir, desarrolla sus funciones vitales de manera óptima en aguas que oscilan entre los 16 y 18 °C. Por esta razón, cuando llegan las heladas y el agua pierde temperatura, los peces suelen abandonar los primeros estratos de la columna de agua para buscar sectores más profundos y estables térmicamente. Como resultado, el pescador debe replantear tanto la ubicación de búsqueda como el tipo de aparejo utilizado.

Uno de los cambios más notorios durante el invierno es el horario de actividad. Mientras que en otras épocas del año las primeras horas del día suelen ser las más productivas, durante los meses fríos las tardes suelen ofrecer mejores resultados, especialmente cuando la jornada es soleada y el agua logra ganar algunas décimas de temperatura. Por eso, muchas veces conviene retrasar el ingreso al pesquero y aprovechar las horas centrales y finales del día, cuando los pejerreyes muestran mayor actividad alimenticia.

La pesca a flote

Si pretendemos con las bajas temperaturas seguir pescando a flote y con escasos cm de brazoladas, hay muchos espejos que nos dejan seguir pescando con bajadas relativamente cortas. En esa línea también está la Cuenca del Plata, con un pejerrey que ingresa durante el otoño en multitudinarios cardúmenes de flechas plateadas que ingresan al Río de la Plata. Los cañófilos comienzan a pescarlos en aguas de Magdalena, luego en las inmediaciones de la boya Hillstone, Martín Chico, e Islas Juncal y Juncalito. Más tarde, ingresan al Paraná Guazú distribuyéndose estos requeridos peces de manera masiva en los grandes ríos del delta inferior y en todo el estuario. Allí, a flote, la diversión está asegurada, siempre y cuando afinemos el equipo. Boyas más sutiles, no exceder en tamaños de anzuelos ni de carnadas es clave, evitando exageraciones que muchas veces terminan espantando a los peces.

Durante 2026 apareció una variable que alteró muchos escenarios bonaerenses: el incremento de los niveles de agua. Lagunas que en temporadas anteriores se pescaban entre 1,50 y 2 m de profundidad ahora exigen trabajar mucho más abajo. En ámbitos como Monte y Lobos, siguen funcionando los aparejos de flote, pero con brazoladas extremadamente largas que obligan a utilizar cañas mayores a 4 m para trabajar con comodidad.

Paternóster: el gran aliado del invierno

Cuando el pejerrey abandona la superficie, el paternóster se convierte en uno de los recursos más eficaces. Esta línea permite explorar distintas profundidades con rapidez y detectar toques extremadamente sutiles. Por eso resulta prácticamente imprescindible en lagunas como La Brava, Las Encadenadas de Guaminí, Cuero de Zorro o diversos embalses. El sistema utiliza una boya tipo lapicera o cordobesa regulable mediante un nudo corredizo, lo que permite modificar instantáneamente la profundidad de trabajo hasta encontrar la franja donde se alimentan los peces. Además, cuando se regula para trabajar a 45 grados, cualquier contacto del pejerrey genera movimientos muy visibles que facilitan la detección del pique.

Chiripá: una línea para situaciones especiales

Otro aparejo que gana protagonismo durante los meses fríos es el tradicional chiripá. Muy utilizado en lagunas como La Brava y De los Padres, se caracteriza por contar con una boya en cada extremo y un tramo central de entre dos y tres metros donde se distribuyen las brazoladas. La técnica consiste en trabajar con la panza del nylon, soltando o recuperando línea lentamente para presentar las carnadas de manera natural en distintas profundidades. Aunque no es un aparejo masivo, quienes dominan su uso suelen obtener excelentes resultados en jornadas complicadas.

El fondo, una alternativa que nunca falla

Cuando el pejerrey se pega literalmente al barro, las líneas de fondo se transforman en la mejor opción. Consideradas por muchos pescadores como auténticos "todoterreno", permiten mantener las carnadas en la zona donde se concentran los peces durante los períodos de menor actividad.

Las configuraciones más utilizadas incluyen dos o tres brazoladas, siempre procurando que tengan un diámetro menor que la línea madre para minimizar enredos. Además, cuando se emplean plomadas pesadas o se pesca en ambientes de gran profundidad, resulta fundamental reforzar la madre para soportar correctamente el trabajo del aparejo.

 

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