Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller armero. Foto: Weekend.
Las carabinas y escopetas nacionales que más llegan al taller del armero
Bataan, Centauro, Marcati, Longo, Halcón, Redaelli, Saurio, Mahely y Fabricaciones Militares: nombres que definieron armas .22 LR y escopetas de uso civil. No fueron “copias sin alma”: fueron industrias con líneas propias, aciertos, límites y una presencia real en la vida cotidiana. Por F. Fernández.
En el taller, las historias se parecen. Cambia la marca, cambia el dueño, cambia el campo o el polígono. Pero las causas se repiten: uso cotidiano, falta de limpieza, lubricación inadecuada, fatiga de piezas y, a veces, munición que acelera lo inevitable. Y hay un problema estructural que atraviesa a casi todas estas armas con años de batallas, como vimos en las dos ediciones anteriores: no existen repuestos. Lo que se rompe, se reconstruye o se fabrica. Con criterio. Con tiempo. Con la responsabilidad de un mecánico armero certificado. En armas viejas: tolerancia cero a la improvisación.
Carabina Mahely M-11 (.22 LR)
Muy popular entre cazadores nacionales. Semiautomática de retroceso por inercia de masas, construida en acero; el cajón de mecanismos suele ser de antimonio, aunque hay versiones en acero. Precisa y de mantenimiento accesible, pero con un punto crítico: la rosca del tapón que sujeta el resorte recuperador. El uso con munición de alta velocidad puede provocar ruptura o degüello, complicando la reparación por el escaso margen para que opere el cerrojo. Aguja percutora y extractor son relativamente simples de reproducir. También aparece un inconveniente en el casete del sistema de disparo: una sujeción incorrecta puede impedir el accionamiento correcto y exigir suplementación entre casete y cajón. La M-21 repite el sistema y cambia la estética: estilo carabina M1, con miras ortópticas y cubre cañón, pero operativamente idéntica.
Carabina Halcón Modelo 62 (.22 LR)
Semiautomática por inercia de masas, sistema simple y construcción totalmente en acero. Confiable y precisa. Los inconvenientes suelen derivar del mal mantenimiento y falta de limpieza; sus piezas no presentan mayores problemas y son de fácil construcción. En términos de taller: llega poco, y cuando llega, suele ser por lo obvio.
Carabina Rubí Extra Modelo 65 (.22 LR)
Semiautomática a bloque abierto, con aguja percutora incorporada en el cerrojo en forma de hacha y sin uña extractora: la vaina es expulsada por gases. Muy fiable, pero con advertencias concretas: fatiga del resorte del seguro del cargador; si falta, el arma puede volverse problemática y peligrosa (por alimentación inestable y riesgo de percusión ante golpes). Otro punto delicado es el fiador: cuando se gasta, puede derivar en disparos en ráfaga hasta vaciar el cargador.
Carabina Rubí Extra Modelo 71 (.22 LR)
Evolución más sofisticada, de gran calidad, con bloque cerrado y mejora notable de precisión frente a su predecesora. Presenta, sin embargo, un desgaste prematuro del fiador: con el uso puede volverse celosa y escaparse algún disparo. En el taller aparece menos que otras.
Carabina Bataan Súper 54 (.22 LR)
De calidad inferior a Halcón en términos generales, pero económica y fiable. Problemas típicos: aguja percutora débil, que se parte con disparos en falso; deformación del asiento donde impacta el martillo; cargadores de chapa fáciles de deformar (peor aún porque el botador va en el cargador); desgaste del anclaje del cajón de mecanismos que genera fallas y, en algunos casos, desarmes accidentales al tocar involuntariamente la pestaña del seguro de anclaje, con caída del conjunto y riesgo de descalibrado o pérdida de piezas. Además, punto de mira/calibración poco amigable, con guión expuesto.
Carabina Bersa 550 y 430 (.22 LR)
Semiautomática, estética lograda, acero con muchos componentes plásticos. Problemas por fragilidad de esos plásticos: guardamonte donde se encuentra el seguro de gatillo, brocal del almacén del cargador, aparatos de puntería. Y un problema serio en el cerrojo: el orificio para una manivela grande debilita el conjunto y puede partirse con munición de alta velocidad. Algunos armeros aplican una solución propia, efectiva pero poco estética.
Escopeta Centauro Modelos 26 y 30
Fabricada en múltiples calibres, muy usada en el Interior para protección del hogar y caza. Provistas con caños de acero de empresas petroleras (Standard Oil & Co.), origen del dicho “hechas con caño de alambre”. Copia mejorada de la Stevenson, mecanismo fiable y sencillo, cañón de 70 cm con choques diversos. Diferencia entre modelos: el 30 con báscula cromada y culata segrinada. Resistente a malos tratos; cierre, extractor y aguja percutora, fáciles de reparar.
Todas las armas mencionadas siguen en tenencia y operativas, pero faltan repuestos y lo que existe es oficio. Lo mismo sucede con otros modelos menos talleristas pero también presentes de Rubí Extra, Bersa y Sportman en escopetas; Jumbo y Ariete en carabinas; y Diana, FM Deportiva, Tala y Comando, en armas cortas.
Escopeta Brenta Monotiro (16–20–28–32)
Mecanismo simple y confiable. Cierres y básculas reforzadas con apertura delantera mediante llave tipo gatillo adelante del guardamonte. El mal cuidado y la falta de lubricación aceleran el desgaste del cierre, aunque puede recuperarse mediante soldadura. Resortes y aguja percutora de fabricación sencilla. Punto crítico: el extractor depende de una pieza en “U” que suele perderse en desarmes sin experiencia o colocarse mal. Advertencia importante: en modelos de martillo interno, al cerrar la escopeta queda armada.
Carabina Saurio Modelos 600 y 700 (.22 LR)
Muy apreciadas por precisión gracias a sus 16 microestrías, únicas en producción local. Se trata de una copia de la Stevenson Mod. 88, al igual que la pistola Saurio 500 es una copia de la Ruger. Los problemas centrales: alimentación y un doble extractor que se desgasta y puede salirse; si se traba al cargar y golpea el culote (fuego anular), hay riesgo de disparo. El sistema de alimentación –placas elevadoras y resortes– es un dolor de cabeza para regular. En el modelo semiautomático aparece desalineamiento del cerrojo; se recomienda no trabarlo y usarla en semiauto. Exige limpieza y lubricación: sin mantenimiento puede trabarse, no cerrar bien el cerrojo y aún así disparar, con riesgo de rotura de vainas.
Después de estudiar todas las marcas de la historia argentina a lo largo de tres notas, la lógica final no cambia: con las nacionales viejas, la diferencia entre “sigue andando” y “se volvió peligrosa” suele ser una: mantenimiento y criterio profesional.
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