Tuesday 9 de June de 2026
PESCA | Hoy 15:15

Es la hora de los matungos: pejerreyes trofeo en el Río de la Plata norte

Entre junio y agosto, Playa Honda se convierte en uno de los escenarios más rendidores para buscar flechas de plata de gran porte. Aguas más claras, cardúmenes concentrados y una estrategia enfocada en el tamaño permiten dar con buenos ejemplares. Por: Gabriel López Rivera.
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Los pescadores de pejerrey esperan todo el año la llegada del invierno. No es casualidad. Entre junio y agosto se presentan las mejores oportunidades para encontrar los ejemplares más grandes del Río de la Plata, especialmente en la zona norte del estuario y en sectores tradicionales como Playa Honda. Durante los meses más fríos, los cardúmenes suelen desplazarse hacia áreas de menor profundidad, donde encuentran condiciones ideales de alimentación. A esto se suma otro factor clave: el frío provoca la decantación de los sedimentos en suspensión, mejorando notablemente la claridad del agua y favoreciendo la actividad de los pejerreyes.

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En esta ocasión, la jornada comenzó en Puerto Norte, frente al Aeroparque Metropolitano, a bordo de la embarcación Galatea, propiedad de Jorge, guía que realiza salidas diarias en busca de los flechas de plata. La embarcación, un Trucker Panga de Astillero Benavídez, equipado con un motor fuera de borda de 115 HP, ofrece todas las condiciones de seguridad y comodidad para afrontar largas jornadas en el estuario.

Una estrategia pensada para buscar calidad

Las condiciones climáticas acompañaron desde temprano. Con vientos suaves del noreste y pronóstico de rotación al sudeste, el guía decidió navegar unos 40 minutos hasta un sector donde las jornadas previas habían entregado buenos resultados. Como ocurre habitualmente en este tipo de pesca, la preparación de una correcta calle de ceba resultó fundamental. Para ello se utilizaron botellones de aceite ubicados estratégicamente en la embarcación, complementados con anclas de capa que permitieron controlar el derive y mantener una velocidad adecuada de pesca.

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El equipo empleado fue sencillo pero efectivo: una caña telescópica de cuatro metros, muy liviana para pescar cómodamente durante toda la jornada, combinada con un aparejo de dos boyas chupetonas y puntero, separadas por 1,50 m. Las brazoladas, un detalle que terminó siendo determinante, tenían entre 10 y 15 cm de longitud y fueron encarnadas con una o dos mojarras.

La influencia de la marea

La bajante registrada durante la mañana provocó que la calle de ceba se desplazara hacia la proa. Como consecuencia, los pescadores ubicados en ese sector tuvieron una mayor cantidad de piques durante las primeras horas. Sin embargo, el comportamiento de los peces dejó una enseñanza interesante. Los pejerreyes más pequeños aparecían dentro de la ceba, mientras que los ejemplares de mayor porte tomaban las carnadas que derivaban más alejadas de la embarcación y por fuera de la mancha de aceite. Con el correr de las horas y el cambio de marea, la situación comenzó a modificarse. La creciente llevó nuevamente los peces hacia otros sectores del garete, equilibrando la pesca entre todos los ocupantes de la embarcación.

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Los grandes estuvieron afuera

La experiencia volvió a demostrar una regla que suele repetirse en la pesca de pejerreyes grandes: los matungos suelen mantenerse alejados del núcleo principal del cardumen. Mientras los piques más frecuentes se producían dentro de la ceba, las boyas que navegaban más abiertas devolvían ejemplares notablemente superiores en tamaño. También se comprobó que las brazoladas cortas, de entre 10 y 15 cm, ofrecían mejores resultados que montajes más largos.

Si bien no se registró una pesca abundante, sí aparecieron varios pejerreyes de excelente porte, con medidas que oscilaron entre 35 y 42 cm, tamaños que cualquier aficionado considera verdaderos trofeos para el Río de la Plata. Cuando el reloj marcaba las 14 horas, el viento comenzó a afirmarse del sudeste y el río se fue poniendo más incómodo para navegar. Con una buena cosecha de matungos en las conservadoras y la satisfacción de haber cumplido el objetivo, se tomó la decisión de regresar a puerto.

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Las señales son claras. Los grandes pejerreyes ya están presentes en Playa Honda y en distintos sectores de la zona norte del Río de la Plata. Con aguas más transparentes, temperaturas en descenso y cardúmenes concentrados, junio, julio y agosto representan la mejor oportunidad del año para capturar un verdadero matungo. Para quienes sueñan con superar su marca personal, la temporada acaba de entrar en su mejor momento.

Servicios:

  • Galatea Pesca, guía Jorge. Río de la Plata Puerto Norte frente a aeroparque. Tel.: (011) 64041671 En redes: Facebook.

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